"Lo llaman Seguridad, pero lo que nos venden es Guerra", por @Estela_cuesta

Entrevista a Giulia Tamayo, responsable de Investigación en Amnistía Internacional: 

Giulia Tamayo es responsable de investigación en Amnistía Internacional desde que llegó a España como refugiada en el año 2000. Tuvo que salir de su país, Perú, al ser amenazada por el Gobierno de Fujimori cuando investigaba y conseguía pruebas de las brutales esterilizaciones a sangre fría a las que eran sometidas miles de mujeres por orden del dictador entre 1995 y 2000. Las pruebas eran cintas de casete grabadas por las propias víctimas cuando los militares irrumpían en sus casas. Se escucha cómo con altas dosis de valor y picardía, ellas se las apañaban para provocar la conversación con el militar de turno en la que éste admitía que eran órdenes directas de Fujimori. Aunque se abrieron diligencias en su día, el caso está archivado. 

Giulia Tamayo
La función de Giulia es investigar crímenes de guerra, genocidios, crímenes de lesa humanidad o crímenes de agresión en cualquier parte del mundo y cometidos en cualquier momento para tratar de que no queden impunes. “Hay estados en los que la persona que tenga una patente va a tener más protección jurídica que una persona que, por expresarse libremente por ejemplo, va a ser torturado o va a desaparecer físicamente. La vida no vale nada en este marco”. Considera que con el atentado a las Torres Gemelas, el orden mundial cambió y la justicia universal pasó a un segundo plano: “Justifican sus métodos llamándolo Seguridad, pero en realidad lo que nos están vendiendo es Guerra”. 

¿Qué va antes, que EE.UU venda armas al Gobierno de Irak o la propia guerra? ¿Qué va antes, las luchas a sangre fría en Ruanda entre la población civil o el negocio del Coltan?. Giulia profundiza con ejemplos claros sobre la facilidad de conseguir mucho dinero debilitando a la población local con el miedo: “Hay conflictos a cuya sombra florecen una serie de negocios y hay negocios a cuya sombra florecen una serie de conflictos... Y es curioso que las grandes potencias estén detrás de estos conflictos en los que siempre sufren los civiles”. 

Una lección práctica de lo denso y ramificado que es el ámbito del Derecho Penal Internacional en la que Giulia Tamayo recuerda que las instituciones no cambian el mundo, sí las personas: 

“Si la gente se mueve, puede haber una esperanza. Si no, ya estamos perdidos”

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