La tranquilidad como actitud ante la vida, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

las nubes como tranquilidad

Me gusta observar las nubes desde las ventanas-escaparates de los aviones/ ahí arriba, entre Madrid y Bulgaria. J.M

He sentido de nuevo, tras mi vuelta de Turquía, el ritmo frenético en la vida europea, como si viviéramos en una constante donde el reposo no está socialmente permitido, cuando es muy necesario. No me ha gustado la sensación de trabajar en tensión, con miles de cosas que hacer (todas iniciativa) el día ocupado, ir de un lado para otro y trabajar con prisas: no queda tiempo para pensar. Aunque por supuesto también existe el agobio que proviene de no trabajar, sobre todo, en la juventud. Pero yo me centro ahora en lo que es llevar proyectos adelante, o el propio proyecto de vida, que no es poco y que abarca, según mi opinión, mucho más allá del trabajo.

Me he propuesto muy seriamente, siendo consciente de lo difícil que es, afrontar la vida y su incertidumbre con más tranquilidad.

comparación entre países

Cuando una vive entre dos aguas, se tiende a cierta comparación amable. Todos los países tienen cosas buenas y malas, algunos más malas que buenas. /Plovdiv, Bulgaria. J.M

A pesar de los estragos de la crisis económica, me llama la atención la estabilidad social, política y económica que aquí hay (imagino al lector con cara de horror leyendo esto), en comparación, por supuesto, con la inestabilidad y el caos que caracterizan la vida cotidiana en Turquía. Si lo comparamos con otros países como Suecia o Finlandia, seguramente no podríamos hablar de estabilidad.

No percibo que esa estabilidad de la que aquí se “disfruta” conlleve más sosiego y tranquilidad, todo lo contrario. De esa manera alrevesada funciona también en Turquía: viven con más sosiego y “calma” a pesar de la inestabilidad, lo cual también me pone nerviosa, tal vez tengan más interiorizada la idea de que poco hay que hacer en un país donde reina la más absoluta inestabilidad política y económica, los vaivenes políticos, las reformas que no ayudan a una mayor democratización y la vergüenza de las condiciones laborales. Ya se ha visto la “tragedia” de los muertos en la mina. No puedo imaginarme en qué condiciones trabajaban, pero no me ha extrañado que haya sucedido.

té turco

La tradición del té turco. Se bebe muy muy caliente después de que haya reposado. / Marmaris, Turquía. J.M

Estos lugares son lugares de café. Aunque en Alemania es ciertamente muy malo. Pero allí tampoco beben té. Turquía es más de té: te tomas uno, después otro. Así, sucesivamente. “El café nace de la presión y el té es relajado”, leí en el ensayo “Sobre el desarrollo y las personas” escrito por Jesús Alcoba González (Editorial Vozed). Y aquella frase me dejó pensando. Aun no lo he acabado y prometo escribir un post sobre él porque me gusta especialmente. El autor habla sobre la vida, la trayectoria en ella, la persona, su desarrollo y el trabajo. Me ha llamado especialmente la atención la parte en la que habla de desconexión, (como) si viviéramos super agobiados, estresados… y necesitaramos escapar, por lo que concluye (con mucho acierto) que no nos gusta del todo nuestra forma de vida. Y él aduce que, en vez de inclinarnos por la desconexión, hacerlo por gestionar la conexión y descansar más.

El descanso incita a la tranquilidad.
Y yo parezco que escribo sobre autoayuda. Pero es cierto, es bonito también relajar el ritmo y vivir con cierta serenidad.

¡Un saludo!

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