La explotación de los periodistas a la pieza, por @FeSPeriodistas

Javier Mestre: “No hace falta reñir ni censurar, basta con no comprar. El periodista ya sabe que si quiere comer tiene que seguir los dictados de la línea editorial.”

Enric Llopis publica en el portal “rebelión.org” una entrevista al profesor Javier Mestre,  quien está cerrando su trilogía sobre el mundo del periodismo. Allí  expresa su intención de “desmontar un mito muy arraigado: “Muchos no entienden que los periodistas son clase trabajadora, cuando realmente es uno de los gremios con una precariedad más extrema”.

Mestre es profesor de Lengua y Literatura españolas en Candeleda (Ávila), y ejerció el periodismo hasta 1994 en medios como la Cadena SER o Levante-EMV. Respondiendo a las preguntas de Llopis responde, entre otras expresiones

-Hay un poco de esa “mística”, que se aprovecha empresarialmente para aumentar la explotación, eso sin duda. También hay mucho cinismo en el mercado laboral del periodismo.

La situación es de extrema precariedad en una parte muy importante de la profesión (según los datos del Informe Profesión Periodística 2008-2013 y el INE, en cinco años de crisis 284 medios de comunicación echaron el cierre en España, lo que dejó una tasa de paro en la profesión periodística del 51%, el doble de la tasa general. Citado en “La crisis estructural del periodismo en España”, de Miguel Álvarez, en El Viejo Topo, noviembre de 2014. Nota del entrevistador).

Además, la precariedad laboral es un instrumento para el control de la línea editorial.

-¿Cómo funcionan estos mecanismos de control?

 -Por ejemplo, mediante la utilización del periodista “a la pieza”, que es creciente, y actúa como una de las formas más sangrantes de precariedad laboral. Consiste en que el periodista se declara como trabajador “por cuenta propia” (“falso autónomo”), y establece una relación laboral con la empresa, con la salvedad de que el medio no está obligado a aceptar el producto elaborado por el periodista. El medio de comunicación compra la “pieza” informativa.

Así, el profesional sabe que tiene que escribir las “piezas” de una determinada manera si quiere que el medio se las compre. De ese modo, el control ideológico es total. No hace falta reñir ni censurar, basta con no comprar. El periodista ya sabe que si quiere comer tiene que seguir los dictados de la línea editorial.

Yo sería partidario de que los profesionales de la información tuvieran una seguridad laboral “funcionarial”. Por mucha vocación que exista, tiene que haber unas condiciones laborales dignas y libertad de expresión.

-Y la propiedad de los medios…

-La libertad de información y expresión está muy mediatizada por la propiedad, y es “brutal” en muchos sentidos. El exceso de inmediatez, la falta de explicación de la información, la escasez de tiempo, las exigencias derivadas de la explotación laboral.

Hay múltiples factores que hacen que los periodistas no puedan actuar con libertad, sino subyugados a un sistema perverso. La precariedad contribuye mucho a ello.

Entrevista completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202687&titular=%93los-medios-han-sustituido-la-informaci%F3n-pol%EDtica-por-el-ruido-y-el-morbo%94-

 

 

 

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