La Independencia de las Naciones, una visión corporativa, por Joan Anglada (@themoneyglory)

La Independencia de las NacionesMe siento bastante incómodo hablando de temas que combinan política, economía y opinión, por eso este escrito es un caso excepcional.

Pero después del referéndum de Escocia, la victoria del “no”, los movimientos políticos de Catalunya para ejecutar un proceso de las mismas características y de leer, cada día más, escritos a favor y en contra de esta situación, quiero añadir una visión corporativa que no he encontrado en ningún sitio.

La Independencia de una Nación no es un fenómeno corriente. No pasa cada día, al contrario que los movimientos corporativos, que suceden alrededor del planeta casi cada semana. La división empresarial es un modelo fácil de identificar y tiene un montón de paralelismos con la puesta en escena de una posible separación de un territorio.

Las empresas y los países tienen más puntos en común que diferencias. 

Ambos tienen una larga lista de activos que los hace únicos. Disponen de capital humano, un conjunto de responsabilidades con agentes externos, su historia e incluso comparten el concepto de “cultura”.

Posiblemente las empresas del siglo XIX no se preocupaban por el estado del bienestar de sus trabajadores, pero ahora incluso suplen el déficit que los gobiernos son incapaces de proveer. Por ejemplo: guarderías para los hijos de los trabajadores, planes de pensiones, mutuas sanitarias…

Los beneficios de algunas multinacionales no tienen nada que envidiar al Producto Interior Bruto de un país pequeño. Los tentáculos de una corporación, a través de sus tiendas, llega a más localizaciones que la suma de las embajadas y consulados de la mayoría de naciones.

El objetivo de las divisiones corporativas es potenciar los nuevos negocios independientes y mejorar los de la casa madre

Hay niños que son incapaces de identificar en el mapa el territorio de algunos países, pero no tienen ningún problema cuando se trata de relacionar un logotipo con su marca. 

Como los territorios y las naciones, las empresas no son una entidad inamovible. Su naturaleza cambia con el paso de los años, y lo hace para agradar a sus accionistas, a los clientes, a los prestadores y a los trabajadores. 

Por esa misma razón, la separación de divisiones internas no es una opción, es una necesidad. En bolsa, el modelo más común se conoce como spin-off y el objetivo es el de mejorar la situación de los dos grupos afectados: del que se independiza y el de la casa madre.

¿Qué motiva una separación corporativa?

Hay multinacionales que se atreven con demasiados productos, demasiados servicios, demasiados negocios diferentes entre ellos. Se adentran en segmentos de mercado nuevos, con activos y capital humano que es muy diferente del resto. Hay unidades que desde su nacimiento tienen pérdidas, algunos crecen exponencialmente y otros registran ganancias discretas, y acaban por salvar el tipo.

Para el management esta mezcla es una distracción. No hay un foco de atención y su actividad principal es tapar agujeros; un trabajo colosal para obtener unos beneficios consolidados positivos. 

En esta situación pierden los grandes negocios, que en favor de los ineficientes, les niegan los recursos y las atenciones que necesitan. Esto le pasó a TripAdvisor en medio del grupo Expedia. Esta situación es perjudicial para todo el mundo, ni unos pueden crecer, ni la dirección se puede concentrar en las deficiencias de otros segmentos para imponer una solución estructural a largo plazo.

Ni los empleados se encuentran a gusto en este entorno. La corporación mueve altos cargos de un lado para otro. Los directivos establecidos en un puntal del organigrama, no representan los intereses de la división que dirigen, sino que responden “en nombre” de la gran corporación. Incluso su convenio laboral es el de la casa madre. Mientras que los trabajadores rasos ocupan sus horas a favor de un producto a quién la burocracia corporativa no le presta las atenciones que realmente se merece.

Esto lleva, casi por inercia, a una división con el único objetivo de organizar los recursos de la manera más eficiente posible. Históricamente, las divisiones corporativas han sido beneficiosas; para la nueva compañía, para la empresa matriz, los accionistas, los trabajadores y los clientes.

El País, las dos caras del mismo modelo

En las páginas de El País leo, por casualidad, “Burritos que desafían a la hamburguesa”; un artículo sobre la cadena de comida rápida mejicana Chipotle. Una oda a la declaración de Independencia de una Compañía.

Una de las claves del éxito de esta cadena de restaurantes - 20.260 millones de dólares de capitalización, 1.680 restaurantes alrededor del mundo -, fue desviarse de la orbita del grupo McDonald’s, en el año 2006. Desde entonces, las acciones de Chipotle han crecido un 3.000%.

El País, que agrupa tantas voces contra la independencia de Escocia o Catalunya – por ejemplo, Mario Vargas Llosa con “Tres hurras por Escocia”-, es el mismo rotativo que recoge un buen surtido de información sobre independencias empresariales. Hablan de fanatismo cuando es un territorio, de éxito empresarial cuando se trata de una multinacional.

En “De Mao a Alibaba”, la estrella es el gigante chino. Una de las chispas que favoreció la salida a bolsa de la plataforma fue “deshacerse” de la influencia de Yahoo! y Softbank, mediante la compra de acciones propias. ¿La historia se habría escrito diferente si se hubieran mantenido las tensiones entre Jack Ma y estas dos multinacionales?

“La Riqueza de les Naciones” de Adam Smith

En el momento de titular este escrito tuve muchas dudas para bautizarlo como “La Independencia de las Naciones”.

Adam Smith escribió un tratado filosófico que buscaba la reorganización eficiente de los recursos en una época convulsa. Eran tantos los cambios, que después de escribir el tratado pensando en las colonias americanas como un territorio de abastecimiento para el imperio británico, el año de la primera edición de “La Riqueza de les Naciones” coincidió con la declaración de la independencia de los Estados Unidos.

A pesar de la separación, ambos países siguen existiendo. El modelo económico de Adam Smith se continúa publicando y es referencia obligada en cualquier clase de economía. Incluso Vargas Llosa dedica su opinión de domingo a relatar la búsqueda de la tumba del filosofo por Escocia.

Mi texto está basado en un modelo que refleja los cambios de las grandes empresas. Es una opinión basada en un modelo económico de éxito que se enseña en las universidades, es tema de estudios doctorales y también de best-sellersEstadísticamente, está confirmado que las divisiones empresariales benefician todas las partes afectadas. Las fusiones solo a una minoría. Pensad en Time Warner – American On Line.

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