No Job Land: El documental sobre el paro que arrasa en internet, por @Lola_Hierro

Lo han hecho. Y ha salido redondo. Hablo de No Job Land, el audiovisual que publicó un equipo de tres fotoperiodistas hace un mes escaso y que ha arrasado en internet. Este último verano, hubo tres tipos que se pasaron mañanas, tardes y noches en una calurosísima Madrid montando y editando lo que iba a ser un documental sobre un grupo de parados de Vallecas. Así contado, me preguntaba yo cómo harían para darle frescura a un tema tan trillado en los medios pero, joder, lo han hecho.

Tras muchos meses de trabajo, No Job Land nació. Sus orgullosos padres lo ofrecieron al mundo de manera gratuita el pasado 17 de diciembre y ya lo han visto más de 150.000 personas. Se han hecho eco de él medios nacionales e internacionales como el británico The Telegraph, que hasta lo subtituló para que sus lectores entendieran mejor el tremendo percal que hay montado en España.  El éxito no ha sido inmerecido. Por mucho que ya hayamos leído en periódicos, visto en las noticias o vivido en carne propia o cercana los estragos que ha causado el desempleo en nuestro país, cuando ves a Fernando Mora, uno de los protagonistas, llorar frente a la cámara se te ponen los pelos de punta como si fuera la primera vez que escuchas un drama así.

No iba a hablar del curro sin compartirlo aquí…

 El equipo que ha hecho este documental está formado por tres fotoperiodistas que se merecen toda mi confianza. Mentiría si dijera que no les conozco de nada y que escribo este post solamente porque el trabajo es bueno. Me encanta, pero me gusta todavía más conocer bien su trayectoria y poder decir con mucho orgullo que yo pongo la mano en el fuego por ellos. Sus nombres son Olmo Calvo, Gabriel Pecot y Eva Filgueira, y los tres son profesionales comprometidos con un periodismo honesto y riguroso, algo que cada vez es más difícil defender.

Porque les conozco, hoy vuelvo a pedir el apoyo de quienes pasen por este blog para que colaboren en la producción del nuevo proyecto que este trío todoterreno trae entre manos. Se llamará Los que se quedan, y será otro multimedia en el que abordarán el asunto de los suicidios provocados por la crisis. Para ello, han lanzado una campaña de crowfunding a través de la web Goteo desde la que todos podemos aportar nuestro granito de arena para que este trabajo vea la luz. Lo van a tener difícil porque el suicidio es un tema tabú en España, y la mayoría de medios no los incluye en sus informaciones porque se teme un posible efecto llamada. Sin embargo, yo creo que es necesario investigar y poner un poco de luz sobre tanta oscuridad. Creo en este proyecto porque es necesario y porque sé que está en manos de gente responsable que aborda temas espinosos con mucha sensibilidad. Y como este es mi blog y escribo lo que me da la gana, os pido ayuda igual que los políticos piden el voto.

Homenaje en Madrid a M.A.Domingo, un hombre de 53 años que se suicidó horas antes de ser desahuciado en Granada. / OLMO CALVO

Un espejo en el que mirarse

Y ahora, ¿cómo es No Job Land? Es la historias de un grupo de parados del madrileño barrio de Fontarrón, en Vallecas, que decide unirse para luchar su futuro. ¿Y de qué manera? Pues una de las pocas que aún están a su alcance: por la vía de la protesta pacífica. La familia de Elsa Carmona, que está sobreviviendo con un subsidio mínimo, o la de Fernando Mora, que con su mujer e hijas suman cuatro personas y cero trabajos, son dos de las que participan en una acampada en el cercano cerro del Tío Pío. Hasta que la policía les echa. Impotencia, rabia y más impotencia. Te hierve la sangre.

Elsa o Fernando son el espejo en el que se podrían mirar miles de españoles que un día tuvieron una vida “normal” (si es que a algo se le puede llamar así), con su trabajo, su sueldo, sus facturas, sus pequeñas deudas que irían pagando poco a poco, sus agobios de fin de mes y sus caprichos de tanto en cuanto. Y hoy, se encuentran con que ni siquiera pueden pagar la letra de un piso que compraron, en muchos casos, animados por bancos que no vieron peligroso que se cargaran con una excesiva hipoteca. ¿Quién no conoce un caso así en su entorno más cercano?

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