La vena europea de Artola, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

Miguel Artola El día 26 de mayo recibíamos la triste noticia del fallecimiento del historiador Miguel Artola (San Sebastián, 1923-Madrid, 2020). Los periódicos, desde La Razón a El País pasando por La Vanguardia, El MundoEl Español o ABC, glosan estos días su figura.  Periodistas como José Andrés Rojo, (ex)políticos como Mercedes Cabrera, historiadores como Álvarez Junco e intelectuales como Antonio Elorza tratan de explicar, cada cual desde su perspectiva, la importancia de Artola en la historiografía española. ¿Qué tienen en común los artículos sobre Artola publicados estos días?  1. Todos, sin excepción, hacen un repaso de su brillante trayectoria académica: Catedrático de Universidad en Salamanca (1960) y Madrid (1969), Director de la Historia de España (1973-1977), miembro de la Real Academia de la Historia (1982), Doctor Honoris Causa Universidad del País Vasco (1989) y Salamanca (1992), Director de la Enciclopedia de España (1988-1991), Premio Príncipe de Asturias (1991), Premio Nacional de Historia (1992)...
 
Artola recibe el Premio Príncipe de Asturias
 
En cambio, nada se dice sobre su biografía ni de las circunstancias en las que un joven Artola vivió la Guerra Civil y los años siguientes. Casi ningún artículo comienza antes de 1953, año de la publicación de Los Afrancesados, basada en su tesis doctoral. Pero en 1953 Artola tenía ya 30 años y España que había sufrido una Guerra Civil, había pasado de una República a una Dictadura y los años 40 fueron especialmente duros por la represión, el hambre, el exilio y los trabajos forzados: ¿Cómo fue la vida de Artola durante esos años? Otros historiadores de su época no tuvieron la misma suerte: Por ejemplo, Manuel Tuñón de Lara (Madrid, 1915-Lejona, 1997) fue internado en el campo de concentración de Los Almendros (Alicante) en 1939 y, obligado al exilio, en 1946 se instala en París y, hasta casi 20 años después (1964) no empezó a dar clases en la Universidad de Pau. Pocas distinciones y galardones adornan su trayectoria académica a pesar de que, según Moradiellos, es "el historiador que mayor influencia ha ejercido en la historiografía española contemporánea desde los años sesenta". 2. No hay ni rastro, en esos artículos, sobre su trabajo de investigación y sus publicaciones sobre Europa. "Me dejo casi todo en el tintero", afirma Mercedes Cabrera en su artículo sobre Artola. Es verdad que no se pueden resumir sus 96 años de vida y sus más de 30 libros en unas líneas. Pero lo más llamativo es que ninguno de los diarios citados atisba siquiera la vena europea de Artola:
Presentación de El Legado de Europa en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales Álvaro Soto señala que dos libros de Paul Hazard (La crisis de la conciencia europea y El pensamiento europeo del siglo XVIII) causaron un gran impacto en los comienzos de Artola. Pero no sería hasta después de su jubilación cuando Artola pudo ocuparse de Europa. De sus tres obras -Historia de Europa (Espasa, 2007), Europa, una historia en imágenes (Espasa, 2008) y El legado de Europa (Kailas, 2016)-, destacamos la primera. Michael Seidmam, Catedrático de Historia de la Universidad de North Carolina (!), la resume así: "Historia de Europa es un proyecto sin precedentes y extraordinariamente ambicioso". En efecto, el libro consta de dos volúmenes y 1800 páginas. Se trata de una obra colectiva en la que han colaborado 27 autores de la talla de Martín Almagro, José Ángel García de Cortazar, Antonio Miguel Bernal o Juan Pablo Fusi. Cuando  se dice que Artola "formó parte de quienes abrieron puertas a una nueva manera de entender la historia y ensancharon sus costuras...", ¿por qué no se habla también de Europa?

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