Los males de la democracia en España, por @CarlosPenedoC

  • La Fundación Alternativas realiza una auditoría sobre la política española que titula "La democracia sin política"
  • Felipe González: "Soy de la casta que puso en marcha el sistema nacional de salud y la educación generalizada"

Carlos Penedo
Las pruebas de laboratorio han detectado que la democracia en España está enferma y el principal síntoma es el alejamiento entre ciudadanos y gobernantes. 
La Fundación Alternativas acaba de presentar su octavo informe sobre la democracia en España, titulado en la edición 2014 “La democracia sin política”
En la presentación del informe el pasado miércoles en el CaixaForum de Madrid, Belén Barreiro, actual directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y ex directora del CIS, alertaba sobre el proceso que ha ido vaciando a la democracia de contenido y ha provocado una “ruptura dramática” entre ciudadanía y élite. 
Barreiro apuntaba como una de las causas el gran avance hacia una sociedad digital –España, recordó, ocupa la quinta posición mundial en uso de redes sociales-, que ha producido nuevas formas de comunicación personal, empresarial y también política, algo no comprendido por los dos grandes partidos, lo que implica también la existencia de una ciudadanía vigilante y alérgica a cualquier manipulación u ocultamiento. Barreiro señaló que la penetración de Internet en los partidos pequeños es casi total y muy superior a lo que sucede en los dos grandes partidos, que “no saben comunicar” en las redes sociales.
El acto contó también con la participación del expresidente Felipe González, quien insistió en la crisis generalizada de gobernanza en las democracias occidentales y en la desaparición de referentes sociales. Avisó también que “ la aparición de nacionalismos irredentos e insolidarios por toda Europa y dentro de cada Estado son lo contrario de la solución, agravan el problema”. 
Por su parte, Joaquín Estefanía, analista en distintos medios del Grupo Prisa y ex director del diario El País, director de este informe de Alternativas, denunció que la democracia española se está volviendo menos inclusiva, por ejemplo con las políticas discriminatorias desarrolladas contra la inmigración negándoles y cobrando la atención sanitaria en algunos casos.
A continuación, una breve referencia a los capítulos del informe, nueve fotografías sobre la salud de la democracia española.

Democracia sin política

Los expertos que han participado en la elaboración del informe de la Fundación Alternativas subrayan la importancia de la injerencia internacional en la economía estatal por parte de instituciones ajenas al control directo de los ciudadanos. 
Además, hay dos indicadores que empeoran de forma sustancial y que están directamente relacionados con la gestión de la crisis: el derecho a recibir una atención sanitaria de calidad y la reducción de los derechos de los trabajadores, con la reforma laboral que ha facilitado los despidos y los contratos basura.
Añade Alternativas como problema la falta de transparencia en la rendición de cuentas de la acción del Gobierno, la regresión de los informativos públicos de RTVE, el giro de algunos periódicos hacia posiciones más afines al Gobierno y la concentración de la televisión privada en un duopolio.
Recuerda el informe dos conflictos, el de Gamonal (Burgos) –la construcción de un aparcamiento privado- y la privatización de la sanidad madrileña, que acabaron con victoria temporal de los movilizados y que en ambos se lanzaron dos gritos mayoritarios: “No nos escuchan” y “Gobiernan para los ricos”.
Dice la Fundación Alternativas que no hay aún en España un rechazo contra la democracia, incluso se defiende, pero sus prestaciones son decepcionantes para un número cada vez mayor de personas y cuando pase la crisis económica todas las debilidades del sistema emergerán, no desaparecerán con el crecimiento del PIB.

Rajoy año II: ganando tiempo

Para la Fundación Alternativas, el Partido Popular ha planteado el segundo año de la legislatura (2013) como un año “puente”. Otro año más de sacrificios y promesas electorales incumplidas para sentar los cimientos de la recuperación económica. Durante el último año el Gobierno de Rajoy, apoyado en su amplia mayoría absoluta, se ha mantenido políticamente de perfil, ha buscado un segundo plano frente a temas del calado de la sombra de corrupción por el caso Bárcenas, las medidas más impopulares de “agenda reformista” o el desafío soberanista catalán.

¿Quién se opone al Gobierno?

