La retina de Las Ventas, por Noelia Jiménez (@njimenez79)

No eran la una, quizá tampoco las doce y media y ya estaba allí. Con su traje impoluto. Se hacía raro verle cambiando la cámara por la corbata. Pero hoy era su gran día y había que vestir terno de gala.

Ser el decano de los fotógrafos taurinos madrileños no es un título fácil de lograr. Para empezar, ni siquiera consiste en proponérselo. Solo en trabajar, callado, firme, discreto. En convertirse en los ojos de los que no pueden ver, o de los que miran sin apreciar forma alguna. En ser la retina que haga pasar una imagen de la fugacidad a la historia.



Madrigal lleva casi medio siglo siendo la retina de Las Ventas y desde hoy su plaza le rinde homenaje con la exposición Julián Madrigal. Fotografías 1968-2012, una recopilación de algunas de sus mejores o más famosas instantáneas comisariada por Carlos Abella y para la que ha sido imprescindible el trabajo de otros dos fenómenos de la foto y del archivo: Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán.

De izquierda a derecha, Manuel Durán, Carlos Abella, Julián Madrigal y Juan Miguel Sánchez Vigil.
Foto: @javier_arroyo

Conviene no perdérsela. Si a uno le gusta la fotografía. Si le gustan los toros. Y (o) si le gusta saber de qué iba esta historia antes de que nos la cargásemos entre todos y ella sola se muriera.

Durán y Vigil lo cuentan mejor que yo en estas líneas del catálogo:

La imagen fotográfica era entonces el referente para el torero, la prueba del triunfo o del fracaso, el documento que evidenciaba el valor, el poderío o la personalidad. El anecdotario está repleto de detalles, pero Madrigal destaca a Paco Camino, El Viti, Capea, Palomo y Ruiz Miguel: "Camino tenía una oficina en la Gran Vía y allí le dejábamos copias para todos los fotógrafos. Al dorso marcaba lo que quería y ponía el número de copias y el tamaño a positivar. Pagaba muy bien, y un buen reportaje equivalía a dos meses de sueldo". De El Viti recuerda la tarde de su retirada en Aranjuez, cuando le llevó unas fotos al hotel Mercedes para que se las dedicara y el diestro no solo se las firmó sino que le hizo un encargo extraordinario. A Capea, Palomo y Ruiz Miguel les preocupaba que los fotógrafos cobraran y que no tuvieran problemas económicos.

El escritor y periodista Paco Aguado comenta con el que fuera mozo de espadas de Curro Romero, Gonzalito, las fotografías de Madrigal.
Foto: @javier_arroyo


La obra de un autor como Madrigal no se define con una imagen, sino con la visión global de quien ha contemplado a los grandes de la tauromaquia, o de quien ha escuchado murmurar oraciones o plegarias cuando de la negritud de los toriles emerge la grandiosa estampa de un toro bravo. 

"Madrigal, medio siglo de tauromaquia en la retina", Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán, en Julián Madrigal. Fotografías 1968-2012 (catálogo de la exposición del mismo nombre).

Julián Madrigal. Fotografías 1968-2012
Sala Antonio Bienvenida
Del 14 de septiembre al 12 de octubre

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