¿Por qué no debería ser el fútbol deporte Olímpico? Por esto..., por @FutbolRH

Las curiosas declaraciones del triatleta Javier Gómez Noya - expresando abiertamente en Twitter su disconformidad con que el fútbol sea deporte Olímpico - no han pasado desapercibidas para nadie. Y lo cierto es que analizando un poco, razones no le faltan. Los Juegos Olímpicos siempre han tratado de representar el deporte en su máxima expresión: esfuerzo, superación, y sobre todo espíritu deportivo, son los valores que los Juegos intentan transmitir.
Por desgracia, el fútbol hace tiempo que se pasa con frecuencia muchos de esos valores por el forro. Los jugadores fingen, protestan, tratan de engañar a todo y a todos, algo que ya hemos comentado en este blog en diversas ocasiones. Hacen trampas para ganar a toda costa; cualquier aficionado no asiduo que se acerque a ver un partido de fútbol ocasionalmente, pensará que vaya espectáculo tan bochornoso, y con razón. Y sin embargo parece algo tan aceptado por el aficionado de a pie como por los máximos estamentos futbolísticos, que no mueven un dedo para arreglarlo...
Tomas que muestran a un jugador hondureño supuestamente lesionado.
Cuando su equipo recupera el balón e inicia el ataque, se levanta y pide
el balón (tomas 3 y 4).
En fin. Un ejemplo más se vivió en el España-Honduras del otro día. Vaya por delante que Honduras no hizo ni más ni menos que lo que hacen prácticamente todos en su situación; no se trata por tanto, de señalar al país centroamericano de nada, sino de denunciar algo generalizado, que perjudica mucho la imagen del fútbol. Así se llame Honduras, España, China o Gibraltar, las interrupciones continuas, fingir lesiones inexistentes para parar el juego - inexplicable la cantidad de veces que tuvo que entrar la camilla al césped - y todas esas lindezas que están tan de moda en el fútbol actual, son sencillamente vergonzosas. Aún más con tantas cámaras que todo lo captan y retrata a todos los tramposos. Y con esos comportamientos, el fútbol no puede representar, ni de lejos, los valores que transmiten unos Juegos Olímpicos.


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