Las capacidades: Inteligencia y Talento, por @paloma_ausin

Durante muchas décadas el talento y la inteligencia han ido por separado. Pero a medida que se ha visto que la inteligencia analítica, -medida a través de la métrica del Índice de Coeficiente Intelectual-, no aseguraba el éxito profesional y/o social de una persona, se han dado protagonismo a las otras capacidades emocionales y físicas del individuo, es decir a las otras inteligencias del talento.

Como bien dice el diccionario de la RAE, conocemos por inteligencia la capacidad matemática, la capacidad de abstracción, la elocuencia, la inteligencia emocional, el olfato para ver oportunidades, …, es decir, un conjunto de capacidades en distintas áreas que sirven para el entendimiento, la comunicación, el raciocinio, el pensamiento abstracto el aprendizaje, la planificación y la solución de problemas. Está claro, la métrica del CI no llega a todo esto. 

Por lo tanto, todo individuo es un ente inteligente con talento. Es decir toda persona hace algo especialmente bien, tiene una aptitud natural, una destreza como decimos coloquialmente, para desempeñar o ejercer una actividad, según la inteligencia que tenga más desarrollada. Y que incluso tras mucho tiempo sin ejercer esa destreza, cuando se vuelve a practicar se realiza igual de bien que la última vez. Cierto, que la práctica siempre mejora y ensalza la calidad de ese “buen hacer”. 

Sí, todos somos talentos según la inteligencia que más tengamos desarrollada. Ya que si solo fuera un privilegio de unos pocos, no se entendería que el ser humano, un ente social por naturaleza, con tendencia organizarse y cooperar en relaciones interdependientes, haya llegado a crear organizaciones sociales para el logro de sus propósitos.


Según el neurofisiólogo Rober Sperry, uno de los padres del llamado Principio de la Lateralidad, señaló que nuestros dos hemisferios cerebrales se nutren de la misma información básica, pero que cada uno de ellos la procesa de forma distinta. Cada uno de nosotros tiene un hemisferio dominante, por predisposición genética. El hemisferio cerebral izquierdo domina aspectos como el lenguaje, la solución de problemas lógicos y el pensamiento analítico. Mientras que el hemisferio derecho destaca la comprensión espacial, musical o el dibujo. 

Puesto que todo el mundo tiene la capacidad de destacar en algo, -como señala Ken Robinsion (link)- y sobre todo, y por su supervivencia, de entender el entorno. El porqué de defender esta teoría. Por haber sido testigo de dos casos muy reales y en edades “cruciales para el desarrollo de la personalidad, como se suele decir. 

Casos reales: 

Un gran amigo, de esos de toda la vida y compañero de colegio durante casi 10 años al finalizar la EGB, el sistema educativo encorsetado de los 80, casi le estigma de por vida. Cuando la Dirección del Colegio le entregó el bien conseguido Graduado Escolar, recibió una carta por escrito y así también se lo indicaron verbalmente, que le recomendaban que estudiase FP. Si se decantaba en ser un Bachiller iba ser para el alumno una “pérdida de tiempo”. 

Por suerte, este gran talento de las ciencias, quién en un futuro aparecerá en este blog, no hizo caso de este consejo y se dirigió con éxito al Bachillerato y posteriormente a la Universidad. Como no podría ser de otro modo, es hoy en día y desde hace ya unos años, Doctor en Química. Cierto que no le descubrieron un Coeficiente Intelectual de un genio con 12 años, pero de “perder el tiempo”, está claro, nada de nada. 

Pero tengo otro ejemplo vivido en primera fila. Sí en esta ocasión, del sistema educativo de los 90. Nunca imagine que iba a encontrarme con un caso muy parecido en el Instituto. Varios docentes algo “torpes”, pero responsables de los años difíciles de aprendizaje para los adolescentes. No supieron motivar a unos cuantos, en una etapa en la que el individuo está en pleno desarrollo de la personalidad y del TALENTO. 

Un adolescente inteligente, gracias a su talento para el mundo empresarial, por su creatividad e innovación de ideas y con grandes habilidades de gestión, fue desmotivado por sus profesores y tutor, hasta el punto de hacerle abandonar los estudios en la mitad del proceso de evolución de su desarrollo. Una de las razones que alegaron fue que había bajado su rendimiento por haberse puesto a trabajar, en su tiempo libre, para llevar a cabo alguna de esas innovadoras ideas que le guiaba su capacidad, procedente de su peculiar inteligencia y talento.

Hoy es un gran empresario del mueble decorativo. Lo ha conseguido sí, pero por esa mala gestión del talento, gracias al excesivo marketing del Coeficiente Intelectual, a él sí le hicieron “perder mucho tiempo”. 

Conocido esto, vemos que dependiendo de cada individuo, se desarrollará una inteligencia más que otra. Por tanto, se tendrá talento para hacer una u otra cosa. Y para conocer más sobre todas estas CAPACIDADES, en el blog, se van a desglosar cada una de ellas, por separado.

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