No son hombres, por Alberto Calero (@acaleroj)

Cuatro mujeres han muerto en las últimas horas porque cuatro hombres se han creído superiores a ellas. Es el machismo rancio y repugnante que sigue imperando. Esta vez son cuatro mujeres en pocos días. Antes ha habido muchas otras víctimas. Cada una de ellas tenía sus vidas. Seguro que charlaban con amigos y familia. Se levantaban cada día para ir a su trabajo. Algunas estarían todavía estudiando y unas mentes anómalas no les dejaron avanzar. Todas ellas desayunaban, comían y cenaban cada día. Eran personas como cualquier otra mujer, como cualquier otro hombre. Muchas tendrían hijos que se han quedado sin madres para siempre. Hijos que en ocasiones han visto cómo su padre apuñalaba o golpeba a la mujer que les dio la vida. Son mujeres que quizás un día se atrevieron a contestar a ese hombre. Quizás un día se pusieron en su sitio y dijeron que ellas eran libres para pensar y para organizarse. Seguramente un día dieron a entender a sus parejas que ella no eran menos que nadie.

Cuesta entender qué tienen metido en la cabeza esos hombres que asesinan. Quizás no amaban a las mujeres. Igual las han amado confundiendo amor con posesión. Ninguna persona es dueño de otra y hay quienes todavía creen que sí. Ninguna causa puede justificar la barbarie de la violencia machista. Ninguna. Los hombres que matan a las mujeres con las que un día se relacionaron no son personas. Los llamamos hombres en el sentido de que son varones porque tienen testículos y pene. Pero no son hombres ni personas porque parecen no tener cabeza para reflexionar. El cerebro nos distingue de otros animales por pensar y trabajar la inteligencia. Si no tienes cabeza, eres otro animal distinto al ser humano. Y si son hombres los que matan a las mujeres que supuestamente amaban, entonces que a mí no me llamen hombre. Los individuos que estrangulan a sus parejas no pueden ser lo mismo que los demás hombres que sí tienen cerebro en el sentido psicológico. Un hombre no es más que una mujer ni una mujer es más que un hombre. Todavía no ha llegado el día de la verdadera igualdad, el día en el que nos demos cuenta que todos somos personas. Ni más ni menos. Personas.


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