Las musas de Ripo, por Vicente García Nebot

Vaya por delante que admiro a Ripollés y lo considero un gran artista. Además de imaginativo y muy prolífico, tiene un estilo propio, mezcla de Picasso y un artista fallero, que refleja a la perfección la forma de ser de los castelloneros. Y, por otro lado, como muchísimos artistas ha encontrado la veta de hacer grande su arte acercándose al poder, que es donde está el dinero. Goya lo hizo y paso de afrancesado a independentista sin despeinarse demasiado, y ahí está… hecho un artista. Por lo tanto nada que recriminar.

Tampoco hay nada que recriminar a su inspiración. Porque las musas, que son muy bordes, llegan cuando llegan y como les da la gana. Pero una cosa sí que sé desde que me dedico a dibujar y a escribir: estas hadas que nos dan las ideas suelen tener muy mala leche y, a veces, nos hacen decir cosas que no queríamos. Pongo un ejemplo: la estatua del Aeropuerto de Castellón, que ha plasmado, sin querer o queriendo, los últimos dieciséis años de nuestra Comunitat a la perfección y así quedará para la posteridad. A saber:

1.- La estatua tiene cuatro caras, es decir cuatro jetas, o lo que es lo mismo mucha jeta. Y, visto el resultado de los enormes dispendios derrochadores en Grandes Eventos, S.A. está claro que alguien le ha echado muchísima cara al asunto. Porque sólo alguien con muchísima jeta nos puede pedir recortes y que nos apretemos el cinturón, que nuestra sanidad se deteriore, que nuestros hijos no tengan la educación que se merecen o que el que no tenga dinero para pedir justicia sencillamente que no la pida, porque se han gastado todos los dineros en Grandes Eventos que han puesto a la Comunidad Valenciana en el mapa del mundo. Pues bien, ahora ya estamos en el mapa, sino pregúntele usted a cualquier español o al propio Mariano Rajoy, en qué mapa estamos, que seguramente le dirá que en el mismo de la Mallorca de Matas o de los ERE’s falsos de Andalucía. “Cuatro Jetas”. ¡Qué gran visionario Ripolles y sus musas!

2.- También tiene, la gran estatua del Aeropuerto, tres brazos, o lo que es lo mismo tres manos. Y no se me ocurre a mí que estas manos sean de esas que se extienden para ofrecer ayuda. Más bien parecen los retorcidos brazos que pintaban los egipcios en sus jeroglíficos y que si usted es de esos que resuelven crucigramas seguro que les encontrará el sentido. Son manos grandes. Capaces de vaciar las arcas públicas en un “plis plas”. Manos que, pese a sus retorcidos dedos, no dejan de explorar ningún rincón de nuestra anatomía en busca del preciado oro de las clases medias. Manos que te acarician para darte placer pero que acaban en un tacto rectal en todo orden, como si de una exploración prostataria se tratara. Tres brazos y tres manos. ¡Olé por las musas! ¡Qué gran trabajo han propiciado!

3.- Y, finalmente, un avión en la cabeza. Porque después de tanta chirigota, gracia y chismorreo, y de que este sea el primer y único avión que hay en los alrededores de esta infraestructura básica para el futuro del turismo de nuestra provincia, vamos a acabar hasta la coronilla de que en España y Europa se rían de nosotros por incapaces. Por ser unos inútiles que no han reaccionado cuando podían para exigir tener lo mismo que tienen en Valencia y en Alicante. Exigir que los proyectos de campos de golf se transformasen en realidades. Que el AVE del Corredor Mediterraneo fuera prioritario al de Valladolid. Que la CV-10 estuviera acabada hasta La Jana o que la A-68 llegara a Vinaròs antes de que acabe el Siglo XXI. Ser unos inútiles a los que nos ha pillado la crisis sin alternativa a la agricultura y la industria de monocultivo.

Ahora hay que pedirle a Ripo que haga otra escultura en la que nos diga cómo ve el futuro… sus musas harán el resto, como a todo genio le corresponde.

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