La exprofesora que pide en el tren, por Héctor Rodríguez (@hectornred)

De los protagonistas que me encuentro en los viajes en Cercanías podría escribir muchas historias. Las personas que viajan a tu alrededor siempre tienen algo que contar, tanto por lo que hacen y dicen como por lo que callan. Gente que va o viene de su trabajo, algunos con traje y otros con el uniforme de la empresa; familias que llevan a los niños inquietos y hacen que se molesten algunos viajeros; jóvenes estudiantes universitarios que empiezan o terminan su jornada lectiva y también jóvenes estudiantes universitarios que a las seis de la mañana de un sábado cantan en el vagón con una buena cogorza encima.

Pero muchos habréis tenido algún episodio o muchos episodios en los que alguien pedía dinero o algo para comer. No sé su nombre ni dónde vive. Tampoco sé si lo que cuenta es realmente su realidad. Una mujer vestida con pantalones vaqueros o falda, bien peinada, algo maquillada y con olor a perfume pasea por el pasillo despejado del vagón. Se para y se dirige con tono firme y buena vocalización a los usuarios del transporte. "Señores, perdonen que les moleste. Lo que voy a decirles me da mucha vergüenza, pero, como verán, no soy una persona que esté enganchada a las drogas. Tampoco he robado. Soy una exprofesora de educación infantil que perdió su trabajo en Villaverde y con dos niños pequeños a cuestas no consigo trabajo, no los he traído para dar pena, como hace mucha gente. Desde que me despidieron no he conseguido nada estable y les pido un poco de ayuda, si fueran tan amables".

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