Luces y sombras del ‘mourinhismo’ - Capítulo 2: La planificación deportiva, por @pablombelena

Mourinho llegó en el verano de 2010 pisando fuerte pero sin tacones. Dicho de otra manera: sabía que venía a mandar pero disimuló. Impuso algún fichaje, aunque también tragó con las incorporaciones que el club tenía apalabradas esa pretemporada. Así, los españoles Pedro León y Sergio Canales formaban parte de un plan de ‘españolización’ del vestuario, impuesto tanto por Florentino Pérez como por Pardeza, Butragueño y Jorge Valdano, ya que había calado la idea de que un equipo con gran proporción de jugadores nacionales otorgaba más estabilidad al vestuario. No hay que olvidar que, desde hacía unos años, Iker Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso controlaban las ‘duchas’.

Esa armonía se rompió pronto, porque Mourinho impuso al final del mercado de verano las incorporaciones de los alemanes Khedira y Ozil, que venían de hacer un gran Mundial con su país. Ambos gustaban al club, pero sobre todo el segundo suponía una gran inversión que echó atrás a la directiva. Sin embargo, cuando iba a comenzar la temporada, el técnico portugués alertó de ciertas carencias en la plantilla y el Real Madrid hizo un esfuerzo económico. Era una compensación después de que tuviera que asimilar dos fichajes en posiciones semejantes que no eran de su gusto: Canales y León. Además, todos sabemos cómo acabaron las relaciones son el segundo de ello, el extremo derecho murciano. Apartado del equipo, terminó siendo ‘regalado’ al Getafe, de vuelta, en el verano de 2011. Canales contó para Mourinho en algunos partidos, pero al luso no le gustan mucho los jugadores jóvenes y con poca experiencia. Cuando entrenaba al Inter mostró interés por el entonces estelar joven del Racing de Santander, pero luego en el Madrid le dejó fuera de muchas convocatorias. También acabó fuera un año después, destino Valencia.

Hubo dos fichajes más que gustaron en la Casa Blanca, aunque el alto coste asustó a algún directivo. El argentino Di María había hecho un buen Mundial, desde hace tiempo gustaba en el Madrid y no se dudó en gastar la alta cantidad de su fichaje: 25 millones de euros. Más polémico fue traer a Ricardo Calvalho: era un capricho de Mourinho, que le había conocido en el Chelsea y quería contar con él contra viento y marea. Sin embargo, Valdano alucinaba: se trataba de un defensa ya veterano (32 años) y que costaba 8 millones.

Pero ya trascurridos unos cuantos meses, Mou dejó de disimilar y convenció a Florentino de que tenía que tener todo el control deportivo de la entidad. Libró durante mucho tiempo una batalla sin cuartel contra su compañero de club Jorge Valdano. Le molestaba que fuera director general deportivo y que cuestionara sus alineaciones y planteamientos a veces defensivos, así que terminó exigiendo su cabeza para continuar. Pérez vendió su alma al diablo, opinan muchos, y dejó salir al argentino por la puerta de atrás, dando todo el control a Mourinho.

Por eso, en el siguiente verano, ya como triunfador de la Copa del Rey y satisfechos con él por el rendimiento en Champions y Liga, se le consintió todo. Tanto, que se gastó 30 millones, casi nada, por un desconocido como era Fabio Coentrao. Pero era portugués. Ahí comenzaron los rumores de favoritismo hacia sus compatriotas y formando un grupúsculo de 4 lusos (Cristiano Ronaldo, Pepe, Carvalho y ahora Coentrao). No hay que olvidar que esos jugadores, más el argentino Di María, el brasileño Marcelo y el propio Mourinho, están representados por el mismo agente FIFA, Jorge Mendes. De esa manera se entienden las especulaciones, más que fundadas, sobre posibles intereses económicos en sus fichajes y que estén bien tratados contractualmente en la entidad.

