Por una regulación y despenalización urgente de la eutanasia, por @Amparosuaymad

La muerte asistida de una mujer, enferma terminal de 61 años, esta semana en España por parte de su marido, de 70, y su posterior detención y puesta en libertad sin medidas cautelares tras comparecer ante el juez, ha puesto de actualidad de nuevo el debate de la despenalización de la eutanasia encima de la mesa, cuestión que quedó paralizada en el Parlamento por el anticipo electoral. El fiscal no pidió ninguna medida cautelar para el detenido, por lo que el juez lo dejaba en libertad, investigado por un delito de cooperación al suicidio.

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Durante la comparecencia, el marido reconoció haber ayudado a su mujer a morir, a través de la administración de una sustancia para provocarle la muerte. Durante tres décadas con esclerosis múltiple, patología que le fue diagnosticada con 32 años, ella le había expresado muchas veces su deseo de morir y poner fin al sufrimiento causado por esta enfermedad degenerativa.

El matrimonio quiso grabar en vídeo este momento, ampliamente difundido en los medios de comunicación, constantando de esta forma la firme decisión de ella a morir, para lo que fue imprescindible la ayuda de su marido, detenido horas después en su domicilio.

Además del vídeo, él escribió una carta en la que relataba el sufrimiento de su esposa y anunciaba la decisión de ayudarla a morir, hecha pública esta semana por la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD). 

No hace mucho que llegó a mi pantalla de ordenador una petición realizada a través de change.org en la que se solicitaba la despenalización de la eutanasia y el suicidio médicamente asistidos:

change.org/p/mi-madre-nunca-quiso-vivir-as%C3%AD-despenalizar-la-eutanasia-y-el-suicidio-m%C3%A9dico-asistido-sanidadgob-luisacarcedo

Esta petición se puso en marcha para que la Comisión de Sanidad en el Congreso de los Diputados apruebe la despenalización de la eutanasia y el suicidio médicamente asistido, ya que “llevan años presentando propuestas, pero ninguna ha prosperado todavía y es momento de hacerlas realidad”.

Según se recuerda en la misma, el artículo 15 de la Constitución española dice así: «Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra».

En esta petición se lanzan algunas preguntas como: Si toda persona tiene derecho a que se respete su vida, ¿por qué no se respeta el derecho a no querer seguir viviéndola?

Y esto es lo que reclama la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) defendiendo de modo especial, el derecho de los/las enfermos terminales e irreversibles, a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso.

Tras los hechos ocurridos esta semana y su posterior difusión, la asociación difundió una nota de prensa declarando:

  • Mª José Carrasco, de 69 años de edad, padecía una esclerosis múltiple desde 1989, una enfermedad degenerativa que en los últimos diez años la hizo dependiente para todas las actividades de la vida diaria.
  • Desde hace años, a causa de los sufrimientos que le provocaba su enfermedad, Mª José expresó de forma reiterada y firme su voluntad de morir. Estaba en plenitud de facultades mentales y era, por tanto, dueña de su vida y de su cuerpo. Incapaz de mover las manos, solicitó la ayuda de Ángel Hernández, su marido, para cumplir su deseo de morir.
  • En una sociedad democrática, basada en el respeto a la libertad individual y la pluralidad, resulta inaceptable que ayudar a una persona a disponer de su vida libremente esté castigado en el Código Penal. Defender el derecho a la vida no justifica obligar a una persona a vivir una vida deteriorada, con un sufrimiento inadmisible y que ya no desea.
  • El acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal.
  • La asistencia a las personas más vulnerables, como Mª José, con respeto a sus valores y a sus decisiones, es una medida de la calidad humana de una sociedad civilizada.
  • En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre los deseos de la ciudadanía y la legislación como en el de la regulación de la muerte asistida. Más del 80% de la población está a favor de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión.
  • DMD exige a los futuros diputados y diputadas que regulen y despenalicen la eutanasia urgentemente. Hacerlo se ha vuelto ya un imperativo moral.

Apelando a la ética, suscribo las palabras del presidente de esta asociación, Javier Velasco, sobre la injusticia de que se impute penalmente a este hombre por un “acto de amor, ayuda y respeto a la voluntad de su mujer”, cuando ella además estaba siendo atendida con cuidados paliativos.

Finalizo este artículo con el deseo que en la próxima legislatura se actúe con hechos y que se apruebe finalmente una ley coherente de eutanasia para que no haya más casos así, pensando sobre todo en esos momentos finales que tuvo que vivir Ángel antes y después de la muerte de su mujer en los calabozos, y a algunos partidos políticos les pediría, remiténdome de nuevo a la ética, que no lo conviertan en eje de su campaña electoral, pues el debate que se está creando por momentos nos resulta, tal y como se está reflejando también en algunos medios, del todo oportunista.

Más información: https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/carta-detenido-ayudar-morir-mujer-cuidados-paliativos-son-alternativa-eutanasia_201904045ca636640cf20ddfee734141.html

Acerca de @Amparosuaymad 95 Articles
Periodista especializada en comunicación corporativa, e información social y sanitaria. Licenciada en Periodismo, Máster en Radio, Máster en Dirección de Comunicación y Nuevas Tecnologías. Mi trayectoria profesional se remonta a más de 15 años atrás.

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