Pobre ciclismo

La imagen del deporte español ha vuelto a verse mezclada con asuntos de dopaje. Ahora que en Alemania tienen en marcha su ‘Operación Puerto’ y que nosotros habíamos ‘limpiado’ a nuestro estilo el turbio asunto de Marta Domínguez, ha tenido que llegar el TAS para decirnos que muy bien que, de puertas para adentro hagamos de nuestra capa un sayo, pero que en Europa a los españoles nos atan en corto y que el caso Contador no va a quedar en ‘quítame aquí un filete’. Que tener en sangre clembuterol es responsabilidad del corredor y que eso se llama doping. Sin Tour y sin correr hasta agosto de 2012, con lo que si queremos ya tenemos la Vuelta para homenajearle pero por las montañas de Europa, nasti de plasti.

Esta decisión es una nueva bofetada al ciclismo español y una nueva demostración de que estamos ante un deporte con necesidad de limpiarse o de regenerarse por completo. Acostumbrados a esfuerzos sobrehumanos, los ciclistas en petit comité siempre te argumentan las mismas cantinelas. “Nuestro deporte es el más perseguido” “No hay derecho a los que nos hacen los vampiros” “Que se lo hagan a los futbolistas a ver que pasaba”. Y me pregunto porque coño no dice nadie; “Aquí no hay doping” como argumento defensivo.

Han salido chivatos a contar las verdaderas animaladas que se han hecho en otros años en el pelotón, han fallecido ex ciclistas de maneras más que sospechosas, se han retirado las licencias a directores que se les ha pillado con las manos en la masa  y, por si fuera poco, los últimos grandes nombres han tenido la sombra del dopaje como acompañante a su carrera. Lo mismo que le sucede ahora al ciclista más grande de los últimos años, Alberto Contador.

Lo peor es que a muchos hoy la sentencia les parecerá injusta, desproporcionada, tardía y preferirán ocultar la palabra tramposo y poner los puntos sobre las ies a la sentencia del TAS. Alberto Contador no es el ganador del Tour de 2010 porque en su sangre apareció un producto dopante. Y punto. Y eso se sea de Pinto o de Pau se llama hacer trampas y que te pillen con el solomillo equivocado.

El ciclismo es un gran deporte pero que en su crecimiento ha necesitado de trampas para seguir atrayendo a espectadores y sponsors. Ha sido victima de su propio crecimiento y de la competitividad del mercado. No hay otra. Para que un deportista aguante etapas de 200 kilómetros y cinco puertos de montaña día sí día también durante tres semanas no hay cuerpo que lo resista. De ahí que se hayan buscado fórmulas prohibidas para mejorar el rendimiento. Porque ellos saben que si no el ciclismo no generaría ingresos para mantener el circo, pero a ese circo le han crecido los enanos… y no con calcio sino a base de hormonas de crecimiento.

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