La fórmula màgica de Joel Greenblatt, por Joan Anglada Salarich (@themoneyglory)

Fórmula Mágica de Joel GreenblattEs complicado descubrir cuál es el San Grial para conseguir un éxito rotundo en bolsa, pero Joel Greenblatt tiene una formula mágica puede servir de buen sustitutivo para conseguirlo. Este inversor con una gran capacidad para simplificar el mundo de las finanzas, explica cuál es la fórmula del éxito en su libro “El pequeño libro que bate al mercado”.

Greenblatt es gestor de la sociedad Gotham Funds, profesor adjunto de la Universidad de Columbia, escritor y también creador del Value Investors Club, un foro de ideas basadas en el value investing e imprescindible para cualquier inversor que quiera desarrollar esta disciplina.

Greenblatt usa su “fórmula mágica” como herramienta de cálculo para filtrar el mercado y distinguir entre las empresas que se merecen una investigación exhaustiva de sus estados financieros, de las compañías que podemos rechazar desde el primer momento.

Los componentes de la fórmula de Greenblatt

La ecuación de Greenblatt combina dos componentes imprescindibles para que una inversión sea rentable: identificar las acciones que cotizan a un precio relativamente barato (1) y que representen a un negocio que maximiza el rendimiento de sus inversiones (2).

Hay una gran variedad de cálculos para obtener estos dos componentes, precio barato y rentabilidad de las inversiones. Aquí explicaré los cálculos más simples.

El precio de la acción

Comprar renta variable, como las acciones, implica obtener con el paso del tiempo un beneficio que entrará en cuenta corriente a través de dividendos y la variación de la cotización en bolsa.

Con la renta fija, como es el caso de los depósitos bancarios, este cálculo es fácil y previsible. El desembolso inicial de una cantidad, que dejaremos en manos del banquero, exige que nos paguen unos rendimientos que se han establecido en el momento de firmar el contrato.

Por ejemplo, si para un depósito de 1.000 euros nos aseguran una rentabilidad de un 3% anual, esto significa que en un año la nuestra inversión crecerá 30 euros. Otra forma de explicarlo es decir que al banco le cuesta un 3% tener nuestros ahorros a disposición para sus necesidades.

Cuando invertimos en renta variable asumimos un conjunto de incertidumbres que no existen en el escenario del ahorro más conservador. Por eso debemos exigir un interés anual superior a un 3% si invertimos en bolsa. Sino, no nos arriesgaremos.

Para obtener una cifra comparable con los tipos de interés de los depósitos usamos la relación Beneficios por Acción – Precio por Acción. Mediante este cálculo, planteamos que la empresa distribuirá todos los beneficios via dividendos, y esta será nuestra remuneración como inversores. Como si se tratase de un tipo de interés, que compensa lo que hemos pagado/desembolsado inicialmente.

Chipotle Mexican GrillChipotle Mexican Grill es el negocio estrella de la industria del fast casual food. Actualmente cotiza en Wall Street alrededor de los 725 dólares por acción y su beneficio internaual por acción es de 16,33 dólares, que corresponden a unos beneficios totales de 515 millones de dólares.

Si Chipotle Mexican Grill siguiera en la misma línea y registrara esta misma cantidad de beneficios en el próximo año, pagar 725 dólares por una acción implicaría obtener 16,33 dólares de beneficios. En un caso hipotético que la cadena de restaurantes decidiera distribuir estos resultados mediante dividendos, el inversor obtendría un 2,25% (725$/16,33$) de su inversión.

En términos comparables esta compensación es una miseria. Si hay la posibilidad de guardar el dinero en una cuenta de ahorros por un tipo de interés de un 3%, el precio de las acciones de Chipotle Mexican Grill es demasiado caro, y arriesgado, para que sea atractivo para los inversores.

EL RENDIMIENTO DE LAS INVERSIONES

La segunda variable de la fórmula de Greenblatt está relacionada exclusivamente con el funcionamiento del negocio que queramos analizar. El objetivo es entender, a través de cálculos numéricos, qué capacidad tiene la empresa de convertir las inversiones en beneficios.

En la primera edición de este escrito usé el ejemplo de una librería para ilustrar esta variable, y creo que es perfecto para explicar este concepto.

Un emprendedor tiene 50.000 euros que quiere invertir para montar una librería. Esto significa que dedicará este dinero a comprar estoque formado por libros, pagará sueldos, un alquiler, suministros e impuestos. Los costes recurrentes para hacer funcionar una librería. Por otro lado, el primer año también empezará a registrar facturación y, una vez descontados todos los costes variables y fijos, obtendrá un beneficio anual.

Si, en un caso hipotético, nuestro emprendedor consigue acumular 10.000 euros de beneficios, el rendimiento de los activos es un 20% (10.000 euros / 50.000 euros). O, lo que es lo mismo, tardará cinco años en recuperar su desembolso inicial.

El cálculo más simple para obtener esta misma cifra para las compañías de la bolsa es el ratio de retorno de los activos (Return over Assets), conocido como el ROA. Esta es la relación Beneficios – Activos de la Empresa. La primera variable la obtenemos de los resultados, mientras que la segunda del balance de situación de la compañía.

Para calcular el ROA de Chipotle Mexican Grill usamos sus beneficios interanuales; los 515 millones de dólares que ya hemos usado antes. Por otro lado, los activos de esta cadena de restaurantes estaban valorados en 2.806 millones de dólares, según la última presentación de resultados. A partir de estos datos el ROA es un 18,35% (515 millones de dólares / 2.806 millones de dólares).

Este ratio es muy general. Hay otras magnitudes que afinan más las cifras que se deben seleccionar para obtener un dato fiel, como lo es el rendimiento del capital invertido (Return Over Invested Capital – ROIC).

El filtro de la fórmula de Greenblatt pasa por escoger las empresas con la mejor rentabilidad y estas se encuentras en las actividades que necesitan los mínimos activos posibles. “Los negocios que hacen dinero subiendo y bajando en ascensor” dice el gestor David Einhorn. Los bancos, el sector de los seguros, desarrollo de software, cadenas de franquicias son algunas de las industrias donde este rendimiento es alto.

Un ROA como el de Chipotle no está nada mal, aunque debería hacerse el seguimiento con el paso de los años, para saber como evoluciona.

Hay otros casos especiales. Las pequeñas empresas del sector farmacéutico, que se encuentran en fase investigación, padecen pérdidas constantes. Necesitan desembolsar cantidades muy altas de capital para financiar la investigación y y el desarrollo y, en cambio, no tienen ningún ingreso durante años. Pero, una vez su producto sale al mercado, el rendimiento del capital supera con creces el resto de los sectores.

Pero la “fórmula mágica” no es para estas empresas, es para casos estándares. Greenblatt propone ordenar las cotizadas que registran la mejor nota, tanto por precio como por rentabilidad y se hace una especie de ranking.

En varias ocasiones he publicado la búsqueda que he ejecutado para las empresas que componen el índice Standard & Poor’s 500. Así descubrí Graham Holdings Corporation y Tessera Technologies. No es la fórmula definitiva para hacerse millonario, pero si el primer paso – y el más simple – para empezar.

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