No habrá paz para los mentirosos, por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

Algo no funciona. [Flashback, escala de arpa] Domingo, 10 de junio de 2012, rueda de prensa de Mariano Rajoy. Preguntas de los periodistas:

P.- Quería preguntarle si podría explicarles a los españoles por qué se va al fútbol esta tarde, en este contexto.

Mariano Rajoy.- Sí. Me voy, fundamentalmente, porque la selección española es la selección campeona del mundo y campeona de Europa. [...] Creo que en estas circunstancias, después de haberse resuelto esta situación… Es evidente que, si esta situación no estuviera resuelta y si esta petición no se hubiera hecho, yo no iría. [...] Ya se sabe estas cosas siempre son opinables: si no voy, por qué no va; si voy, por qué va.

[Regreso del flashback, escala de arpa]

Esta situación“, popularmente conocida como “lo de ayer“, ya estaba resuelta, pero lo cierto es que debió resolverse mal, porque las cosas no van como el Gobierno quería. Ni la bolsa sube como quieren que suba ni la prima baja hasta donde debería bajar. Mientras, en el trasfondo de todo, el factor de siempre: las medias verdades; las mentiras.

Miren ustedes, hemos pedido una línea de crédito, los países de la zona euro nos van a dejar hasta 100.000 millones de euros… plas, plas; ya está arreglado. Es como si uno ha pedido un crédito para comprarse una tele y, para que los de la oficina se queden tranquilos, nos acercamos al banco y les decimos:

- “Oye, que os quedéis tranquilos, que mi padre me va a dejar la pasta y ya no voy a tener problemas para pagaros“.

- “Ahám… -nos responde el cajero- ¿Y bien? ¿Cuándo? ¿Qué cantidades nos va a ir pagando? ¿A qué interés? He oído que, a veces, su padre decide al final no dejar dinero. ¿De dónde va sacarlo su padre?

Son las mismas preguntas que se han hecho los inversores: ¿cuánto dinero va a ser necesario realmente? ¿Qué bancos van a necesitarlo (por invertir en uno o en otro)? El fondo del que va a salir el préstamo aún no lo han ratificado 13 países, ¿existe el riesgo de que no llegue a constituirse? ¿Cuál va a ser el interés (tan beneficioso) definitivo? ¿Influirá en el déficit? ¿Constituye más deuda? Etc., etc., etc. De hecho, la pregunta coherente es otra: ¿realmente el Gobierno y los miembros del Eurogrupo pensaban que con el anuncio iban a calmar a los mercados? ¡¿De verdad?!

La siempre morena Christine Lagarde ya ha avisado: tres meses, tres, quedan para salvar el euro. O lo tomas o lo dejas. Y si hay que encerrar a los líderes europeos para que encuentren una solución que sirva, ya estamos tardando. Otra cosa es que no sepan. Lo cual, visto lo visto, ya no suena tan fuera de lugar.

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*