Y para rizar el rizo, Mourinho sorprendió a todos proponiendo a Zinedine Zidane como ‘sustituto’ de Valdano, aunque a su cargo y como representante agazapado. Su puesto en concreto era el de asesor, y tan sólo tuvo un fruto: fichar al joven defensa de 18 años Raphael Varane, también francés como el campeón del mundo de origen argelino. Con su beneplácito, Mourinho completó vestuario fichando a los turcos Sahin y Altintop (en sustitución natural de los defenestrados León y Canales) y al español Callejón.

Pero ya hablando de pura planificación deportiva, los expertos consideran que Mourinho ha hecho un buen trabajo, ya que en 2010, cuando llegó al Bernabéu, encontró una plantilla descompensada, con muchas carencias en las líneas defensiva y media. La delantera apenas le ha preocupado, aunque es cierto que cuando no se fiaba de Benzema en su primer año, pidió encarecidamente un delantero, que Valdano le negaba. El argentino pedía que se fiara más de Karim Benzema y que tirara de cantera, con jugadores como Álvaro Morata. Mourinho prefirió humillar públicamente al francés que dar su brazo a torcer con aquello del “gato” que no cazaba ni goles. Al final, el tiempo le quitó la razón y ahora Benzema es su delantero titular, precisamente por el buen resultado de su motivación ‘destructiva’.

A mediados de este presente 2012 todo parece perfecto: todas las líneas parecen compensadas… ¿o no? Los que aman del fútbol más atractivo le achacan a Mourinho varia cosas. Primero, que no reforzara la portería con un recambio de garantías para Iker Casillas. Adán parece una apuesta aventurada, aunque gusta al técnico. Segundo, la defensa: se fichó a Varane, quien presenta buenas maneras, pero no ofrece garantías plenas en compromisos serios, como puede ser Europa. Tiene 18 años, y parece haber tapado a un Raúl Albiol defenestrado, quien parece protagonizar este año el nuevo culebrón de la plantilla, como en su día lo hizo Pedro León. Pepe no deja de ocasionar problemas con sus expulsiones y sanciones varias, así que ha tenido que tirar de Sergio Ramos como central de garantía, ya con muchas dudas sobre el veterano Carvalho. Por eso, sólo cuenta con dos centrales de confianza: el sevillano y el peligroso portugués Pepe, dejando fuera a los mencionados Albiol y Carvalho. Varane parece ser el primer recambio, lo cual parece temerario. En los laterales, Arbeloa se queda como único lateral derecho natural, con recambios ocasiones como Lass Diarra y Fabio Coentrao. En el lateral izquierdo todo parece más tranquilo, con Marcelo y Coentrao como opciones que convencen a afición y entrenador.

Ya en la línea medular el problema que ha tenido Mourinho es confiar en su estilo y no fichar a jugadores con control de balón y carácter creativo. Sólo Sahin entró en ese campo, y Kaká y Ozil juegan con él mucho más arriba, sin obligaciones defensivas en el planteamiento táctico.  Por contra, Altintop y Callejón venían a reforzar la banda derecha, dejando huérfano el centro del campo, lugar para el cual Mourinho sólo tira de destructores: Xabi Alonso, Khedira, Lass o Coentrao. Granero y Sahin son siempre sus últimas opciones, aunque es cierto que el caso del turco ha sido mala suerte, debido a las continuas lesiones.

En la delantera el caso es más sangrante: en este segundo año de Mourinho, después de tantas lágrimas por tener un cuarto delantero de garantías, no se hicieron esfuerzos por retener a Adebayor, y tampoco se pasó al primer equipo a ningún canterano. Así, Ronaldo, Benzema e Higuaín repitieron como únicos representantes del ataque, aunque con la presencia de Di María en posiciones más adelantadas que el centro del campo.

En el capítulo 3, hablaremos de las relaciones de Mourinho con el club y el vestuario

>> Lea el Capítulo 1: Los árbitros y Mourinho; las grandes verdades

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