Merkel, en picado, por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

Alemania lleva meses gritando no a las políticas de austeridad absoluta y recortes radicales. Renania del Norte-Westfalia es el undécimo Land (los Länder alemanes son los equivalentes a nuestras comunidades autónomas, pero todos con las mismas competencias) en el que el partido de la canciller, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), pierde las elecciones. Y eso que ellos lo tienen fácil porque su economía crece y cumplen el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea.

Los resultados son de importancia capital ya que Renania del Norte-Westfalia tiene una población de 18 millones de habitantes que es, más o menos, el número de ciudadanos que acaba votando en unas elecciones generales en España (es lo que tienen cifras de participación del 57%). El 39,1% de los electores ha apoyado al SPD frente al 26,3% que ha preferido al partido de Merkel, lo que es todavía más significativo teniendo en cuenta que hace sólo un año -se adelantaron elecciones al no poder aprobar los presupuestos- la CDU ganó. Por sólo una décima -34,6% frente a 34,5%-, pero ganó.

Estos resultados dan a los socialdemócratas y a los verdes alemanes un impulso para las elecciones federales del año que viene, pero también legitimidad en el Bundestag (el Parlamento alemán) para negociar su apoyo al pacto fiscal, que necesita ser aprobado por una mayoría de dos tercios en la cámara.

Y un dato que los grandes medios no destacan, pero que confirma la tendencia generalizada de ruptura con el bipartidismo que se está dando en Europa: el Partido Pirata ha obtenido un 7,8% de los votos y 20 escaños, lo que les sitúa a sólo dos asientos de los liberales. Conviene no olvidarlo, porque ya se sientan en los hemiciclos de cuatro estados federados -con un número nada despreciable de representantes- y sus objetivos principales son la transparencia política y la libertad en internet.

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