La Inmaculada Constitución, por @CarlosPenedoC

 
A los cuatro meses del golpe de Estado, Antonio Olmos
"Chocolate" se lanza de espontáneo en Las Ventas en la
corrida de la Beneficencia, el 11 de junio de 1981, presidida
por el rey D. Juan Carlos, con un Viva la Constitución
estampado en la muleta por una parte y por la otra Nobel Paz
para el Rey (Fuente: blog "Desde el callejón").
La Constitución Española, como todos los textos religiosos, desde el Corán al Evangelio de San Lucas, tiene una parte eterna, imperecedera, relacionada con valores espirituales, elevados principios y el miedo generalizado a morirnos o quedar excluidos; pero tienen también otra parte hija de su tiempo. La realidad se cuela por las rendijas de estos textos sagrados porque normalmente los dioses necesitan y utilizan algún humano para transcribir sus mensajes. El problema está cuando queremos organizar la sociedad en 2013 con el contenido caducado de un texto de hace 35 años u otro del siglo VII.

En los pliegues entre los dos planos –el religioso y el cotidiano- más a menudo de lo aconsejable encontramos a militares de alta y media graduación, muchos de ellos en la reserva forzosa –una especie de limbo entre el servicio activo y el retiro- haciendo declaraciones conscientemente ambiguas sobre la Patria, textos legales y futuribles.

En la parte imperecedera de la Constitución encontramos el derecho a la vivienda, al trabajo, el Estado social y democrático de derecho. En ningún lugar encontramos a la Unión Europea ni a las 17 Comunidades Autónomas, ausentes las 18 de la Constitución. Y en la parte caduca encontramos todo lo referido a la guerra, a la Defensa y alas Fuerzas Armadas, hijos legítimos del año 1978 y la relación de fuerzas del momento.

Resulta curioso que la hoy mitificada Constitución en su día no tuvo tantos seguidores. Durante sus primeros años algunos periódicos repartían el 6 de diciembre banderas de España con la leyenda “Viva la Constitución”, y colgarlo era casi un acto revolucionario.
Escultura "Always Franco",
de Eugenio Merino, expuesta en Arco 2012
La gran ventaja frente a las sagradas escrituras es que una Constitución se puede cambiar. El anterior Jefe de Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, citaba recientemente a Borges en un acto público y recordaba que la idea de un texto definitivo corresponde sólo a la religión o al cansancio. 

