My Mad Fat Diary, la serie que todos deberíais ver, por @MartaLobera

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Ya he hablado en otras ocasiones de esta serie del canal británico E4, pero quería dedicarle una entrada más elaborada, ya que ha sido una de las grandes sorpresas desde que se estrenara allá por 2013. My Mad Fat Diary es una serie de drama adolescente, pero atrae a todo tipo de público porque su honestidad y capacidad de conectar con el espectador no entiende de edades. No hace falta tener 16 años para adorar a sus personajes y, sobre todo, para entenderlos y empatizar con ellos.

Ambientada en un pequeño pueblo inglés en 1996, My Mad Fat Diary, ha resultado ser mucho más que la típica serie adolescente con amores y desamores. No os voy a mentir, tiene todas estas tramas típicas de este género, pero la serie está contada desde un punto de vista único: el de su protagonista, Rae Earl.

Rae es una chica de 16 años con sobrepeso y algunos problemas mentales que han marcado su vida. La serie comienza cuando sale de la institución mental en la que ha estado durante cuatro meses, tras intentar suicidarse. En ese momento, ella trata de hacer lo posible por superar sus problemas y llevar una vida normal para una chica de su edad. Es precisamente esa lucha interna que lleva la protagonista la que hace que la serie sea una joya. En esta batalla no está sola, tiene a su nuevo psicólogo, Kester, que consigue sacar a la luz sus traumas, y una nueva pandilla de amigos que tiene la suerte de conocer. Además, está el papel de su madre, quien tiene la función de mosca cojonera (como toda madre cuando se es adolescente), pero que en el fondo es un apoyo en los momentos necesarios.

Además de su lucha contra sus problemas de autoestima, está el hecho de que está en plena pubertad y como tal, quiere las cosas que todos queremos a esa edad: encajar en algún sitio, tener amigos, tener un novio, vida sexual, etc. Bueno, no solo queremos eso a esa edad.  Y Rae lo expresa todo a través de su diario, donde confiesa sus miedos y sus deseos de forma a veces desgarradora y otras desternillante. Hay que reconocerlo, Rae Earl es jodidamente graciosa.

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No solo ella brilla en cada capítulo, lleva la voz cantante, pero está rodeada de otros personajes que terminan de cerrar este maravilloso círculo. Desde su psicólogo, hasta su madre, pasando por Chloe o Archie y el resto de la pandilla y acabando por Finn, que se está ganando a pulso el título de personaje más adorable de la historia de la televisión.

My Mad Fat Diary consigue algo que pocas series del género adolescente hacen: que sus personajes no sean irritantes y odiosos. No significa que no metan la pata, ni que hagan cosas que nos cabreen (Rae se ha coronado en su 2ª temporada), pero es posible entender por qué llegan a hacer lo que hacen. Y ese es el fallo de muchas otras series, como por ejemplo Awkward, donde la protagonista acaba haciendo estupideces sin explicación ninguna y termina por convertirse en un personaje insoportable. La coherencia con la que han desarrollado a los personajes  es otro de sus puntos clave.

También hay que decir que My Mad Fat Diary está muy bien interpretada y eso es gracias a un reparto bastante redondo. Sharon Rooney, quien se mete en la piel de Rae, es capaz de hacerte morir de risa y a los dos segundos provocar que necesites pañuelos para frenar el llanto. Una parte muy importante del éxito de la serie se lo lleva ella. Pero también Claire Rushbrook, quien interpreta a su madre, con la que tiene algunas de las escenas más divertidas de la serie. Recientemente ha conseguido una nominación al BAFTA por su trabajo. O Ian Hart, quien encarna al psicólogo de Rae y nos regala las escenas más emotivas e intensas. Hay que destacar también a Jodie Comer, que ha sido todo un descubrimiento en la 2ª temporada y a Nico Mirallegro, que derrocha química junto a Rooney.

