Operaciones especiales: nuevo mando único y actividad creciente, por @CarlosPenedoC

Defensa nombra un mando único para los grupos de operaciones especiales de los tres ejércitos
Millar y medio de los guerrilleros mejor formados de las Fuerzas Armadas cuentan con un nuevo mando unificado. Su labor, número y localizaciones están creciendo como reacción a las nuevas intervenciones militares: su flexibilidad les permite proteger al resto de la fuerza, captar información, realizar operaciones de riesgo y hasta, si es necesario, formar a otros

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Tecnología y operaciones especiales parecen marcar el presente y futuro de las intervenciones militares. Drones sin piloto, ciberataques y ciberdefensa, comunicaciones y unidades muy especializadas sobre el terreno, reducidas en número, lejos de las operaciones prolongadas en el tiempo como Afganistán, ya 13 años, con contingentes muy numerosos.
Defensa acaba de unificar el mando operativo de sus guerrilleros. El general de brigada Jaime Íñiguez Andrade ha tomado posesión este viernes como comandante del Mando Conjunto de Operaciones Especiales y estrenado instalaciones en el acuertelamiento de Retamares, antiguas instalaciones de la OTAN hoy ocupadas también por el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas -CIFAS- y el Mando Conjunto de Ciberdefensa. Los vecinos no son casuales.
El nuevo Mando forma parte de un proceso de concentración de las operaciones de las Fuerzas Armadas en la figura del jefe de Estado Mayor de la Defensa -JEMAD-, impulsado por Gobiernos de diferente signo en la última década. Mando claro en las operaciones en el exterior, el penúltimo ejemplo de este proceso se produjo el pasado noviembre, cuando el JEMAD asumió también la dirección de las operaciones en territorio nacional, hasta ese momento responsabilidad de los jefes de cada ejército, como la vigilancia del espacio aéreo y los espacios de soberanía. El último ejemplo es este Mando conjunto de operaciones especiales.
El actual JEMAD, almirante Fernando García Sánchez, señalaba este viernes que "dentro del proceso de transformación que se está llevando a cabo en las Fuerzas Armadas hay tres elementos que se están intentando impulsar, inteligencia, ciberdefensa y la acción conjunta, donde se enmarcan las operaciones especiales. Se trata de integrar y el uso conjunto de estas capacidades que ya existen en cada uno de los ejércitos".
"En operaciones especiales, España es nación marco en el seno de la OTAN, solo siete países -sobre 28- tienen reconocida esta capacidad y nos fue certificada tras EEUU y Reino Unido", en palabras del general Íñiguez. Añade el nuevo mando conjunto que "las unidades de operaciones especiales están muy bien diseñadas para contribuir a la lucha contra las nuevas amenazas, pueden ser dirigidas contra el adversario mediante un enfrentamiento directo y de gran precisión, también están preparadas para la liberación de rehenes, tienen una gran versatilidad y limitadas necesidades logísticas en comparación con otras fuerzas; su relevancia será cada vez mayor", añade.
El nuevo Mando ha alcanzado su capacidad operativa inicial y está previsto que complete todas sus capacidades en 2016, condición imprescindible para que España lidere el mando de operaciones especiales de la OTAN en 2017.

Quiénes son. Las Fuerzas Armadas españolas cuentan con más de 1.500 militares de operaciones especiales. Forman estas unidades el Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra (Alicante), la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Armada (Cartagena) y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire (Alcantarilla, Murcia).

Qué hacen. Las tres misiones principales de estos combatientes, en palabras de su recientemente nombrado comandante, son acción directa, fundamentalmente destrucción de objetivos estratégicos que se encuentran detrás de las líneas enemigas mediante golpes de mano, señalización de objetivos mediante láser para su destrucción por un avión, captura de personalidades o rescate de rehenes. Una segunda misión básica es el reconocimiento especial: observación de objetivos estratégicos detrás de las líneas enemigas y transmisión desde zona de la información obtenida. La tercera función es la denominada asistencia militar: entrenamiento y apoyo de unidades o personal afín en territorio extranjero.
Las operaciones reales, normalmente las más arriesgadas que desarrollan los militares, no se suelen conocer, y cuando se difunden conviene desconfiar porque suelen llevar detrás alguna intención.

Dónde están. En todas partes y con mayor peso que nunca. Afganistán, Bosnia, Kosovo, Irak... aparecen en sus informaciones en abierto, no actualizadas.
Tienen pendiente de incluir en sus páginas web que actualmente son una parte fundamental del contingente español en la operación de la Unión Europea en Malí, adiestrando a unidades tipo comando del ejército maliense, también en las operaciones que allí hace España en apoyo de la intervención francesa en el país; se encuentran en la operación Atalanta en las aguas de Somalia; en la República Centroafricana, España tiene el mando de operaciones especiales de la fuerza de la UE y ha intercambiado hasta disparos públicos en los últimos meses; en Irak, donde España contará este mes con un contingente de 300 militares, los grupos de operaciones especiales han sido los primeros en llegar a comienzos de año y esperan al resto; en ese momento, y si las circunstancias de seguridad lo permiten, se encargarán de adiestrar a las operaciones especiales iraquíes.

En el instante en que se lee este artículo medio centenar de miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales españolas entrenan y se dan barrigazos en el desierto de Mauritania junto con colegas norteamericanos del mando de Estado Unidos en África, el denominado Africom que tiene su sede virtual en Alemania y otra muy real en las bases de Rota y Morón, en continuo proceso de ampliación en instalaciones, apoyo aéreo y marítimo y número de efectivos.
El ejercicio multinacional Flintlock está liderado por el Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos para África, con el objeto de proporcionar asistencia militar a las fuerzas armadas de los países del Sahel.
Las fuerzas de operaciones especiales españolas vienen proporcionando asistencia militar a las fuerzas armadas mauritanas. Con el objeto de reforzar las relaciones bilaterales entre ambos países, este año se está llevando a cabo una fase previa de integración entre ambos contingentes en Mauritania, dos semanas en las que están realizando ejercicios de tiro, apoyo médico, patrulla a pie y en vehículo, rotura de contacto, check points (puntos de control), emboscadas, recuperación de vehículos, combate en áreas urbanizadas, planeamiento, acción directa y balizaje de zonas de aterrizaje de helicópteros.
El día 15 de febrero españoles y mauritanos partirán hacia Chad, donde participarán en unos macroejercicios con más de 1.200 militares de una veintena de países con puestos de apoyo también en Níger, Nigeria, Camerún y Túnez. Entre los participantes, media docena de países europeos, Canadá, EEUU liderando más Burkina Faso, Mauritania, Senegal o Malí.
Los colegas de trabajo y la localización del ejercicio tampoco son casuales.

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