Que la Constitución no es inmutable lo descubrimos en agosto de 2011 cuando mutó en una semana por un motivo tan poco poético como el déficit público.
Ahora bien, sería deseable hacer algo antes del próximo puente de la Inmaculada Constitución a comienzos de diciembre, algo con la Constitución y nada con el puente, que en esta España de reformas son capaces hasta de cargarse el largo fin de semana y sumar un nuevo agravio hacia la Carta Magna, que llaman.
Cambiando de tema, pero no mucho, el Ministerio de Justicia ha elaborado una guía de comunicación con mensajes y argumentos para que utilicen en sus intervenciones públicas, actos sociales, reuniones de vecinos y partidas de mus los jueces y magistrados, abogados, fiscales, procuradores, ordenanzas y conductores relacionados con la Justicia. ¿Disparate? Pues es lo que acaba de hacer el Ministerio de Defensa, no el de Justicia.
Con la iniciativa, que nos cuenta Europa Press porque el documento debe de ser reservado, Defensa “quiere que los militares contribuyan a difundir el mensaje de que ‘es preciso realizar inversiones en Defensa’ y, en concreto, les pide que transmitan que el gasto militar ‘merece el mismo trato que otras inversiones como las realizadas en infraestructura, educación o sanidad". Lo paradójico es que el mismo Gobierno que elabora el argumentario es el responsable del gasto militar y de decidir cuánto y dónde invierte.
Entra dentro de lo posible que la iniciativa sea bienintencionada, porque también se recomienda a todo el mundo que diga la verdad y se mencionan algunos lugares comunes como que la comunicación "no tiene fronteras" y puede hacerse por "múltiples medios y plataformas, desde los más tradicionales", como los medios de comunicación o las conferencias, a los "más innovadores", entre los que sitúa Twitter, Youtube o jornadas de puertas abiertas.
Hablando de medios innovadores cabría recordar que el Ministerio de Defensa anunció el pasado 21 de febrero en Twitter que España traspasaba una base al ejército afgano. “Nos vamos de Ludina”, dijeron en un tuit al que incluso le sobraron cinco caracteres libres.
Volviendo al argumentario para militares, se supone que también de aplicación a civiles trabajando en Defensa, se nos cuenta que las directrices del Ministerio "deben ser aceptadas" por "todos" para poder "mantener una misma línea de acción", porque "todos los miembros de las Fuerzas Armadas son potenciales comunicadores, tanto por sus acciones como por sus omisiones". "Cada noticia, cada imagen, cada acción, transmite un mensaje y forma parte voluntaria o involuntariamente de la comunicación estratégica", avisa.
Sólo añadir que se encarga al director del Gabinete Técnico del ministro (un general) la elaboración y distribución de las "ideas clave" sobre la que "construir" la comunicación estratégica, que las diferentes autoridades de Defensa "desarrollarán en sus ámbitos de responsabilidad".
Los militares son un gremio experto en la aplicación de normas escritas y no muy aficionado a la improvisación, y es sabio a la hora de buscar sus citas y sus fuentes, no en argumentarios sino en normativa, donde figura de forma destacada la Ley Orgánica de la Defensa Nacional de 2005, la Directiva de Defensa Nacional (una por legislatura), los documentos normalizados de la OTAN, incluso algunos más leídos citan las intervenciones parlamentarias del ministro de Defensa en activo...
También suelen acudir a menudo a otras fuentes más problemáticas como algunos rincones de la citada Constitución o a una famosa Revisión Estratégica de la Defensa que se elaboró a comienzos de los años 2000 con un horizonte temporal de 15 años y duró 15 minutos, aunque aún colea y se la encuentra uno navegando por la web o en tierra firme.
Por acabar, y en términos de comunicación, la legislación publicada en el BOE tiene una fuerza mucho mayor que los argumentarios, y aplicar la ley a los militares en la reserva también la tendría.
En el apartado de la industria interesa destacar que Abertis ha presentado sus resultados de 2012, con ingresos extraordinarios por desinversiones, entre ellas en Eutelsat. Sigue sin materializarse el nuevo mapa del sector de los satélites en España, el reparto o futuro de Hispasat e Hisdesat. Entretanto Bolivia expropia activos de Abertis, que se suman a la YPF expropiada a Repsol en Argentina y a Red Eléctrica también en Bolivia.
M.C. Escher, universos infinitos, litografía 1943.
Por su parte, Santa Bárbara anuncia un ERE que puede afectar a 700 trabajadores -la mitad de la plantilla- y el cierre de factorías. A ello se suma un hecho si cabe más significativo, y es que Defensa le retira contratos de blindados antiminas. Y todo suma una situación que probablemente no estaba en la cabeza de quienes decidieron privatizar la empresa en el año 2000 vendiéndola a la cuarta multinacional del sector –General Dynamics-, privatización que por otra parte ha acabado costando 500 millones de euros al Estado, según el Tribunal de Cuentas. 
Y es que el apoyo a las empresas españolas, en el interior o en el exterior, no es tarea fácil.
Y además es un peligro ligar a altos responsables del Estado con contratos comerciales, porque si se justifica el puesto por su utilidad habría que exigir resultados; porque otros países sin Monarquía obtienen contratos; y por el peligro evidente de mezclar intereses particulares y generales.
Algo más bajo que los satélites vuelan los drones, y un senador de EE.UU. nos ha contado que suman ya  exactamente 4.756 las ejecuciones extrajudiciales por estos aviones sin piloto en ataques en Pakistán, Yemen y Somalia (nada dicen de otros escenarios). El tema está muy de actualidad por la implicación pasada en este campo del nuevo director de la CIA; y sobre todo por la nacionalidad estadounidense de algunos de los ejecutados, los restantes 4.750 casos no preocupan en exceso. El Reino Unido ha solucionado el asunto retirando la nacionalidad a quienes considera sospechosos, por muy nacidos y británicos q
ue fueran, y ya sin pasaporte procede.

Como último apunte, EE.UU. acaba de anunciar la creación de una medalla para actos destacados en esta guerra clandestina con drones o ciberataques, actos que claramente no están relacionados con el valor ni el riesgo, pero sí que es un intento de dotar de cierta épica a una actividad que aparentemente no la tiene.

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