Por qué nos quejamos, por @MilagroMendoza

La queja es tan común en nuestra cultura latina que muchas veces expresamos disconformidad por situaciones que no experimentamos o padecemos.
En algunos momentos en la práctica privada llegan personas que una y otra vez visitan a un psicólogo diferente por la misma queja. Claro existen casos en el cual la persona no se siente cómoda con el psicólogo, sea por su método de trabajo, o reacciones inconscientes del sujeto. Sin embargo, en este caso abordamos a la persona que luego de un número considerable de sesiones rompe la relación terapéutica sin explicación alguna
En el motivo de consulta de estas personas suele revelarse un cumulo de quejas de distintas áreas de su vida.  Algunos asisten por iniciativa de familiares o amigos que le señalan la incomodidad que les produce la queja.
El diccionario de la Real Academia revela el significado de la queja:
1. f. Expresión de dolor, pena o sentimiento.
2. f. Resentimiento, desazón.
3. f. Acción de quejarse.
A primera vista concordamos que la queja es una expresión de dolor o resentimiento. Se busca cambiar una situación al expresar los sentimientos que nos embargan. Esa queja cumple la función de atraer la atención a un problema. Una vez resuelto, desaparece.
A pesar de ello, muchas personas luego de infructuosos intentos de familiares o amigos para solventar una situación, persisten en la queja. Se enganchan. Persisten en ver el vaso medio vacío.

¿Por qué una persona se engancha en la queja? De manera inconsciente la persona tiene beneficios secundarios ante la posición de víctima. El quejumbroso atrae la atención de otros que en otras circunstancias no obtiene.  Evade la toma de decisiones, así como la responsabilidad de sus acciones. La queja le permite mantenerse en una situación de vulnerabilidad.

Autora: Lic. Milagro Mendoza Twitter:@MilagroMendoza email: psi-milagromendoza@gmail.com

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