Las ejecuciones sumarísimas de Obama, por @CarlosPenedoC

Amnistía Internacional y Human Rigths Watch denuncian el asesinato indiscriminado de civiles por drones norteamericanos con fines presuntamente antiterroristas

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Dos de las más prestigiosas organizaciones internacionales de carácter humanitario coinciden en acusar a Estados Unidos de saltarse la legislación internacional y asesinar civiles con los ataques producidos por sus aviones no tripulados –drones-.
Amnistía Internacional y Human Rights Watch acaban de presentar –rueda de prensa conjunta este martes en Nueva York- detallados informes sobre estas acciones, AI sobre Pakistán y HRW sobre Yemen. El método seguido en ambos casos ha sido investigar sucesos concretos, ataques reales y contrastar lo dicho por los responsables políticos con testimonios y pruebas sobre el terreno.
Las dos organizaciones emiten conclusiones y advertencias hacia las autoridades de EEUU, locales y a la comunidad internacional. Amnistía Internacional pide a las autoridades estadounidenses que:
  • Revelen públicamente los hechos y la base jurídica respecto a los ataques con “drones” lanzados en Pakistán, e informen sobre cualquier posible investigación sobre los homicidios causados por “drones” estadounidenses;
  • Garanticen que se llevan a cabo investigaciones inmediatas, exhaustivas, independientes e imparciales sobre todos los casos en los que existan motivos razonables para creer que los ataques con “drones” han dado lugar a homicidios ilegítimos;
  • Lleven a los responsables de ataques ilegítimos con “drones” ante la justicia, en juicios públicos y justos, sin recurrir a la pena de muerte;
  • Garanticen que las víctimas de ataques ilegítimos con “drones”, incluidos los familiares de las víctimas de homicidios ilegítimos, tienen acceso efectivo a la justicia, una indemnización y otros tipos de reparación.
Amnistía pide a las autoridades paquistaníes que:
  • Proporcionen acceso adecuado a la justicia y la reparación a las víctimas de ataques de “drones” estadounidenses y ataques de las fuerzas paquistaníes, y pidan a las autoridades estadounidenses reparación y otros remedios por los ataques;
  • Lleven ante la justicia, en juicios justos y sin recurrir a la pena de muerte, a los responsables de homicidios ilegítimos y otros abusos contra los derechos humanos cometidos en Waziristán Septentrional. Esto debe incluir los ataques con “drones” estadounidenses, los ataques de las fuerzas armadas paquistaníes y los ataques de grupos como Al Qaeda o los talibanes;
  • Hagan pública la información sobre todos los ataques con “drones” estadounidenses de los que las autoridades paquistaníes tengan conocimiento, incluidas las bajas causadas y toda la asistencia proporcionada a las víctimas.
A la comunidad internacional, Amnistía Internacional anima a que:
  • Se oponga a los ataques con “drones” estadounidenses y otros homicidios que violen el derecho internacional, e inste a Estados Unidos y a Pakistán a adoptar las medidas antes expuestas. Los Estados deben formular protestas oficiales y pedir la reparación establecida en el derecho internacional cuando Estados Unidos u otros Estados hagan uso ilegítimo de fuerza letal;
  • Se abstenga de participar de modo alguno –lo cual incluye compartir información o permitir el uso de instalaciones– en ataques con “drones” estadounidenses que violen el derecho internacional.

Human Rights Watch y Amnistía Internacional han querido hacer un llamamiento conjunto al Congreso de EE.UU. para que se investigue exhaustivamente los casos que ambas organizaciones han documentado así como otros ataques potencialmente ilegales, y hacer pública cualquier evidencia de violaciones a los derechos humanos.

