Le viene grande..., por Javier Astasio



Les ha costado, pero lo han logrado. 
El Partido Popular, tan acostumbrado a rentabilizar el victimismo, ha tardado pero ya está en la vía de rentabilizar mediáticamente contra alguien el asesinato de la presidenta de la Diputación de León. Les ha costado, porque ninguna de las circunstancias que lo rodean se ajusta al modelo que tan trabajado tenían.
No estamos ante un asesinato con motivaciones políticas, los sospechosos detenidos están en el entorno de la víctima, puesto que pertenecían también al PP y, ni siquiera, como pretenden algunos, tiene que ver con la situación social del país, salvo porque hay un despido de por medio.
Pero, como dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos, ha salido algún que otro descerebrado para dar al ministro de la porra la coartada que precisaba para llevar el crimen al terreno en que les resulta aprovechable y, de paso, proseguir con su política de recortes que, ya que no se dirigen a las fuerzas de orden público, tan necesaria para defender lo indefendible, van encaminados todos a recortar los derechos de los ciudadanos, materializada en las últimas horas en la persecución de quienes desbarran en las redes sociales, insultando a la víctima e, incluso, justificando lo sucedido.
Me pregunto el porqué del interés del ministro en rastrear la red a la búsqueda de estos cibergamberros o, cuando menos, ciberbocazas. Me lo pregunto y la única respuesta que se me ocurre es la de que alguna de las agencias de inteligencia norteamericanas hayan vendido "de segunda mano" uno de esos sofisticados softwares que rastrean la redo "oliendo" palabras clave hasta dar con los twits o los comentarios en FB buscados. Algo así como lo que pasó en otros tiempos, los de la dictadura, en que los viejos reactores phantom cedidos por el tío Sam volaban a todas horas, mientras aquel viejo cascarón que fue el Dédalo, superviviente de varias guerras, aparecía en todos los nodos, aquellos noticiarios, pura propaganda, que se pasaban en los cines antes de pasar las películas.
Me imagino pues a policías y guardias civiles rastreando la red y encontrando detrás de todos esos desbarres a jovenzuelos enardecidos, funcionarios aburridos, parados sin consuelo, jubilados y alguna que otra ama, o amo de casa, que se evaden de sus monótonas vidas asomándose al mundo armados de un teclado. Y la verdad es que creo que poco o nada interesante para la seguridad del país, que es de lo que deberían preocuparse, van a encontrar lanzando sus redes de arrastre en el proceloso mar de los bits.
Haría mejor en controlar las armas o vigilando el abuso de las drogas en el medio rural y, sobre todo, controlando a quienes cada día, desde las tribunas del TDT Party, los púlpitos, las columnas de los periódicos o los atriles de esos "festivos" mítines de campaña o precampaña electoral, incendian el ambiente predisponiendo a sus fieles, que los tienen, contra los fieles de otros.
Creo que el ministro haría mucho mejor en reforzar la seguridad ciudadana, la de todos los ciudadanos y en perseguir delitos que, como la corrupción, cabrean y desmoralizan a todos los ciudadanos. Haría mucho mejor limpiando sus organigramas de policías corruptos, en lugar de cambiar una y otra vez al responsable de la unidad encargada de investigar los oscuros números de su partido, a la búsqueda de un primo o un cuñado que siga sus directrices como un perrito.
Lo que hace el ministro es dar palos de ciego y matar moscas a cañonazos, buscando más la propaganda o el efecto disuasorio de estas operaciones ampliamente publicitadas, en lugar de librarnos de los verdaderos delincuentes. Hay veces que me imagino al ministro, jugando con policías y guardias civiles, como en otros tiempos jugaban los niños con soldaditos o indios, después de volver de misa,
Sin duda, a este ministro, el cargo le viene grande.


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