Otra vez Rato, por Javier Astasio



No seré yo quien diga que en eso de las trampas los Rato son como los Ruiz Mateos, pero siempre, desde los tiempos del dictador Franco, han andado como los jerezanos, sacando su dinero fuera de España y conocen, como ellos, el peculiar olor de las prisiones.
Alguien dirá que la detención y encarcelamiento del padre y  el hermano del ex director del FMI en medio de una boda por un asunto relacionado con la de fuga de capitales fue una arbitrariedad del sátrapa gallego, pero si hubo tal arbitrariedad, lo fue por enviarles a prisión, cuando lo habitual era hacer la vista gorda con las "buenas familias", pero los Rato tuvieron la osadía -ay, ese carácter- de exigir una deuda a la familia Franco y, claro, eso de llevarse el dinero a Suiza a través de la filial en Ginebra del banco familiar Siero no pudo ser perdonado.
Cuando hace unos meses Rato fue detenido en una perfecta coreografía organizada por quien fue su estrecho colaborador, Cristóbal Montoro, parecía que nada podía ir peor. De hecho, cuando las aguas se calmaron, el ministro del Interior, en un alarde de imprudencia, le recibió sorprendentemente en su despacho del Ministerio y tuvo que dar explicaciones por ello. Dijo Fernández Díaz que Rato  estaba preocupado por su seguridad y la de sus allegados, amenazados e insultados, especialmente en las redes, algo común en quienes alcanzan, para bien o para mal, una cierta notoriedad. 
Así que, con esas explicaciones, el crédito del ministro que mintió durante días sobre  la muerte de quince inmigrantes ahogados bajo las pelotas de goma de la Guardia Civil en las playas de Ceuta, no es que creciera tras decirlo. Todo el mundo pensó inmediatamente en que Rato había acudido al despacho del ministro, bien para recabar información sobre las investigaciones en torno a su persona o bien, según los más maliciosos, para advertirle de lo que sabe y podría contar de sus "viejos amigos".
Ayer nos despertamos con el contenido de la declaración ante el juez del presunto testaferro de Rato en el feo asunto del cobro de dos millones en comisiones a agencias de publicidad que contrataban con la ya "tocada" Bankia, omisiones que, por lo dicho por el testaferro encarcelado podría haber recibido Rato en pagos de 40.000 euros por asesorías verbales, de las que no existe ningún rastro documental.
Pues bien, cuando hoy esperaba que me despertasen con la extravagante propuesta de la CUP para dar sin dar a Mas la presidencia de la Generalitat envuelta en la torna de dos o tres presidentes más que no dejas en tan mal lugar a la candidatura radical que tendría que desdecirse abriendo paso a Mas en solitario, cuando esperaba que me representasen otra nueva escena de este sainete, me sorprenden con otra información, la de que la secretaria de Rato "de toda la vida" y otro de sus testaferros están detenidos desde hace dos días. Y no sólo eso, porque también nos hemos enterado de que el mismo Rodrigo Rato estuvo declarando ayer, durante cuatro horas, ante la Guardia Civil.
Mal asunto para Rato y para los  mentores del que ha sido el bluf más bluf  de la política española. Mal asunto para el partido que aún antes de ayer hablaba de él como el "ministro milagro", cuando en realidad, lo estamos viendo, no fue más que el artífice de las burbujas, inmobiliaria y bancaria,  que nos han traído hasta donde estamos, Y, por si fuera poco, nos enteramos de que abusaba de su  rango, obteniendo créditos blandos, con la sola garantía de su nombre, para inyectar mil millones de pesetas en las decrépitas empresas familiares o que Francisco González, hoy en el BBVA, colocado por el propio Rato al frente de Argentaria condonó una deuda del de trescientos doce mil euros ex ministro. Mal asunto para quien insiste en presentarse al frente del PP a las elecciones que ayer, por sorpresa y en un plató de televisión "convocó" para el 20 de diciembre. Mal asunto porque, cuando llego a la Moncloa, hizo suya la política de Rato y porque todos y cada uno de los malos paso dados por este truhan en la esfera pública han contado hasta hace bien poco, con su bendición.
Otra vez Rato ha vuelto a las primeras, no para todos los medios, que alguno está tan remolón en este asunto como lo estuvo en el de las preferentes, y no va a parar, porque lo que pueda ocurrir en las próximas horas traerá mucha cola y mucha zozobra al que fue su partido y que puede verse envuelto por el desastre Rato en plena campaña electoral, quizá la última desde el Gobierno.


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