La dimisión que nos costó 28.000 euros, por @raqueltejero_

Tarde, mal y sin apoyos, así ha decidido dimitir el
presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Supremo, Carlos
Dívar.  A las once y media de la mañana
presentaba su renuncia en un Pleno Extraordinario y cerraba de este modo un
mes de continuas presiones.
Sin presentar ningún tipo de culpabilidad, Dívar, ha dejado
atrás su puesto y con él un nuevo clima de desconfianza en nuestras
instituciones. “No tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero la situación
era insostenible” estas han sido las palabras pronunciadas por él en el acto,
una sinvergozonería típica ya de un país en el que la crisis parece solo
afectar a los de abajo.
En septiembre del pasado año la Comisión Permanente gastó en
un único viaje 40.000 euros, entre otros motivos, debido a que el coste de cada
billete ascendía a 5.500 euros.  Para no
perder este alarde de austeridad, Dívar gastó hasta 2.357 en un viaje de fin de
semana al que le acompañaron siete escoltas. Son 32 viajes los investigados
entre 2008 y 2012 de este señor, que no dudó en cargar comidas y hoteles de
lujo en las arcas del Poder Judicial, unos 28.000 euros aproximadamente.
Por supuesto la autoprotección de
la que disfrutan les exime de justificar ninguno de estos gastos. La razón de ello
la desconozco, pero más allá de esto es de esperar que un cargo tan importante,
habilitado para juzgar a los que juzgan, cuente con la ética suficiente para
controlar sus pocos escrúpulos.
Mañana volveremos a aparecer en las
portadas internacionales y el resto de Europa y del mundo se preguntará nuevamente
cómo podemos hacerlo tan mal.  


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