Pisos por residencia, por Javier Astasio

 

Cada minuto que pasa, este gobierno, que salió de las elecciones celebradas hoy hace un año, se empeña en poner en claro cuál es su visión de la ciudadanía y que no es otra que la del viejo "tanto tienes, tanto vales". Lo acaban de demostrar con ese globo sonda lanzado a propósito de la oferta hecha a los extranjeros para cambiar la compra de viviendas por permisos de residencia.

Para el gobierno no tiene el mismo valor el esfuerzo de tantos extranjeros llegados a España para ordeñar para nosotros aquellas vacas tan gordas que unos cuantos fajos de billetes, blancos o negros, capaces de desatascar el atracón de cemento de sus amigos los constructores y banqueros.

En otros países, por ejemplo Portugal, la residencia se obtiene a cambio de la creación de puestos de trabajo o de inversiones. Aquí no. Aquí basta con comprar un piso de 160.000 euros, inalcanzable para la mayoría de quienes sirven para nosotros comidas, cañas y cafés, descargan nuestros camiones o limpian nuestras casas, aceras y oficinas.

Nos cuenta el gobierno que no acaba de confirmar la medida, porque es muy de tirar la piedra y esconder la mano, que lo que pretende es dinamizar el mercado inmobiliario español, empachado de viviendas y solares sobrevalorados, añado yo. Lo que ocurre es que, de llevar adelante la medida, o resulta ser un fiasco o conseguirá que los precios que poco a poco iban ajustándose al mercado, repunten de nuevo alejándolos de nuevo de las posibilidades de quien compra una vivienda por necesidad y no por pura especulación.

Este gobierno que dice estar sacándonos de la crisis, basándose en datos que o esconden o sueñan, gobierna para los poderosos que se hincharon los precios de la vivienda hasta reventar la burbuja y que ahora pretenden recuperar uno por uno los euros hechos jirones por el estallido de la burbuja.

Me temo que con "trucos" como estos nuestro país se va a convertir, más aún de lo que ya lo es, en un lavadero del dinero negro de las mafias rusa y china que acudirán como moscas a la miel a una oferta como esa. Porque estos señores son capaces de lavar su dinero negro en la compra, alquilar el piso y, de paso, traficar con los permisos.

Hay que dar las gracias al gobierno empeñado en dejarnos claro que su inflexibilidad y sus principios duran lo que duran y, la verdad, duran muy poco. Están escondiendo la basura debajo de las alfombra y ya no les queda alfombra bajo la que esconder toda la que son capaces de generar que es mucha. Van de parche en parche, porque no son capaces de drenar ese globo lleno de agua que es su España gobernada a golpe de decretos, aprobados a escondidas, sin debate y sin el más mínimo sentido de la realidad., hasta que reviente sobre todos nosotros

Se comportan como esos enfermos de cualquier adicción que van "limpiando" en casa los monederos, los bolsos y los cajones, para vender, una a una, las joyas de la familia hasta vaciarla de todo lo que pueda tener algún valor para el perista. Un valor que siempre será menor que su valor real y mucho más que el valor sentimental que pueda tener para la familia.

Cambiar pisos por permisos de residencia es la última jugarreta de un gobierno que en menos de un año ha ofendido y perjudicado a la práctica totalidad de los colectivos ciudadanos. Salvo, claro está a ricos y banqueros estafadores que ni siquiera tendrán ya que responder ante los accionistas de los bancos que han desvalijado.
 
 

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