Pakistán

En un informe titulado “’Will I be next?’ US drone strikes in Pakistan”, Amnistía Internacional denuncia que Estados Unidos ha llevado a cabo homicidios ilegítimos en Pakistán mediante ataques con aviones no tripulados, algunos de los cuales podrían constituir crímenes de guerra.
Documenta homicidios recientes en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, y la casi total ausencia de transparencia en torno al programa de “drones” estadounidense. “El secreto en torno al programa de aviones no tripulados da al gobierno estadounidense licencia para matar fuera del alcance de los gobiernos o de las normas fundamentales del derecho internacional. Ya es hora de que Estados Unidos diga la verdad sobre el programa de ‘drones’ y haga rendir cuentas a los responsables de estas violaciones”, ha manifestado Mustafa Qadri, investigador de Amnistía Internacional sobre Pakistán.
Amnistía Internacional examinó los 45 ataques con aviones no tripulados de los que se ha tenido noticia lanzados en Waziristán Septentrional, noroeste de Pakistán, entre enero de 2012 y agosto de 2013. Esa región ha sufrido más ataques que ninguna otra del país.
La organización llevó a cabo investigación detallada sobre el terreno respecto a nueve de estos ataques, y el informe documenta homicidios que hacen temer seriamente que se hayan cometido violaciones del derecho internacional que puedan constituir crímenes de guerra o ejecuciones extrajudiciales.
La información recopilada documenta ataques a agricultores o niños haciendo vida normal. “Los ataques de aviones no tripulados pueden ser legítimos en algunas circunstancias. Pero resulta difícil creer que un grupo de jornaleros, o una anciana rodeada de sus nietos, pusieran en peligro a nadie, no digamos ya que supusieran una amenaza inminente para Estados Unidos”, ha manifestado Mustafa Qadri.
El derecho internacional prohíbe los homicidios arbitrarios y limita el uso legítimo de fuerza letal intencionada a situaciones excepcionales. En casos de conflicto armado, sólo los combatientes y las personas que participan directamente en las hostilidades pueden ser blanco de un ataque directo. Fuera del conflicto armado, la fuerza letal intencionada sólo es legítima cuando sea estrictamente inevitable para proteger frente a una amenaza inminente para la vida. En algunas circunstancias, los homicidios arbitrarios pueden constituir crímenes de guerra o ejecuciones extrajudiciales, es decir, delitos de derecho internacional.
Amnistía Internacional también documentó casos de los denominados “ataques contra rescatadores”, en los que quienes corren a auxiliar a las víctimas de un ataque inicial con “drones” fueron a su vez víctimas de un rápido ataque de seguimiento. Aunque pudiera suponerse que los rescatadores son miembros del grupo al que se está atacando, resulta difícil entender cómo puede hacerse esa distinción en los caóticos momentos inmediatamente posteriores a un ataque con misiles.
Además de la amenaza de los aviones no tripulados estadounidenses, los habitantes de Waziristán Septentrional se ven a menudo atrapados entre los ataques de grupos armados y las fuerzas armadas de Pakistán. La población local vive con el temor constante a la violencia ineludible a manos de ambos bandos.
El programa estadounidense de “drones” ha agravado el sufrimiento local: ahora, los habitantes de la zona viven además con miedo a morir por los “drones” estadounidenses que surcan los cielos día y noche.
“Lo trágico es que los aviones no tripulados desplegados por Estados Unidos sobre Pakistán inspiran ahora a los habitantes de las zonas tribales el mismo miedo que antes sentían únicamente ante Al Qaeda o los talibanes”, ha manifestado Mustafa Qadri.
Tal como documenta el informe, los hombres y mujeres que viven en la zona tienen poco control sobre la presencia de grupos como los talibanes o Al Qaeda en sus pueblos y distritos.
Los grupos vinculados a Al Qaeda han matado a decenas de residentes locales a los que acusaban de ser espías a causa de los ataques con “drones” estadounidenses.
Aunque el gobierno de Pakistán afirma que se opone al programa de “drones” estadounidense, Amnistía Internacional teme que algunas autoridades e instituciones de Pakistán y otros países, como Australia, Alemania o Reino Unido, puedan ayudar a Estados Unidos a lanzar ataques con “drones” que constituyan violaciones de derechos humanos.

Yemen

En un informe de 102 páginas titulado “‘Between a Drone and Al-Qaeda’: The Civilian Cost of US Targeted Killings in Yemen”, Human Rights Watch ha investigado seis asesinatos selectivos de EE.UU. en Yemen, uno de 2009 y el resto entre 2012 y 2013. Dos de los ataques mataron civiles de forma indiscriminada, en clara violación de las leyes internacionales, según esta organización; en el resto de los casos podrían haberse escogido personas que no eran legítimamente objetivos militares o haber causado un desproporcionado número de muertes de civiles. Para HRW, este tipo de ataques están creando una reacción popular que debilita los esfuerzos de EE.UU. contra el terrorismo de Al Qaeda en la Península Arábiga.
“Estados Unidos dice que están tomando todas las precauciones posibles durante este tipo de asesinatos selectivos, pero se han asesinado ilícitamente civiles y atacado muy cuestionables objetivos militares en Yemen”, señala Letta Tayler, investigadora senior sobre terrorismo y antiterrorismo de Human Right Watch y autora del informe. Añade que “los yemeníes nos han contado que estos ataques les hacen temer a Estados Unidos tanto como al grupo Al Qaeda en la Península Arábiga –AQAP-.
Durante seis semanas entre 2012 y 2013, investigadores de Human Rights Watch entrevistaron a más de 90 personas sobre los ataques con drones, incluidos testigos, parientes de asesinados, abogados, defensores de los derechos humanos y responsables gubernamentales, e incluso se revisaron vídeos con pruebas de escenarios atacados.
Con pocas excepciones, el Gobierno norteamericano únicamente reconoce su participación en asesinatos selectivos en términos muy generales, denuncia HRW, rechazando asumir responsabilidades en los ataques u ofrecer datos de víctimas, incluidos civiles muertos. Las autoridades yemeníes se mantienen normalmente en silencio. Ambos gobiernos declinaron comentar los ataques investigados por esta organización.
Los seis ataques investigados por HRW mataron a 82 personas, de ellos al menos 57 eran civiles. Estas acciones, para HRW, se contradicen con las directrices políticas sobre asesinatos selectivos que el presidente Obama anunció en mayo de este año. Obama afirmó que EE.UU. sólo atacaría individuos que supusieran una “inminente amenaza para el pueblo americano”, en circunstancias además en las que se tuviera la “práctica certeza de que no se producirían muertos o heridos civiles”, y cuando la captura no fuera posible.
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno de EE.UU. ha llevado a cabo cientos de asesinatos selectivos en Pakistán, Yemen y Somalia. En Yemen se estima que se han producido 81 operaciones, en las que diversas investigaciones calculan que han provocado al menos 473 víctimas mortales, entre combatientes y mayoría de civiles.
Contabilizando todos los escenarios donde operan, el pasado mes de febrero el senador republicano Lindsey Graham señaló públicamente que al menos 4.700 personas han muerto por ataques de aviones no tripulados o "drones" norteamericanos, en la primera referencia de un legislador estadounidense al número de víctimas.

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