Fruto de la crisis política por la que pasa España, las formaciones políticas de nuestro país están muy debilitadas en términos de opinión pública y los ciudadanos han salido a la calle para expresar su rechazo a las decisiones del Gobierno con mucha más frecuencia de lo habitual.
Para la Fundación Alternativas, aunque el bipartidismo parece haber entrado en crisis, las terceras fuerzas políticas no parecen tener apoyo suficiente para romperlo del todo. Se observa además, no sólo en España, numerosos casos de protestas ciudadanas, que se han producido en los últimos doce meses en Alemania, Brasil, Chile y España. Este aumento de la participación en las calles, organizados a menudo en las conocidas mareas, contrasta con el alejamiento de los ciudadanos de la política más tradicional e institucional. Alternativas detecta tres tendencias entre los españoles: desorientación a la hora de votar, desconfianza hacia el funcionamiento del sistema político y, paradójicamente, mayor interés por la política.

Unión Europea: la brecha democrática se amplía

Se destacan dos fenómenos, uno es la emergencia de una serie de grandes fracturas entre ciudadanos y élites, norte y sur, centro y periferia; otro es la proliferación de populismos xenófobos y antieuropeístas. Dijo Joaquín Estefanía en la presentación que “la Unión Europea, si no avanza, retrocede”. Felipe González puso el acento en el desequilibrio entre el contenido y los compromisos sociales y los financieros de la UE, y criticó el déficit de legitimidad democrática de gran parte de las decisiones tomadas en esta crisis por la UE, así como la obsesión por la austeridad y el déficit, aunque añadió que “sólo Europa es la solución”.

La Monarquía endeble

Publicado artículo específico sobre este apartado.

La corrupción en un país sin corrupción sistémica

España y Portugal son los países de la UE en los que se produce la mayor diferencia entre una altísima percepción de la corrupción (el 88% de los españoles la considera un problema importante) y una bajísima experiencia directa con el pago de sobornos para obtener servicios públicos (por debajo del 2%). Dice Alternativas que los mayores escándalos políticos revelan el uso patrimonialista de las administraciones pública por parte de los partidos de gobierno. Si no se toman medidas contra la corrupción y refuercen la confianza ciudadana se prevé un riesgo alto de degradación del régimen democrático hacia modalidades populistas o neoperonistas.

El impacto social de la crisis: desigualdad y polarización

Dos de cada tres nuevos parados en la UE desde 2008 son españoles. La renta media de los hogares españoles ha disminuido un 8,5% y la posición relativa del país se ha debilitado. Las encuestas reflejan  un divorcio creciente entre los problemas de los ciudadanos y la acción de los representantes políticos.
Más allá de los grandes indicadores macroeconómicos, el impacto social de la crisis no es ajeno a las políticas implementadas. Hay perdedores y ganadores en esta crisis, dice Alternativas, la crisis no está distribuyendo su impacto de manera igualitaria en el conjunto de la población.

Cataluña ante el espejo escocés

El año que va desde la Diada de 2012 a la de 2013 ha sido un año perdido para el diálogo, la negociación y el acuerdo entre el Gobierno central y el catalán. Las posiciones se han enquistado. 
En un Estado compuesto, o federal, los territorios más prósperos compensan su déficit fiscal con el superávit en otros ámbitos como el comercial o el financiero (argumento contra la polémica interminable sobre las balanzas fiscales).

En dirección contraria a la democracia ejemplar

Concluye la Fundación Alternativas en su auditoría sobre la democracia en España en el último año que el PP se presentó a las elecciones de 2011 con un programa en el que aparecía una sección titulada “Una democracia ejemplar”, donde se prometía la regeneración del sistema democrático español. Dos años después, afirman, no hay ningún indicio de que España se vaya acercando a la ejemplaridad en su funcionamiento democrático y, lo que es peor, han aparecido nuevas grietas y los agujeros heredados se han ido haciendo más profundos. La corrupción política, por ejemplo, ha pasado en el último año de afectar a niveles subnacionales de gobierno, ayuntamientos y Comunidades Autónomas, a incrustarse como un meteorito en el centro de la mesa del Consejo de Ministros, salpicando al mismísimo presidente del Gobierno, acusado por el extesorero de su partido de cobrar en negro y defraudar a Hacienda.

Entre las escasas referencias directas de los asistentes a la actualidad política inmediata, Felipe González se reconoció como parte de la “casta política” a la que insistentemente alude el líder del partido Podemos, a pesar de llevar 18 años sin ocupar un cargo de gestión política: “soy de la casta que puso en marcha el sistema nacional de salud y la educación generalizada, y con un PIB per cápita la tercera parte del actual”, ironizó.


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