Marchando una de crítica arbitral, por Francisco Romero (@franromerop)

Desde hace varias semanas llevo ‘cocinando’ a fuego lento un post como éste, en el que hablar de los árbitros españoles, concretamente del (escaso) nivel de la mayoría de ellos, realidad que dejan a las claras los continuos errores que acumulan semana tras semana y que desgraciadamente, alguna que otra vez, llegan a influir decisivamente en más de un resultado.

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Reconoceré que ser árbitro y ver/juzgar en décimas de segundo acciones que pueden devenir el rumbo de un partido es ciertamente difícil, pues perder la atención un momento puede suponer la diferencia entre acertar una jugada polémica o aguantar los insultos de la afición perjudicada y los consiguientes palos de la prensa. Aunque no es menos cierto que, al margen de esta consideración, el nivel del arbitraje en España está muy por debajo del que debería tener una Liga como la española. Que a diversos colegiados les condicione el estadio donde jueguen, el jugador que les proteste o el hecho de haber tomado una u otra decisión minutos antes (y no quiera perjudicar más a un equipo), dice mucho del tipo de arbitraje que tenemos en este país. Sin mencionar ejemplos concretos (pues no acabaría), he de decir que hace varios años que pienso que los árbitros españoles no tienen suficiente nivel para dirigir los designios de la Liga BBVA.

A lo largo de un partido hay muchas decisiones erróneas que si no llegan a interferir en el resultado, suelen pasar desapercibidas. Saques de banda a favor del equipo que la manda fuera, jugadores que adelantan el balón al lanzar una falta, barreras que no están a la distancia reglamentaria, porteros que pierden tiempo descaradamente sin ser amonestados, faltas que no son señaladas por el simple hecho de estar el partido recién empezado o reticencias a amonestar a jugadores de determinada importancia. Fallos todos ellos desquiciantes para el equipo que los sufre y los cuales podrían evitarse si muchos árbitros aplicaran el reglamento con mayor rigurosidad y sentido común. Por poner un ejemplo: que un jugador se gane una tarjeta amarilla por quitarse la camiseta al celebrar un gol y otro no la vea por simular una lesión constituye un sinsentido que habría que erradicar cuanto antes. Es cierto que el reglamento recoge la amonestación en el primer caso, pero siempre he pensado que si se empezaran a sacar amarillas por simular lesiones y realizar pérdidas de tiempo injustificadas, este tipo de prácticas terminarían por erradicarse tarde o temprano, o por lo menos, a producirse con menos frecuencia.

Fuente: Baptistao

Lo que no voy a entrar a valorar es si un equipo es más favorecido por los árbitros que otro, aunque lo que sí considero absurda es la batalla entre los “grandes” de la Liga, extrapolable a diversos medios de comunicación, en los que se alimentan innumerables debates estériles sobre si los colegiados perjudican más al Madrid o al Barcelona, o sobre cual de ellos habla más de los árbitros que su rival. No merece la pena perder el tiempo con estas chorradas. Mucho tienen que aprender estos clubes en este aspecto de otros como el Mirandés, que tras recibir polémicas actuaciones arbitrales en Cornellá-El Prat en la ida de los cuartos de final de Copa del Rey, se limitó a lamentar la ventaja perdida en el marcador y no a culpar a los árbitros. Una modestia que parece haberse olvidado a ciertas esferas futbolísticas.

También nos convendría tomar ejemplo de otras ligas como la Premier League, en la que son sancionados jugadores que cometen acciones antideportivas dentro del terreno de juego (aunque el colegiado del encuentro no los amonestara en su momento) o donde los insultos racistas a compañeros de profesión son castigados con varios partidos sin jugar, además de su correspondiente sanción económica. Lo dicho, un espejo en el que mirarnos.

Dicho esto, he de decir que respeto la labor de los árbitros y entiendo que son personas y que tienen derecho a equivocarse de vez en cuando, ya que nadie es perfecto, pero eso no quita para que piense que el arbitraje español puede (y debe) mejorar mucho para estar al nivel de la considerada por muchos como “la mejor liga del mundo” (algo con lo que tampoco estoy de acuerdo, aunque eso da para otro post).

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Autor: Francisco Romero Pascualvaca
Estudios: Periodismo en la Universidad de Sevilla
Blog:  http://periodistaenformacion.wordpress.com/

 


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