¿Por qué tantos ex ministros acaban en consejos de bancos y suministradoras?, por Gabriel Merino

http://amimeobligaron.blogspot.es/img/consejo.jpg

Lunes santo. La gasolina a 1,60. No es coincidencia. En todas las gasolineras. Con lluvia y con libre competencia.

Vas a un banco a ingresar en una cuenta trescientos euros en efectivo: para un cliente con cuenta en ese banco y en esa sucursal. Sacas la pasta y pagas en ventanilla. Pues te cobran dos euros por hacer el ingreso. Eso no es un servicio, es poco menos que un robo. Vamos más allá: vas a la oficina de una empresa de esas que te cobra todos los meses servicios como la luz, el agua, el gas, el teléfono, el móvil y dices que quieres pagar en ventanilla el importe en efectivo. ¡Ah, eso es imposible, señor: tiene que pagarlo por domiciliación bancaria!. ¡Ah, coño!, dando dinero a mi banco para que le dé mi dinero a usted. Vaya pájaros. Negociete fijo.

Estos mismos pájaros son los que este mes suben el suministro un 7% después de haberlos subido otro 7% cuando se les petó la última vez y la penúltima y la anterior. Y aún dicen que son servicios de suministro básico deficitario y que necesitan que les desgraven y que les den prebendas fiscales. Tócate. Los mismos que contratan a la Salgado o a Aznar o a Felipe para sus consejos de administración a millón el minuto de no hacer nada. Empresas que fueron públicas y que hoy, siendo privadas, prejubilan a sus cincuentones con el dinero de todos, dando beneficios. No me extraña que Rato dejara el FMI para ponerse a currar en esa caja de ahorros o lo que sea ahora que, por otra parte, parece que necesita que le den dinero por todos lados porque si no, no aguanta. El nuestro y otra vez el nuestro que pide el gobierno para él al banco europeo en préstamos al 1% para que él se lo preste al gobierno o a nosotros al 5%. Negociete guapo, movimiento liberal de capital, sí. Dinero, por cierto, que como el que tiene en las cuentas, también es nuestro. Salido de nuestros impuestos, de nuestra red pública.

Hacerse el carnet de identidad –un tramite obligatorio- cuesta dinero, de la misma forma que cuando se compran determinados impresos para hacer declaraciones a Hacienda hay que pagar -¡ahí lo pone!- un timbre para el colegio de huérfanos de Hacienda. ¡Anda!. ¿Y la aportación para los huérfanos de la sanidad, y de la educación y de los ferroviarios, y el de las trabajadoras del sexo?. Creía que la caridad estatal había desaparecido porque el sistema protege a todos los huérfanos, pero lo que no me puedo hacer idea es que haya unos huérfanos con prebendas. Aunque, la verdad, lo que no me creo es que lo que sacan del impreso sea para ellos. Como tampoco me creo que el Ministerio de Sanidad se crea que el tabaco mata cuando se lleva en impuestos casi las tres cuartas partes del precio de cada cigarro: quince de veinte centimos mínimo, es decir unos cinco duretes limpios por cigarro.

Me sorprende que este sistema tan esquimador con IBIs, ITVs o ITEs sea capaz de perdonarle el impuesto de bienes inmuebles al mayor terrateniente de aquí: ese que lleva mitra y palio al que dios le manda lluvias cada Semana Santa; que cobre las multas recurridas por adelantado y con recargo, o que de buenas a primeras decida amnistiar fiscalmente a los mayores -¡presuntos!- ladrones del país, para los que por cierto la mayor parte de los –presuntos- delitos económicos que cometieron mientras ostentaban el poder –político o no- han prescrito. Para que aflore el dinero negro dice el Estado, con todo el papazo. Y se lo creerá.

No me puedo creer que se sigan dando conciertos a lo concertado si no hay dinero para sufragar lo público. No me puedo creer que me cobren por mantener una tarjeta de crédito que sólo me sirve para pagar con un dinero del que no dispone el banco. No me puedo creer que cada época de vacaciones, el Brent decida subirse el precio caiga la Pascua y la pasión en la fecha que caiga.

Pero entiendo perfectamente por qué todos los ex presidentes del gobierno y ex ministros de economía tienen, como si fueran duques, sentados sus santos culos en los sillones de los consejos de administración en lo que se los han sentado. Vaya que sí.

1 Comment

  1. Gabriel.  Me resultaron muy buenas tus reflexiones.  Pero, ciertamente, te has olvidado del hecho fundamental que nos estamos desarrollando en una sociedad de consumo, que los ingleses del S.XVIII impusieron sobre el sistema esclavista que reinaba en aquel momento.  ! No más esclavos !  "Consumidores" y así funcionan las cosas hasta hoy.
    Un saludo de un argentino, que de lo que hablás, tiene bastante experiencia, lamentablemente...

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*