No es oro todo lo que reluce, por Jorge Gómez García (@xurxogg)

La AD Alcorcón se juega esta semana el ascenso a Primera. Si logra superar en esta doble eliminatoria al Real Valladolid, los alfareros habrán conseguido subir por primera vez a la División de Oro del fútbol español. Algo impensable hace cuatro años.

El club fundado en 1971, debutó en 2ªB en el año 2000. Juan Antonio Anquela se sentó en el banquillo de Santo Domingo en la 08-09 y logró un tercer puesto que les permitió disputar por primera vez un play-off de ascenso a 2ª. Fue el preludio de la mejor temporada de la historia del equipo madrileño: la 2009-2010, cuando lograron el ascenso a la Liga Adelante acompañado de la eliminación del Real Madrid en Copa.

Y en dos años, aquí están: a las puertas de Primera División. Parece mentira que un equipo de una pequeña ciudad del área metropolitana de Madrid, sin historia ni masa social, esté en una posición tan privilegiada. La culpa la tiene la gran planificación económica y deportiva de sus gestores y el hombre de gafas que ocupa el cargo de entrenador: Anquela o, como algunos le han rebautizado, Anquelotti.

Pase lo que pase en esta final, los “aficionados” del Alcorcón deben estar muy orgullosos de su equipo. El objetivo de la permanencia se ha sobrepasado notoriamente en estos dos primeros años en la Liga Adelante. Los alfareros son uno de los equipos con el presupuesto más bajo de la categoría. Sin embargo, han logrado acabar en 4ª posición. Ver para creer. Todo un ejemplo de cómo un equipo pequeño se hace grande gracias a la fenomenal labor de sus administradores.


Pero no pretendo crear una oda idealizadora de estos guerreros amarillos que tienen la oportunidad de convertirse en leyenda. Estoy seguro de que, ganen o pierdan, estos días saldrán seguidores incondicional del Alcorcón de hasta debajo de las piedras, además de periodistas que publiquen preciosos escritos sobre la machada de un humilde que lucha contra la tiranía de los grandes equipos de la capital. Mi fin es hablar de lo que nadie habla: el polémico ascenso del Alcorcón a 2ª en aquel cercano 2010.

La temporada 2009-2010 comenzó con fiesta en la localidad: los alfareros se medirían a su vecino mayor, el Real Madrid en Copa del Rey. La posibilidad de ver a todas esas grandes estrellas en el pequeño Santo Domingo era todo un premio para la ciudad y sus habitantes. Pues bien, fue más que eso. Porque aquella noche del 27 de octubre, el pequeño David fue capaz de endosarle 4 dolorosas puñaladas al gran Goliath. El “Alcorconazo” del Madrid. Un 4-0 que dio la vuelta al mundo y que hizo estéril la victoria por la mínima de los blancos en el Bernabéu. Conviene no olvidar que este hecho puede estar íntimamente relacionado con el posterior ascenso, pese a que las competiciones no tengan nada que ver.

Siete meses después, el Alcorcón conseguía el billete para disputar, por segundo año consecutivo, la promoción de ascenso a 2ª. Tras ser superados en la eliminatoria de los campeones por un todo poderoso –económica y deportivamente hablando- Granada, a los amarillos se les presentó una segunda oportunidad. A pesar de haber caído una vez, el haber sido los campeones del Grupo II les daba otra opción. A partir de aquí, llega la polémica.

Los madrileños se enfrentaban en esta segunda eliminatoria al histórico Pontevedra, que a última hora se había colado 4º en el siempre difícil Grupo I. Los gallegos llegaban con la moral por las nubes tras haber derrotado a domicilio a otro histórico, el Real Oviedo. El cruce fue de lo más igualado. 0-0 en tierras pontevedresas, con quejas de la labor del árbitro por parte de los dos equipos –aunque, objetivamente, quienes más motivos tenían para quejarse eran los granates-. En definitiva, todo quedaba para la vuelta. Una vuelta marcada por un hombre: Jorge Figueroa Vázquez, el colegiado encargado de pitar aquel encuentro. Pero vayamos por partes. Los granates salieron dominando en Santo Domingo. Dispusieron de dos claras ocasiones antes de que, en su segunda llegada –con un jugador granate en el suelo tras recibir un codazo-, el Alcorcón forzase un penalti claro que acabó con una discutida –pero aceptable- expulsión de un defensa pontevedrés. Gol del Sergio Mora, 1-0 con un hombre más y resultado encarrilado para los alfareros. Nada más lejos de la realidad, pues el Pontevedra recompuso líneas y siguió aproximándose a la meta de Juanma. En una acción a balón parado, el balón llega al segundo palo donde aparece el granate Dani Pendín para rematar de cabeza en boca de gol. Cuando los cientos de pontevedreses  se disponían a cantar el tanto, Pendín es arrollado desde atrás por un defensa amarillo y no logra acertar con el remate. Penalty y expulsión de libro. No para Figueroa Vázquez y sus asistentes. Ver para creer. A continuación, protestas y expulsiones en el banquillo visitante y actitud chulesca del colegiado con los gallegos durante todo el partido. Del 10 contra 10 y posible empate a goles –que daba el pase al Pontevedra-, pasamos al 2-0 de libre directo dudoso justo antes del descanso. Al final, sobró una segunda parte que sólo sirvió para caldear más el ambiente. 3-0 y el Alcorcón se encontraba a 180 minutos del ascenso.

