Los británicos apoyan la regulación de medios, por @FeSPeriodistas

Doscientos personalidades de la cultura británica constituyen “Hacked Off” (Fuera los piratas); para respaldar la ley de regulación ante la resistencia obsecuente de la prensa.

 

La prensa británica perdió el pasado 1 de mayo su batalla legal para obligar al Gobierno a considerar su propuesta de estatuto regulador, como alternativa a la Royal Charter. La Corte de Apelación desestimó, entonces, la petición de los periódicos de que se revisara esa negativa, en línea con una decisión anterior del Tribunal Superior, al considerar que el proceso que siguió el Parlamento fue correcto.

Ante la inminente entrada en vigor del Royal Charter (Estatuto Real), el próximo año, que sienta un nuevo código práctico y ético, los principales monopolios mediáticos insisten en tirar adelante ese organismo de autorregulación alternativo que llaman Organización Independiente de Estándares de la Prensa (Ipso), y que también tendría capacidad para gestionar quejas e imponer multas, pero con el control de los grandes rotativos.

Aseguran, que este organismo contaría con el apoyo de más del 90 % de las publicaciones británicas y que podría empezar a funcionar en mayo de 2015, en sustitución de la ex “Comisión de quejas a la prensa”, que ellos mismos sostenían y que el juez Leveson consideró ineficaz y obsoleta por su falta de capacidad y negligencia ante la corrupción informativa en muchos medios.

La obsecuencia de las empresas no se frena ni ante el peso de las encuestas que muestran que el 74% de la opinión pública británica respalda la puesta en marcha del Royal Charter.

Las empresas se han integrado en el Pressbof, que los grupos en pro de una mayor regulación, consideran una entidad antidemocrática que opera en las sombras, y que encabezan el millonario Paul Dacre, editor del Daily Mail y del Associated Newspapers; lord Guy Black, director ejecutivo del conservador Telegraph Media Group; y un alto ejecutivo del News Internacional (de Ruper Murdoch), que publican, entre otros, The Sun, The Times y The Sunday Times.

Frente a estos empresarios, doscientos destacados protagonistas de la opinión pública británica han constituido la organización Hacked Off (Fuera los piratas) -que reúne a víctimas de la manipulación de la prensa- para dar respaldo a la ley de regulación.

Entre los principales firmantes del reclamo a los medios para que dejen de poner palos en las ruedas y acaten de buena fe la normativa, se hallan la escritora J.K. Rowling, los actores John Cleese y Maggie Smith, el “Principe de Asturias” David Attenborough, el empresario Richard Branson, el cineasta Danny Boyle y el escritor Salman Rushdie.

Otro de los firmantes, el escritor Ian McEwan declaró que "la libertad de expresión no es la libertad de acosar, intimidar y entrometerse en asuntos que no son de interés público, o corromper instituciones públicas con obstrucciones subrepticias. Los que valoran la libertad de pensamiento y un proceso político abierto saben que los matones y corruptores deben rendir cuentas. Necesitamos urgentemente una regulación sabia y plausible".

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