Outlander: romance y aventuras a través del tiempo, por @MartaLobera

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Hace unas semanas el canal Starz estrenó Outlander, una serie basada en una saga literaria escrita por Diana Gabaldon. Esta historia ha cautivado a millones de lectores durante los últimos años y ahora nos encontramos con esta versión televisiva de la mano de Ronald D. Moore (Battlestar Galactica). Desde su estreno, ha tenido bastante buena recepción, tanto por el público como por la crítica. Lo complicado aquí es etiquetar esta serie, ¿romántica? ¿ciencia- Ficción? ¿serie histórica? Etiquetas puestas o no, queda claro que se puede convertir en uno de los estrenos de la temporada.

Outlander cuenta la historia de Claire Randall, una enfermera que tras la II Guerra Mundial decide marcharse de vacaciones con su marido a Escocia, para recuperar el tiempo perdido. Allí, sin saber muy bien como, termina viajando en el tiempo, al Siglo XVIII. A partir de entonces la protagonista tendrá que adaptarse para sobrevivir y buscar la forma de volver a su época, además de enfrentarse a distintas encrucijadas que se le presentarán, sobre todo con la aparición del apuesto (y tremendamente sexy) Jamie.

Es difícil encasillar esta serie en un género, porque tiene una gran cantidad de ingredientes distintos. Muchos lo venden como un drama lleno de romance y pasión. Y seguramente (y por los cuatro episodios que se han emitido) así sea en gran medida. En cuanto el personaje de Jamie aparece en pantalla, comprendemos que se convertirá en el interés amoroso de la protagonista y poco a poco esa atracción se hace más evidente. Pueden tacharlo de culebrón, pero en el sentido más positivo de la palabra. Está llevado con elegancia y saber hacer. En vez de hacerlo todo demasiado rápido y de forma demasiado obvia, tratan de presentarnos bien a la protagonista y al resto de personajes, sin dejar de lado el hecho de que entre ella y Jamie saltan chispas. Hay que reconocer que hay ganas de ver cuando se resuelve toda esta tensión sexual.

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Sin embargo, también tiene tintes de ciencia-ficción y fantasía, nada más y nada menos que viajes en el tiempo, como si del mismísimo Doctor Who se tratara (No estoy diciendo que la serie se parezca a Doctor Who pero Gabaldon ha reconocido que Jamie está inspirado en un personaje que vió en la serie clásica). Averiguar cómo ha viajado a otra época o por qué, supongo que será uno de los misterios de la serie y uno de los ingredientes más atractivos de la historia. Y los fans de la saga literaria aseguran que nos aguardan más sorpresas a lo largo de la historia.

Tampoco sería desacertado etiquetar Outlander como serie histórica, pues la ambientación, en pleno Siglo XVIII en los verdes paisajes de Escocia, está bastante conseguida. Y el reflejo de los conflictos y la mentalidad de la sociedad de aquellos tiempos, chocando con la de Claire es de lo más interesante.

Outlander ha abierto también un debate sobre feminismo. Algunos consideran la historia de Diana Gabaldon como una respuesta feminista al Juego de Tronos de George RR Martin.  No quiero ahondar mucho en el debate, pero sí creo que Outlander es una serie con cierto toque feminista, al igual que NO creo que Juego de Tronos sea una serie machista o misógina, ya que hay todo un abanico de personajes femeninos de lo más interesantes que desmontan esa teoría. Otra cosa es que dentro de la propia serie haya personajes machistas, pero ese es otro tema y me reafirmo en que no veo en ningún lado que la serie esté cubierta de un aire de menosprecio a la mujer, más bien todo lo contrario.

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En cuanto a Outlander, por lo que he podido ver en estos primeros capítulos, Claire Randall es una mujer que incluso parece un poco adelantada a su propia época (años cuarenta del Siglo XX). Bastante independiente, no se deja someter y que demuestra fuerza y ganas de ser tratada como una igual ante los hombres. Por supuesto esta actitud choca de lleno con la época en la que ha ido a parar, pero sabe hacerse respetar. Sin duda, la protagonista es uno de los mayores alicientes de la historia.

La única pega que le pongo (y es la crítica que más he leído en distintos sitios) es esa machacona voz en off, que explica de forma cansina cada uno de los pensamientos de Claire. Por suerte, donde más evidente se hace este defecto es en el piloto y poco a poco esto va perdiendo peso, dejando paso a las imágenes y al trabajo expresivo de los actores, aunque no desaparece del todo. Ojalá siga así.

En definitiva, creo que tras cinco capítulos ya puedo decir que estoy enganchada, es una serie disfrutable y entretenida. Me gusta la ambientación y atmósfera que han creado, la historia de Claire, todo lo que tiene que hacer para sobrevivir en un sitio al que no pertenece, ese choque entre dos mundos y los dilemas que se le irán presentando según avance la historia. Y sí, siento cierta debilidad por el personaje de Jamie, que seguramente ya está provocando los suspiros de muchas y muchos. Si esperáis una nueva ‘Juego de Tronos’ como algunos medios intentan vender, creo que no la vais a encontrar. Quizás puede tener alguna similitud, pero el tono y la historia son muy distintos. Si os gustan las historias de época, con toques fantásticos y con una historia de amor de por medio, esta es vuestra serie.


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