La prevención es la clave, por María Sánchez-Nieta (@Mariasnb)

Hoy en día, se considera que la sociedad ha avanzado mucho a la hora de aceptar y visibilizar temas hasta ahora tabú como sida, maltrato o violaciones. Pero no tanto como parece. Si rascas un poco bajo la fina capa de la “normalidad”, en ocasiones, encontramos gente repleta de prejuicios y viejos valores reformulados de cara a la galería.

En una sociedad que aboga por universalizarse seguimos poniendo barreras, la mayoría tan sutiles que en muchos casos ni las percibimos hasta que es demasiado tarde. Como periodista, se me enseñó a citar fuentes, dar información contrastada y veraz, pero también a no hablar de suicidios.

Esa actitud de los medios tenía un sentido por el temor al “efecto contagio”. Pero igual que pasó con los casos de violencia machista, cuando el número de víctimas aumenta, la visibilidad mediática dejar de ser una opción. El problema radica en cómo hacerlo y considero que la prevención es la clave.

Las personas que se encuentran abocadas a tomar esta drástica solución, han pasado por muchos estados de ánimo distintos y le han dado vueltas a muchos pensamientos antes de pasar a la acción. Es momento de empezar a informar de manera preventiva para dar opciones a esas personas y sus familias y, si ya no es posible, acompañarlas en su dolor e intentar evitar que siga sucediendo mostrando posibles vías de ayuda.

Facebook y el Teléfono de la Esperanza ya han dado un paso adelante uniéndose con el fin de evitar y detectar, en esta red social, aquellas personas que pudieran necesitar asistencia psicológica.

Desde 2010, cuando buscas suicidio en Google aparece el número del teléfono de la esperanza con la pregunta “¿necesitas ayuda?” antes del primer resultado de tu búsqueda. De ese modo, si alguien comienza a plantearse la muerte como salida, también descubre que hay gente dispuesta a echarle una mano.

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Cuando en España se quitan la vida 10 personas al día y aproximadamente el mismo número lo ha intentado, no estamos hablando de temas personales sino sociales. ¿Podemos seguir ignorándolo o mejor lo mostramos presentando alternativas? Está en nuestra mano contribuir para que poco a poco este tema se ponga sobre la mesa y se mejore o amplíe el abanico de soluciones existente.

¿Qué tal si como sociedad contribuimos para que esta realidad no siga ocultándose? Yo empiezo hoy.

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