¿Por qué no se arrepiente?, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

“Matar para mí es: nos enfrentamos a hostias y éste cae y muere; ahí, yo no quería ni tenía intención. Asesinar es cuando tú buscas lucro personal. Y cuando ejecutas es cuando lejos de obtener un lucro personal, encima, vas a tener que pagar con la cárcel o con lo que sea. Por tanto, yo no he asesinado a nadie. Y un asesino en serie será algún psicópata”, indica el etarra Josu Zabarte en una entrevista concedida a la periodista Ángeles Escribá para El Mundo, al que se le apoda el “carnicero de Mondragón”, puesto en libertad a raíz de la anulación de la doctrina Parot.

“Yo no he asesinado a nadie, yo he ejecutado. No me arrepiento”, indica en la misma entrevista. Ejecutar en vez de asesinar. Además del juego de palabras que parece concebido para imponer cierta distancia de los actos cometidos, llama la atención la claridad con la que remarca la ausencia de arrepentimiento, lo que indicaría en caso contrario consciencia y responsabilidad personal, que se difuma en la inclusión a un grupo, en este caso, ETA. Podría cuestionarse si desde el derecho puede exigirse arrepentimiento para permitir el acceso a prestaciones de desempleo o a las particularidades que la denominada vía Nanclares contempla, entre ellas, la necesidad de pedir perdón a las víctimas para acceder a las mismas. El arrepentimiento forma parte de la moral, moral y derecho no son exclusivos.

Me ha sorprendido en particular cómo Zabarte niega en la entrevista el terror al que ETA y su entorno ha sometido a la sociedad vasca, si por sociedad vasca se entiende el conjunto de ciudadanos que la conforman, extendiendo al concepto limitado por aquellos que entienden sociedad vasca como el conjunto de personas que comparten objetivos independentistas.

A una le viene a la cabeza Hanna Arendt, salve el lector la diferencia entre ETA y el nazismo, que no es lo mismo, hablamos de una organización terrorista, lo otro corresponde más a un Estado criminal, el consentimiento social de la matanza de judíos, disidentes, críticos, homosexuales… aunque respecto del Estado español se podrían decir muchas cosas: dispersión de presos y la ausencia de medidas efectivas para evitar la tortura. Sin embargo, salvando las distancias, una encuentra un hilo: ETA está formada por personas normales, tendrán familia, amigos, llorarán y reirán. ETA ha contado con cierto consentimiento social, de no toda la sociedad vasca, pero sí parte de ella ha consentido, ha criminalizado a las víctimas y no ha sido amable con el vecino que pensaba de forma diferente, y aunque no se trate de cámaras de gas o de una matanza en las dimensiones del nazismo, hubo terror, mucho miedo, y asesinatos.

La deducción de Hannah Arendt: no son personas monstruosas las que cometen crímenes horrorosos, sino personas normales. Hoy podrías ser tú, mañana yo. No hace falta ser un asesino ni tener motivos malvados o patológicos para cometer actos criminales a gran escala. Es la vasta máquina de asesinato administrativo en masa la que hace no sentirse responsable de sus crímenes. Hannah Arendt escribió “La banalidad del mal” tras acudir al proceso contra Adolf Eichmann en Jerusalén. Salve por favor las distancias, lector. Hannah Arendt parecía una persona sobre todo reflexiva, tuvo que exiliarse de la Alemania nazi por su origen judío, se le retiró el pasaporte alemán y fue apátrida hasta que consiguió la nacionalidad estadounidense. De ahí, que su teoría “la banalidad del mal” creara tanto revuelo.

fotos de presos

Fotografías que solían aparecer en las paredes de Mondragón, ahora están vacías, será por la preocupación de la crisis y/o el avance de la paz/ Arrasate-Mondragón. J.M

Bastaba pasearse por Mondragón, hace quince años, cuando el ambiente era opresivo. Ahora con la llegada de la paz todo ha cambiado, afortunadamente para las futuras generaciones, antes la opresión se sentía, el miedo se olía y el silencio, el silencio de los que no hablaban por miedo, el silencio de los que no condenaban atentados y el silencio de los que ya no pudieron hablar más, algunos porque estaban de acuerdo con lo que ETA hacía, otros porque no se atrevían a pesar de no estarlo, y aquellos que no lo estaban y acabaron silenciados, ya sea a punta de pistola, bombas o amenazas, ese silencio que corrompe la convivencia necesaria entre ciudadanos que piensan de forma diferente, en un contexto además, de cierto reconocimiento de los derechos del pueblo vasco: idioma, cultura. Aunque la actitud del Gobierno central no fue acertada y también hubo opresión. Eso no se puede negar. Pero la acción de ETA, su propia existencia fue desproporcionada en relación a la situación existente.

“No tengo ningún reparo en reconocer el daño causado pero que él (el Estado) me reconozca sus hechos porque el que me ha empujado es él. Yo no he tomado esa decisión porque me ha caído polvo de Marte. He nacido aquí, he vivido aquí, he estado en la escuela ahí abajo, he tenido que cantar el cara el sol… Y llegas a un punto en el que dices, esto no puede ser y dices ¿cómo? ¿qué?: ETA. Y luego vas evolucionando” afirma en la entrevista.

luchas en violencia feas

Pinturas bonitas sobre luchas en violencia feas. Que la paz llegue y se quede. /Arrasate-Mondragón.

“A través de la justificación moral del significado violento, las personas se ven a sí mismas luchando contra inflexibles opresores, protegiendo sus valiosos valores, preservando la paz mundial, salvando a la humanidad de la subyugación u honorando sus compromisos nacionales”, afirma el estudio Selective Moral Disengagement in the Exercise of Moral Agency escrito por Albert Bandura. Añade este mismo estudio que “bajo el desplazamiento de la responsabiliad, ven sus actos como a raíz de los dictados de las autoriades en vez de como responsables personales”. “Los mejores oficiales son los que están moramente obligados a sus autoridades pero no se sienten responsables del daño causado”,  lo cual tiene cierta lógica. ¿Qué ejército iría a una guerra y mataría a personas si los militares fueran conscientes de los crímenes cometidos?

Arendt rechaza la existencia de una culpa colectiva, considera que la persona es libre y responsable de sus actos. “La desvinculación se centra en redefinir conductas dañinas como honorables a través de una justificación moral, exonerando socialmente la comparación y desinfectando el lenguaje”, indica el estudio citado . “Los perpetruadores pueden minimizar su rol en la creación del daño en la difusión y el desplazamiento de la responsabilidad”.

Es necesario destacar también, en esta compilación de ideas, que sí ha habido etarras muy críticos, que han reconocido su daño, la ex etarra Carmen Guisasola es un buen ejemplo. Este artículo no se centra en el pensamiento binario que rige el conflicto vasco: lo que hacen ellos, lo que hacemos nosotros. Brave Readers condena tanto la existencia de ETA y todo su entramado en términos de consentimiento social de la violencia, como la opresión ya sea en cierres de periódicos en euskera, la tortura y las muertes producidas desde aparatos bajo el paraguas del Estado español. Consideramos necesario matizarlo.

apertura de berria tras cierre de egunkaria

Berria es un periódico íntegro en euskera que se creó después de que Egunkaria fuera cerrado. Cualquier cierre de medio de comunicación coarta la libertad de expresión y el pluralismo, por lo que se atenta contra las bases democráticas del Estado/ Arrasate-Mondragón. J.M

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