Los 'periodistas anuncio' minan la credibilidad  profesional, por @FeSPeriodistas

Afirman que las organizaciones profesionales, “ni pueden ni quieren entrar en tierras pantanosas porque, al fin y a la postre, el periodismo no es profesión reglada”.

Jorge del Corral publica en ‘eldebatedehoy.es’ un artículo en el que señala que “los rostros de televisión son requeridos para realizar publicidad de una determinada marca en sus espacios informativos, hasta tal punto de que hoy en día se habla ya de ‘hombre anuncio’, algo que mina la credibilidad del informador y del periodismo.

A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad. Se entiende contrario a la ética de la profesión periodística su ejercicio simultáneo con la publicidad o con aquellas actividades institucionales o privadas de comunicación social cuando afecten a los principios y normas deontológicas del periodismo”.  

Tras mencionar los códigos que condenan esas prácticas, del Corral se pregunta “¿alguien en su sano juicio puede sostener que sus presentadores-conductores no incumplen los preceptos del periodista y del buen periodismo? Quizás sea esta la razón de que muchos e históricos periodistas nunca hayan aceptado en sus empresas hacer de hombre anuncio y mezclar información con publicidad. Y que otros, más acomodaticios y esponjosos, hayan optado por denominarse con esa palabra tan totalizadora y anfibológica como es comunicador. ¿Comunicador de qué? ¿De ropa para señora, caballero y niño?”

Y culmina señalando: “Las centenarias asociaciones de la prensa y los noveles colegios de periodistas, estos últimos nacidos como setas, ni pueden ni quieren entrar en tierras pantanosas porque, al fin y a la postre, el periodismo no es profesión reglada y, por ello, tampoco colegiada. Cualquiera, por ágrafo que sea, la puede ejercer y, claro, lo que interesan son socios al kilo y no quilates de socios.

Por no ser ya no es ni nombre para las decenas de facultades que han surgido en las numerosas universidades con las que hemos regado autonomías y provincias. Facultad de Ciencias de la Comunicación o de la Información (y de los grandes expresos europeos), pero ninguna en su frontispicio con algo tan claro y redondo como Facultad de Periodismo.

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