Nace el Consejo de Seguridad Nacional sin consejero, por @CarlosPenedoC

El rey presidirá la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional para el que Rajoy no ha nombrado consejero. La cara visible es Moragas, que formalmente es el secretario de este nuevo órgano que debería ser vital en la estrategia de seguridad


Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

En el palacio de la Zarzuela, con el rey Juan Carlos y la presencia del príncipe Felipe, el nuevo Consejo de Seguridad Nacional -CSN-, órgano creado por la reciente Estrategia de Seguridad Nacional –ESN- que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 31 de mayo, verá la luz el jueves 11. Su presentación en la Comisión Constitucional del Congreso corrió a cargo de Jorge Moragas, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno. Así, como Rajoy no ha nombrado consejero, la cara visible es Moragas, que formalmente es el secretario de este nuevo órgano que debería ser vital en la estrategia de seguridad.
El Consejo es un órgano tradicional en algunos países anglosajones, muy especialmente en EE.UU. –fue creado por el presidente Roosevelt en 1947-, y en otros como Chile y algunos países latinoamericanos. La aportación más novedosa de la Estrategia es la creación de un “Sistema de Seguridad Nacional impulsado y liderado por el Presidente del Gobierno”, que tiene como eje este Consejo que ahora se reúne por vez primera. 
Sus funciones principales consistirán en asistir al Presidente del Gobierno en la dirección de la Política de Seguridad Nacional; verificar el grado de cumplimiento de la Estrategia; aprobar el Informe Anual de Seguridad para su presentación y debate en las CortesGenerales; dirigir y coordinar la gestión de crisis. Además el Consejo de Seguridad Nacional elaborará en el plazo de seis meses una propuesta de anteproyecto de Ley Orgánica de Seguridad Nacional para su posterior elevación al Consejo de Ministros.
El Consejo de Seguridad Nacional, creado por Real Decreto del pasado 31 de mayo, está compuesto por el Presidente del Gobierno, que lo presidirá, excepto cuando el Rey asista a sus reuniones, en cuyo caso le corresponderá presidirlo, como en esta primera reunión. También forman o pueden formar parte la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia; los ministros de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Defensa, de Hacienda y Administraciones Públicas, del Interior, de Fomento, de Industria, Energía y Turismo y de Economía y Competitividad; además del director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, el secretario de Estado de Seguridad y el secretario de Estado-director del Centro Nacional de Inteligencia.
El Consejo se reunirá a iniciativa del Presidente del Gobierno como mínimo cada dos meses y cuando lo requieran las circunstancias.
Moragas destacó el martes pasado en su comparecencia en la Comisión Constitucional del Congreso que la creación del nuevo Consejo de Seguridad Nacional tiene un coste cero, cuenta como soporte normativo el de una comisión delegada del Gobierno y viene a sustituir a la llamada comisión delegada del Gobierno para situaciones de crisis.

La Estrategia y el Consejo inauguran una nueva fase en la gestión de la seguridad y las crisis de nuestro país –como “momento fundacional” lo describió Moragas-, con aparente acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas. Aunque el nuevo órgano nace con algunas incógnitas:
    Rajoy no pilota: a pesar de las numerosas referencias en la Estrategia al liderazgo en materia de seguridad del presidente del Gobierno, Rajoy ha perdido una oportunidad de oro para hacer visible su protagonismo y presentar y debatir la Estrategia en el pleno del Congreso, y no enviar a su jefe de Gabinete a una Comisión. La presencia del Rey en el primer Consejo anulará su protagonismo también en esta ocasión.
Susan Rice, consejera de Seguridad Nacional de EE.UU.
    No existe un Consejero de Seguridad Nacional: el CSN responde a un modelo de Gobierno presidencialista de raíz anglosajona. Susan Rice, ex embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas ha sido nombrada este mismo mes de junio como asesora-consejera de Seguridad Nacional. Aúna experiencia y confianza presidencial, interlocución directa con ministros y un peso que no podría equipararse a Moragas, director del Gabinete de Rajoy y secretario del CSN; o Alfonso Senillosa, director adjunto de ese Gabinete y responsable del Departamento de Seguridad Nacional de Moncloa.
    Precedentes poco operativos: la reunión en un órgano colegiado de siete ministros y cuatro secretarios de Estado no parece la fórmula más ágil de respuesta ante una situación crítica para nuestra seguridad. Existen otros órganos parecidos a éste que han sido perfectamente improductivos, como el Consejo de Defensa Nacional, creado por la Ley Orgánica de Defensa de 2005, que se reúne una vez al año bajo la presidencia del Rey, Ley que contemplaba además un comité ejecutivo que no ha visto la luz. Como recordatorio, el 11 de marzo de 2004 no se reunió órgano de este tipo ni el conocido como Gabinete de crisis que ahora va a desaparecer.
    Priorización de amenazas y medios de respuesta: en tiempos de escasez de recursos públicos hay que identificar concretamente las amenazas y poner medios idóneos para contrarrestarlas. Trabajo pendiente.
    Libertad / Seguridad: la evolución de los acontecimientos desde los atentados del 11 de septiembre han arrinconado la libertad –Guantánamo, intervenciones unilaterales, ejecuciones extrajudiciales- a costa de una amenaza globalizada, indeterminada e indefinida. “La seguridad está al servicio de la libertad”, insistió Moragas.
    Consenso insuficiente: el principio de acuerdo de la Estrategia y el Consejo de Seguridad se ha producido entre PP y PSOE. El resto de los grupos parlamentarios (UPyD, Izquierda Plural y otros) mostraron su disgusto en la comparecencia de Moragas del martes. Por otra parte, no hay representación autonómica en el CSN, aunque la Estrategia habla de implicar a todas las administraciones y el Consejo puede convocar a responsables de CC.AA. y entes locales.
    Inmigración: la Estrategia carga las tintas sobre la amenaza de la inmigración incontrolada y la radicalización de los ya residentes, aspecto probablemente único de discrepancia del PSOE con el Gobierno PP.
    Modelo: el diputado Gaspar Llamazares –Izquierda Plural- criticó el pasado martes la insistencia en la seguridad en tiempos de recortes sociales, y planteó, “¿por qué no hay una Estrategia de SolidaridadNacional?”.

