Limpia tu mente de preocupaciones en tres sencillos pasos, por Silvia Tinoco (@DunaLoves)

PRODUCTIVIDAD


Desde que empecé en esto del bullet journal estoy especialmente interesada en todo lo que tiene que ver con la productividad. Y eso que antes ya lo estaba bastante porque cuando una es freelance siempre está buscando los mejores métodos para rendir al máximo y no morir en el intento.

Mientras mi tercer mes usando el sistema bullet journal sigue avanzando y muy contenta, he encontrado algo que bien se podría añadir a él o simplemente practicar de forma independiente.

¿Hay veces en las que tienes cientos de cosas en las que pensar y la cabeza te va a mil por hora? A mi me pasa y es agotador porque no encuentras un espacio de descanso mental, siempre estás pensando en que deberías estar haciendo esto o aquello y si te sientas media hora ya tienes la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Pues es cuestión de prioridades:


1. Coge una hoja y anota en ella todas esas cosas que se te pasan por la cabeza. Como si te vaciaras el cerebro de pensamientos. Apunta las tareas, las ideas, las preocupaciones... todo. Tienes que anotar todo eso que está en tu cabeza compitiendo por atraer tu atención.

2. Coge otra hoja y divídela en tres categorías:
- Preocupación activa
- Tal vez más tarde
- Eliminar

3. Ahora coloca los pensamientos de tu primera hoja en las tres categorías que escribiste en la segunda.


Las ideas que acaben en la columna "Preocupación activa" pásalas a tu lista de tareas, planificación o bullet journal, según lo que uses.

Con las ideas que acaben en "Tal vez más tarde" crea una lista de "Tal vez más tarde" o "Pendientes".

¿Y las ideas que estén en la columna "Eliminar"? Coge cada una de esas preocupaciones y diles, una a una, que se vayan y no vuelvan. Y las eliminas de la lista.


Es un método ideado por Jim Stone, más simple que el tradicional brain dump, que te quita de la cabeza todo aquello que te distrae y evita que te quedes paralizado sin saber por dónde continuar, que es lo que suele ocurrir –al menos a mi– cuando tienes tantas preocupaciones en mente que acabas abrumado. Yo ya lo estoy poniendo en práctica, ¿y tú?


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