La crisis de los medios (charla con Juan de Dios), por Adrian Vogel (@adrianmundano)

El periodista, un profesional que por naturaleza debería ser crítico (incluso consigo mismo), en realidad suele ser rastrero, servil y, sobre todas las cosas, vanidoso. Admite muy mal las críticas a su trabajo (Javier Pérez de Albéniz)

La crisis de las empresas mediáticas se acentúa. Y la profesión de periodista está cada vez más en entredicho por el público. Porque aparte de lo señalado por Albéniz nos encontramos desde invenciones como la teoría de la conspiración hasta datos erróneos o directamente falsos.

En la necrológica de Robin Gibb publicada en El País el periolisto le atribuía los falsetes de los Bee Gees (estos eran de su hermano Barry). Y generó una cadena de errores: Francino, los telediarios de las cadenas de TV, etc. La escribió el mismo que nos contó que Amy Winehouse había resucitado el Soul. Cuando el Soul nunca ha estado muerto.

Las filias y fobias personales están cada vez más presentes en el trabajo de los periodistas. Y muchas veces dependen del trato de favor que reciban, las exclusivas que les ofrezcan, las entrevistas que les concedan (los artistas, músicos, actores, futbolistas, entrenadores, etc. que no entren por el aro encontrarán dificultades para desarrollar su profesión y obtener reconocimiento mediático). También nos encontramos a algunos que son matones de patio de colegio: como salida recurren al insulto (ver el tuit al final de esta entrada).

Hace tres años escribía:

[...} La capacidad de la especie humana para mirarse al ombligo no tiene límites. Y en el caso concreto del periodismo alcanza niveles insospechados. Podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que los periodistas practican el onanismo exhibicionista. ¿Cómo entender sino los continuos artículos y reportajes que realizan sobre sus problemas? Aprovechan las tribunas públicas para exponernos sus miserias. Bien por iniciativa propia o por encargo de sus empresas. Mientras otros sectores, también en crisis y dificultades, necesitan recurrir a gabinetes de prensa para hacer llegar sus voces. ¿Y a quién contratan de jefes de prensa? Lo han adivinado: a periodistas. Todo un círculo vicioso. [...]

Juan de Dios es un reputado y veterano profesional. Ligado a la SER hasta su jubilación hace dos años. Mantuve una breve charla con él sobre estos asuntos. Quizás tengamos que ampliar lo tratado con Juan, y hacerlo extensivo a otros.

 

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