Las 12 amenazas identificadas en la Estrategia de Seguridad Nacional son conflictos armados; terrorismo; ciberamenazas; crimen organizado; inestabilidad económica y financiera; vulnerabilidad energética; flujos migratorios irregulares; armas de destrucción masiva; espionaje; emergencias y catástrofes naturales; vulnerabilidad del espacio marítimo y vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y servicios esenciales. A partir de ellas y de la actualidad, se pueden identificar algunos temas de interés para los convocados a la primera reunión del Consejo de Seguridad Nacional:
    Espionaje electrónico generalizado por parte de una multinacional anglosajona formada por los Gobiernos de EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, según las filtraciones periodísticas de las últimas semanas. La Estrategia habla expresamente de ciberseguridad y espionaje; y también menciona el “uso nocivo de las nuevas tecnologías” entre los factores potenciadores de riesgos y amenazas. Planteada la cuestión en el Congreso, el director de Gabinete de Rajoy señaló que “no consta a este Gobierno que se hayan producido ataques ni espionaje por parte de EE.UU.”.
    Crisis económica: dice el documento de la Estrategia que “la crisis financiera y económica que actualmente afecta a España, a la zona euro y a parte de las economías mundiales representa uno de los mayores retos para la Seguridad Nacional (sic las mayúsculas) y extrema la necesidad de ser eficientes en la respuesta”. Por tanto, el Rey, el presidente y los ministros y otros altos cargos reunidos no podrían dejar de debatir este tema.
    Latinoamérica: la retención en varios países europeos del avión del presidente Evo Morales de hace unos días, ante la sospecha no confirmada de esconder al filtrador Snowden, ha provocado la indignación de los principales gobernantes iberoamericanos, condena de la OEA incluida, y también de los grupos parlamentarios españoles, excepto los dos mayoritarios.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2013 es una revisión de la aprobada en 2011 por el Gobierno Zapatero y acordada ahora con el PSOE, defiende una concepción integral de la seguridad y un concepto amplio que abarca “desde la defensa del territorio a la estabilidad económica y financiera o la protección de infraestructuras críticas”. Moragas justificó la redacción de una estrategia tan solo a dos años de la anterior en la convocatoria de elecciones, el necesario desarrollo del Sistema de Seguridad, y también porque nunca está de más cumplir una promesa recogida en su programa electoral.

Con todo, la Estrategia de Seguridad Nacional incluye algunas referencias que podría calificarse al menos de extrañas, y que el tiempo dirá si protagonizan o no las deliberaciones del Consejo:
    Países chocantes: Australia y Canadá aparecen textualmente en la Estrategia, naciones aliadas cuya presencia sólo se puede explicar por nuestro interés en venderles material de Defensa. Difícilmente aparecería España en su estrategia de seguridad, si la tuvieran.
    Colaboración público-privada: un mantra reiterado en la Estrategia que puede hacer recordar las autopistas radiales de peaje de acceso a Madrid –iniciativas privadas rescatadas por el Estado-; o la operación policial llamada Pitiusa que hace un año desarticuló una red criminal de informantes dentro de la Administración del Estado y empresas de telecomunicaciones. La diputada del PP Rodríguez Salmones destacó en el debate del martes la dificultad de la colaboración pública-pública, entre diversas administraciones, y también aquélla con el ámbito privado, que nadie se molestó en explicar.
    Cultura de seguridad: la Estrategia se compromete a fomentar una “cultura de la seguridad sólida, basada en el previo conocimiento, concienciación y sensibilización sobre la importancia que la seguridad reviste para garantizar su libertad (la del ciudadano), prosperidad y, en suma, su modo de vida conforme a los postulados del Estado social y democrático de Derecho”. Bienvenida cualquier iniciativa destinada a elevar la cultura de los españoles.
    “La seguridad es un pilar de la conservación, la estabilidad y la continuidad del Estado”, dice la Estrategia, como si el Estado fuera un fin en sí mismo al margen de los ciudadanos, aunque muchas otras referencias a éstos convierten la frase en una extravagancia que no suele abundar en el documento.
    La proliferación de armas de destrucción masivaocupa un lugar destacado en la Estrategia, se incluye también una referencia al programa nuclear iraní y al “desarrollo de programas balísticos”, presencias sólo explicables por la reciente cesión de la base naval de Rota como base de cuatro buques de EE.UU. en el marco de su escudo antimisiles.
    Resiliencia: extraño palabro que aparece ocho veces en el documento de la Estrategia. Dice el Diccionario de la RAE que se trata de un término procedente del mundo de la psicología que alude a la “capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”. En la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. de mayo de 2010 el término aparece en 21 ocasiones. En el Libro Blanco de Seguridad y Defensa de Francia de abril de 2013, en 11.
    Mayúsculas: estos documentos relacionados con la seguridad o la Defensa están llenos de mayúsculas sin ton ni son, una forma errónea de destacar la importancia de lo que se escribe.

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