Privatizar los subsidios, por Javier Astasio

 
 
Han tardado en parir el algoritmo, pero, al final, lo han hecho. Se trataba de mantener quitando y de subir bajando. Que me perdonen los gallegos, pero la filosofía del asunto es muy, pero que muy, gallega. Estoy hablando del futuro del imprescindible subsidio para parados sin prestaciones que instauró el último gobierno socialista y que el PP quería suprimir, tal y como manifestaron varios ministros, sin sopesar adecuadamente las consecuencias sociales que tal medida tendría.
Ahora sabemos que se mantendrá esa ayuda que, ojo, sólo se percibe durante seis meses y que, en principio, estaba prevista para ayudar a quienes la perciben a buscar empleo.
A los populares no les gusta, por ejemplo, que ese subsidio llegue a los jóvenes. Dicen que se lo gastan en hacer cursos y másteres. Es verdad, se lo gastan en cosas inútiles. No es esa la manera de conseguir trabajo. Que se lo pregunten, si no, al segundo de a bordo de Nuevas Generaciones de Madrid, Ángel Carromero, que cobraba 72.000 euros anuales como asesor del Ayuntamiento de Madrid, probablemente como probador de coches y que ahora disfruta de unas vacaciones pagadas en Cuba como presunto responsable del accidente en el que perdió la vida el disidente Oswaldo Payá. O al fallecido gerente de mantenimiento de Metro de Madrid, José Manuel Pérez García, que, a sus 32 años, era responsable tan importante área de la compañía y tan irresponsable como para saltarse todas las normas de seguridad de las cocheras y causar el accidente en el que perdieron la vida él mismo y la niñera suiza de su hijo.
Es evidente que, con apellidos o pedigrí en el partido, los cursos y los másteres sobran, como también sobran el sentido común y la sensatez. Por eso consideran superfluo hacerlos. Ellos prefieren que queden a cargo de sus padres si pueden mantenerlos. O sea aquello de "familia, municipio y sindicato" -cristiana, pre democrático y vertical, por supuesto- como bálsamo de Fierabrás para todo.
Está sugerencia, que probablemente se hará realidad tras el consejo de ministros del viernes, era la sorpresa escondida tras la buena noticia de que darían 27 euros más a los parados que tengan tres personas a su cargo. 450 euros que, en la práctica, con la subida del IPC que conllevará la del IVA en septiembre, van a cundir mucho menos que los 423 que recibían hasta ahora.
Si lo miramos con distancia y frialdad, sin ponerle cara a los subsidiados y sus familias, pensando, incluso, que puede ser nuestro caso, nos daremos cuenta que en esto, como en tantas cosas, el Gobierno no hace sino privatizar obligaciones y servicios, porque qué otra cosa es lo que proponen, qué otra cosa es encomendar a las familias la protección que el Estado debe a sus ciudadanos.
¿Pedirá este Estado incapaz de hacerse cargo de sus hijos permiso a los padres para mandar a los jóvenes a la guerra? Espero que no nos veamos en esa, pero, en cualquier caso, me temo que la respuesta es NO.

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*