¿Pero quién está saliendo de la crisis?, por @salvemostelema

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El gozoso y fantasioso regocijo de Telemadrid con la propaganda gubernamental de la bajada del paro registrado en el INEM en el mes de abril, se vuelve a dar de bruces, una vez más, con la realidad. La realidad de la última Encuesta de Población Activa:

La tasa de paro sube en dos décimas en el primer trimestre, de 25,91% a 25,93% ; la población activa se reduce en 187.000 personas en un trimestre y en 424.500 personas en un año; la tasa de actividad (el porcentaje de población con empleo o buscándolo) es del 59,46%, la más baja desde 2007; hay 184.600 ocupados menos en un trimestre, 79.600 ocupados menos en un año; el trabajo que hay es mucho más precario con 51.600 asalariados con contrato indefinido menos y en 1.978.900 hogares españoles todos están en paro, son 53.100 más que hace un trimestre.

En resumen hace 2 años, cuando llegó el PP de Rajoy al Gobierno la EPA daba 17.430.000 ocupados y 5.630.000 parados, un 24,44%. Hoy sólo son 16.950.000 ocupados y 5.930.000 parados, un 25,93%. Al hilo de esta situación, nuestro compañero José Ignacio González – uno de los 861 profesionales injustamente despedidos en el ilegal ERE de Telemadrid- escribía la siguiente reflexión:

“¡Proletarios del mundo, uníos!”. Atacan las troikas, las mafias, los consejos de administración y los hombres de negro. Cuando Giuseppe Pellizza da Volpedo materializó sobre el lienzo ‘El cuarto estado’ no se refería a una actualización de Facebook, pero tampoco hubiera podido imaginar que el trabajo llevara camino de convertirse en un artículo de lujo: tener uno empieza a ser tan raro como disfrutar de un Ferrari Testarrosa o calzar unos Manolo Blahnik.

¿Quién puede celebrar el Día Internacional de los Trabajadores en un país cuya tasa de desempleo roza el 26%, donde la población activa se ha desplomado en medio millón de personas en el último año y cuando el 14% de los hogares tiene a todos sus miembros en el paro?

Los medios masivos llaman a la desmovilización obrera vendiendo la festividad únicamente como un puente en el que ir a las playas. Mientras tanto, la conciencia de clase se va esfumando del discurso de la izquierda frente al mantra omnipresente de la individualización y la competitividad en las relaciones laborales: si estás parado es por tu culpa, y nada tiene que ver en ello el contexto general, el desequilibrio económico, la miseria, la precariedad laboral, los salarios basura, la destrucción de las clases medias, la ofensiva neoliberal contra las políticas sociales, las reformas laborales salvajes, el darwinismo doctrinario, el pensamiento único, la política de creación de “emperdedores”, la reinvención a la baja, el desmantelamiento del (poco) Estado del Bienestar del que disfrutábamos o el empobrecimiento estremecedor de los más desfavorecidos.

Las multinacionales no sólo controlan la vida del trabajador, sino que gobiernan el mundo y cambian las legislaciones a su antojo. Hoy más que nunca tiene actualidad la frase del multimillonario Warren Buffett: “Por supuesto que existe lucha de clases, y mi clase la ha ganado”.

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