El Ontynient fue su último rival. Con un 1-1 en tierras valencianas, el Alcor llegó aquel 20 de junio a Santo Domingo sabiéndose favorito. Vaya cara se le quedó a la parroquia cuando en poco más de media hora, los negrillos marcaron dos tantos que pusieron el 1-3 en el marcador global. El Alcorcón necesitaba tres goles en 45 minutos si no quería olvidarse del ascenso. Tarea casi imposible. No lo fue tanto. Sospechosamente, el colegiado López Acera y sus jueces de línea encadenaron varios errores de bulto en esta segunda parte. Todos favorecieron al Alcorcón. La remontada se inició con un gol a la salida de un córner. El segundo llega tras el remate de un delantero amarillo que se encuentra medio metro por delante de la línea defensiva valenciana. La jugada no deja dudas. El Alcorcón y su gente, que por fin había llenado el campo, empezaban a creer en la remontada. No contentos con su primer fallo, el árbitro se quiso sumar a la remontada amarilla brindándoles la oportunidad de marcar el tercero de penalti. Una pena máxima escandalosamente inexistente. El jugador alfarero todavía está buscando el agua de la piscina. No pudo ser en esa acción, pues Rangel detuvo el lanzamiento a Sergio Mora. Se le acababa el tiempo al Alcorcón y a sus compinches del silbato. Achuchaban los madrileños en el descuento cuando el rechace de un córner le cae al 10 alfarero en la frontal del área. Después de ayudarse en el control con la mano, filtra un pase a banda para un jugador que, de nuevo, se encuentra en posición ilegal a escasa distancia del asistente, que no levanta la bandera. El centro acaba en un remate en propia portería de los valencianos. La mayor de las desgracias se cebaba con el Ontynient, que logró superar todos y cada uno de los obstáculos que se le pusieron delante hasta ese minuto 93, en el que ellos mismos se inmolaron. Era el fin. Rangel el héroe con guantes, acaba expulsado con roja directa por protestar. Daba igual, el destino estaba escrito. Quizá desde hacía mucho.

No voy a ser yo el que hable de complots a la ligera y sin pruebas. Simplemente expongo las pruebas del delito. Las imágenes no mienten. Son demasiados errores encadenados. Todos son humanos y podemos fallar, pero este caso huele a podrido. Casualmente, meses antes, el Alcorcón era el equipo de moda tras haber eliminado merecidamente al Real Madrid. Todos hablaban de él. Hubiese sido una lástima que ese equipo no culminase su gran temporada con un ascenso. Curiosamente, la prensa madrileña apenas expuso los graves fallos de los colegiados. Meses después, a pesar de no haber sido mejor en ninguna eliminatoria, estaba en 2ª División. Además, López Acera ha pitado este año en 2ª División, mientras Figueroa Vázquez sigue siendo de los más valorados de 2ªB, pues ha dirigido algún encuentro de la fase de ascenso a la Liga Adelante. Esos han sido sus premios por sus actuaciones aquellos partidos. En vez de castigar sus fallos, su estatus ha mejorado. Inentendible.

No pretendo restar méritos este año al Alcorcón. Han hecho una gran temporada y un 4º puesto no se consigue a base de favores arbitrales. Son ejemplo de gestión tanto económica como deportiva. Sin embargo no conviene olvidar cómo han llegado hasta aquí. Quizá no ha sido su culpa, pero basta de no ver la situación con perspectiva. No nos olvidemos del pasado. ¿Dónde estarían ahora sin haber tenido tanta “suerte” en aquel Play-Off?


[Xurxo Gómez G.]

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