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My Mad Fat Diary no es una serie cualquiera, no es la típica serie para adolescentes hormonados, no. Esta serie toca ciertos temas que aún cuando has pasado la etapa de la pubertad te remueven las tripas, te obligan a replantearte cosas, te hacen sentir. Es emotiva, divertida y sincera.

Quizás la veracidad con la que tratan ciertos temas como las enfermedades mentales, los complejos, la falta de autoestima, está tan conseguida porque la serie se basa en los verdaderos diarios de Rae Earl, que vivió su adolescencia a finales de los 80-principios de los 90 y pasó una etapa en una institución mental. Años más tarde decidió recopilarlos y publicarlos bajo el nombre de My Mad Fat Teenage Diary y ahora acaba de publicar My Madder Fatter Diary. De ahí es de donde se extrae toda esa sinceridad que arrasa y que rompe algunos tabús que no han sido muy explorados en televisión.

¡Sorpresa! Las chicas gordas tienen sentimientos, no tienen por qué ser siempre el alivio cómico de la historia. También pueden meter la pata, sufrir y ser unas zorras. Incluso tienen ganas de tener sexo con el chico más guapo, o se masturban y piensan auténticas obscenidades.  Parece ridículo tener que puntualizarlo, pero creo que no hay muchas, por no decir ninguna serie, que ahonde de verdad en estos temas sin caer en tópicos absurdos o sin relegar a la ‘chica gorda’ a un segundo plano (generalmente para reirse de su físico). En esta ocasión ella es la protagonista y lo mejor es que no se puede catalogar a Rae siemplemente como ‘la gorda’, es mucho más y puede removerte por dentro aunque tú no tengas sobrepeso, por eso al ver la serie se produce esa conexión y esa empatía con sus idas y venidas. Rae es una chica real, tanto que a veces a la que escribe estas palabras le asusta.

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Si con esto no os he convencido de que My Mad Fat Diary merece mucho la pena, paso a hablar de otro de los aspectos más característicos y atractivos de la serie: la música, que casi es un personaje más. Para el creador de la serie, Tom Bidwell, los 90 fueron la última gran era de la música (opinión con la que coincido) y Rae es una friki de la misma. Además, esa fue la década en la que el Brit Pop dominaba el panorama y en Inglaterra era algo más que un estilo musical.  Por tanto, en la banda sonora de la serie encontramos lo mejor de aquellos años, sobre todo Oasis, Blur, Suede, los Stone Roses, Pulp, Radiohead y un larguísimo etc. Y es que otro punto fuerte de la serie es esa nostalgia de los 90 que la invade.

Y si aún así no os convenzo, os demuestro que no solo yo ando maravillada con esta serie. Hace poco leí una crítica que hizo Fuertecito no ve la tele en su página de Facebook  y no podría estar más de acuerdo, suscribo sus palabras al completo y aquí os dejo un estracto:

Es necesario que todas las escuelas del mundo incluyan el visionado obligatorio de #MyMadFatDiary en sus planes de estudio.

Y esto no es solo una forma de elogiar a uno de los mejores dramas televisivos de los últimos años, es una idea, una propuesta que va muy en serio. Además de ser una historia increíblemente bien contada, preciosa y conmovedora, My Mad Fat Diary tiene el poder de cambiar el mundo. Maestros, hacedme caso, ponedla en clase, estaréis ayudando a más chavales de los que seguramente creéis. [...]

Por esto My Mad Fat Diary es la serie que todos deberíais ver, porque es un buen drama, divertido, emotivo y muy bien contado. La serie acaba de finalizar su 2ª temporada y aún no ha sido renovada para una tercera, cosa que nos tiene a muchos en un sin vivir. Pero bueno, mientras esperamos noticias sobre si volverá o no, podemos ponernos un disco de Oasis para viajar a los 90 e imaginarnos en el pub, tomando unas cervezas con la pandilla, o dando un paseo en moto con Finn.

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