La claves del cambio, por @MiriMartin_

España me recuerda, entre otras cosas, a un circo. Y, como no podía ser de otra forma, ya han crecido los “enanos”. Bueno, a decir verdad, llevaban tiempo ensayando entre bambalinas, esforzándose al máximo, esperando, con paciencia estoica, su momento. Los elefantes han acaparado hasta el momento toda la atención, pero ahora los flashes apuntan hacia esos personajes secundarios que, por separado y en distintas funciones, han irrumpido en la pista y han causado auténtico furor.

 

Ada Colau, Alberto Grazón y Beatriz Talegón

Ada Colau, Alberto Grazón y Beatriz Talegón

 

El pasado 5 de febrero, la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Ada Colau, defendió a ultranza el derecho a una vivienda digna que, por si a alguien se le ha olvidado, todavía contempla la Constitución. Sucedió durante su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso, donde tildó de criminal al representante de la banca (responsable de la dramática situación de miles de familias) y lanzó un aviso a navegantes: «Señalaremos a los diputados que no apoyen esta iniciativa; quedarán señalados aquellos que no se comprometan». Se refería a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que este movimiento ciudadano ha impulsado para solicitar la regulación de la dación en pago, la moratoria de los desahucios y la creación de un parque de viviendas de alquiler social. En cuestión de una semana han recogido más de 1.400.000 firmas de apoyo y, de momento, ha sido admitida a trámite.

Por su parte, Beatriz Talegón, la secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, se lució ese mismo día en Cascais (Portugal). Pronunció un discurso tenaz con el que dio un toque de atención a los dirigentes de la Internacional Socialista: «Estamos pagando las consecuencias de vuestra falta de acción o de vuestra acción», les reprochó. La ex concejala de Cabanillas del Campo (Guadalajara) avergonzó a los “socialistas del mundo”, que no tuvieron mejor ocurrencia que reunirse en un hotel de cinco estrellas… Entre otras cosas, pidió compromiso y respeto hacia los jóvenes y todos esos ciudadanos que luchan por los mismos derechos que ellos, en base a su ideología, deberían defender a toda costa.

Y este martes le tocó a Alberto Garzón realizar malabares en un Congreso blindando por la comparecencia del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. El diputado de Izquierda Unida por Málaga cuestionó durante su intervención la finalidad de esta visita y criticó las actuaciones del BCE, organismo al que exigió un cambio en su política y calificó de «antidemocrático». Los inhibidores de frecuencia de telefonía móvil no le permitieron narrar en directo a través de Twitter lo que acontecía en ese encuentro «clandestino». Pero alguno de sus compañeros consiguió burlar la censura y grabar un discurso memorable pronunciado en circunstancias bochornosas:

 

 

«Ridículo es la palabra para definir la serie de catastróficas desdichas acontecidas ayer en el Congreso.  Frívolo es el calificativo para la jugada popular de escenificar hasta el final un inverosímil dilema entre toros e hipotecas. Ruina es el grado del impacto sobre nuestra precaria calidad democrática de la incomprensible imagen de un Parlamento incomunicado mientras solo escucha a los ciudadanos cuando le conviene», lamentaba el periodista Antón Losada.

Estos tres jóvenes ya se han convertido en protagonistas indiscutibles gracias, sobre todo, al poder de difusión de las redes sociales. Sus actuaciones han producido un gran revuelo que va acompañado de alabanzas porque no se andan con rodeos a la hora de decir lo que la mayoría piensa, porque, de una forma u otra, representan a la gente, al pueblo. El foco se ha centrado en ellos: los medios de comunicación les dedican páginas/espacios, les buscan. Están dando que hablar porque han improvisado, porque se han saltado el guion. Encajan las críticas, desprenden energía, aportan aire fresco, esperanza.

Su coherencia, su valor y su firmeza les han catapultado al éxito. Ahora cabe esperar que sepan mantener el equilibrio y que, con esas claves que poseen, fuercen el necesario (y por muchos deseado) cambio.

 

 

*Texto: Míriam Martín, @MiriMartin_

*Fuentes: Diariocrítico.com; El Periódico de Catalunya (edición impresa del 13/02/2013)

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