Palabras y hechos que invitan a creer, por Jorge Gómez García (@xurxogg)

Otra derrota, la enésima esta temporada. Es cierto que ante el Madrid hubo, como viene siendo habitual, una gran dosis de mala suerte en contra de los gallegos. Es solo uno más de los factores en contra de un Dépor que camina con paso firme –si nadie lo remedia- hacia la Segunda División.

Bajo el antecedente de dos entrenadores que no hicieron funcionar al equipo, un técnico de la región se ha hecho cargo de los blanquiazules. Es Fernando Vázquez.

Foto: Nando Martínez | VAVEL (www.vavel.com)
Con el de Castrofeito, los coruñeses todavía no han sumado ningún punto en dos partidos, algo inaceptable en un equipo que necesita imperiosamente sumar de tres en tres para, por lo menos, asomar la cabeza. A pesar de este dato negativo, puede que Lendoiro –tan criticado por otros menesteres- haya acertado de lleno contratando al “Profesor”.

Es cierto que Las Palmas descendió bajo la dirección de Vázquez (2001-2002). También lo es que comenzó como entrenador de equipos como el Compostela, Rayo, el Valladolid o el Celta en temporadas en las que éstos clubes acabaron bajando –aunque él fue cesado o dimitió antes de finalizar la campaña-. Por tanto, el bagaje de Fernando no parece tan alentador como para pensar que él es el hombre capaz de reflotar a los coruñeses.

Sin embargo, Fernando Vázquez ha devuelto la ilusión a una afición que, con el paso de las jornadas, llegó a estar muy desencantada con el equipo. La hinchada reclama gente que se deje la piel por el equipo ante todo. Vázquez ha logrado conectar su discurso con esa exigencia de la masa social. El míster es conocedor de lo que representa el Dépor. Es casi un hombre de la casa –pese a su pasado céltico- y sabe que en una situación como ésta, lo primero que debe conseguir es recrear esa comunión entre afición y jugadores.

Vázquez ha realizado mucho trabajo psicológico con la plantilla con el objetivo de “lobotomizar” a unos jugadores alicaídos e imprimirles a fuego la idea de que hay que darlo todo en cada partido porque aún existen opciones de salvación. “Harry Potter” sabe que si logra que la plantilla se crea su discurso, los jugadores saldrán al terreno de juego con una predisposición que sí gusta al aficionado de Riazor, quien, por extensión, apoyará más y ayudará a conseguir ese extra que hace falta para ganar partidos en una situación tan crítica. Además, Fernando sabe plasmar su idea –reiterada en ruedas de prensa y dentro del vestuario- en acciones como ir a hablar personalmente con seguidores que habían acompañado al equipo  a Sevilla o que lo habían recibido a su llegada, agradecer a la afición el apoyo aplaudiendo desde el círculo central o chocar las manos con cada uno de los componentes del banquillo cuando el equipo marca un gol (así promueve la idea de que todos forman parte del éxito del equipo). Es evidente que el clima en A Coruña ya ha cambiado: de reproches al equipo durante entrenamientos, a aplausos pese a las derrotas.

Puede que Fernando Vázquez no consiga evitar la ya tan profetizada catástrofe. Quizá no sea el entrenador con más recursos tácticos del mundo. Es probable que los resultados no le acompañen. Como técnico, Fernando nunca ha sido santo de mi devoción pero al menos, sabe lo que significa el Dépor, entiende a su afición, les intenta dar lo que ellos piden y demuestra las palabras con hechos. Ha logrado que, aunque sea con más corazón que cabeza, el deportivismo vuelva a creer. Eso debería de ser más que suficiente para, pase lo que pase, ofrecer al de Castrofeito un proyecto desde cero, ya sea en Primera o en Segunda División. 

[Xurxo Gómez G.]
@xurxogg

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