"Padre de la Constitución" y otros tópicos periodísticos, por Laura Marcos

El fallecimiento de Manuel Fraga Iribarne ha conmocionado tanto al país como a los medios de comunicación. Muchos éramos los que conocíamos desde hace tiempo del delicado estado de salud del fundador del Partido Popular y, con más motivo, ciertos medios de comunicación de tirada nacional e internacional habían ido preparando poco a poco perfiles, obituarios, biografías y entrevistas con compañeros de prestigio del ex senador.

Sorprende pues, y desilusiona inmensamente, el apreciar como todos los periodistas ejercemos nuestra profesión de modo reiterativo y, por qué no decirlo, a veces falto de vocación. Al margen de las naturales diferencias ideológicas para describir a un Fraga que es ya un personaje de luces y sombras por sí mismo, leemos sin parar que es uno de los "padres de la Constitución", que se trata de un "personaje histórico" y tantas otras cosas que, aunque ciertas, no precisan de la investigación periodística rigurosa para ser dichas.

Cualquier ciudadano de a pie de sobra las conoce y por ello cabe preguntarse, ¿publicamos siempre lo mismo? La propia clase política y la monarquía han tenido palabras más creativas y adecuadas a la figura del político en su despedida como designarle "servidor del Estado".

Tanto el periódico El Mundo como el telediario de RTVE insisten en su figura de "Padre de la Constitución". Sin embargo, una gran mayoría  de medios omitió, al menos en las inmediatas 12 horas al fallecimiento de ex presidente de la Xunta de Galicia, el desastre nuclear de Palomares, la memoria de Julián Grimau -uno de los últimos ejecutados del franquismo cuyo fallecimiento ha sido controvertido- y la tragedia de Vitoria de 1976 cuando la policía disolvió a tiros una asamblea de trabajadores en huelga que se celebraba en una iglesia.

Indigna que los periodistas seamos así. Fraga ha puesto el análisis muy fácil, puesto que su vida de casi un siglo ha transcurrido entre un régimen represor y el cambio a la libertad democrática, pero ni así. Huyamos de los tópicos periodísticos, o no mereceremos ser llamados periodistas.

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