La caja podrida, por Javier Astasio

 
Si ayer al levantarme alucinaba con la actualidad, esta mañana la sensación es de verdadera náusea y angustia. Me pregunto qué hemos hecho -o dejado de hacer- los españoles para merecer esto que nos está pasando. Leo en EL PAÍS que el juez Baltasar Garzón -para mí, con todas sus luces y sombras, sigue siéndolo- cree desde Bogotá que "es el momento de participar en política porque estamos asistiendo a un panorama bochornoso por parte del Gobierno" y no sólo por parte del Gobierno me permito corregirle, porque lo que estamos viviendo es una especie de apocalipsis democrático, en el que los ciudadanos, para expiar nuestros pecados pasados, asistimos al desmoronamiento sobre nuestras cabezas de todo aquello en lo que creímos, pero, desgraciadamente, no cuidamos.
Nos están quitando todo: la felicidad, el bienestar, la tranquilidad de nuestros ancianos, el futuro de nuestros hijos y, en algunos casos como el mío, nuestros ahorros.
Sin haberlo pretendido, por haber confiado en que Caja Madrid, la vieja Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, a la que llevé mi primer sueldo, porque yo creía en lo público y prefería que sus beneficios fuesen a una obra social antes que a los bolsillos de un banquero, me embaucaron con la estafa de las preferentes, haciéndome creer que lo que hacía era colocar una parte importante de mis ahorros en un depósito a plazo fijo, el primero que hacía en toda mi vida, cuando en realidad lo que estaban haciendo era quitarme esos ahorros para tapar sus vergüenzas y devolver a otros clientes más  amigos, más influyentes y mejor informados lo que, ellos sí, conscientemente se habían jugado  en operaciones de alto riesgo.
Cuando empezó a correr el rumor de lo que estaba pasando, nadie lo podíamos creer, entre otras razones porque la prensa en la que también habíamos confiado guardaba un silencio cómplice y miserable que nunca le perdonaré. Uno trataba de tranquilizarse pensando que si Bankia, el engendro resultante de la fusión forzada de Caja Madrid y el resto de entidades, salía a bolsa era porque tenía algún atractivo para los inversores, pero como ocurrió con PRISA, la salida a bolsa no fue más que una huida hacia adelante y una oportunidad de negocio, de esas que tanto les gustan a los trileros de la política y los negocios, una trampa de los que realmente conocían la receta del pastel que estaban cocinando, para quedarse con el dinero de otros.
Las acciones se desplomaron y el Estado entró en la Bankia expoliada en manos de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, hombres ambos del siniestro Aznar y del PP, y los que creemos que las leyes se hacen para ser cumplidas y que el Estado tiene como principal deber la defensa del bien común volvimos a confiar en que se daría una solución razonable a nuestras cuitas. Pero volvimos a equivocarnos, porque se nos sometió a una quita de lo depositado, primero, y a un canje posterior y forzoso, hoy, de la cantidad resultante en acciones de Bankia que, curiosamente, desde hace dos días no hacen más que desplomarse en la bolsa, con lo que lo que ahora tenemos -sin posibilidad de vender durante un tiempo- es ahora mucho menos de lo poco que nos habían dejado.
Hoy, el día del canje, me entero de que las acciones que se han vendido masivamente, provocando el hundimiento del valor de las acciones, son casi el triple de las realmente existentes y es entonces cuando me pregunto para qué cojones existe una Comisión Nacional del Mercado de Valores, al frente de la que está una ex ministra de Aznar. También me pregunto qué hacía el PP pagando al ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa, como supimos ayer y sigo creyendo cierto, pese al burdo desmentido del partido y de él mismo.
Ayer, a la fuerza ahorcan, solicité que se someta a arbitraje mi caso y lo hice con la intención de que, si, finalmente, no s eme devuelven mis ahorros acudiré a los tribunales, aunque tenga que gastarme en ello hasta el último céntimo que me quede. Si no lo he hecho ya es porque soy de los que creen que "pleitos tengas y los ganes" y porque mi padre, de casi noventa años, me acompaña en este calvario y, de momento, su salud me importa más.
Como sabéis, a veces soy muy mal pensado y estoy empezando a creer que la presunta torpeza de Blesa y Rato no son tales, tampoco los palos de ciego que andan dando el Gobierno y Goirigolzarri no hacen otra cosa que forzar la devaluación de los depósitos en preferentes hasta el valor que están dispuestos a devolver y que el arbitraje no es más que un "mareo" a los estafados para evitar que sus reclamaciones ante los tribunales colapsen la justicia.
En resumen, esta caja podrida nos ha dejado el saqueo sistemático del PP y sus amiguetes, con el consentimiento del PSOE, IU, CC OO, UGT, CEOE y todos los presentes en los consejos que presidían Blesa y Rato, no es más que el paradigma del saqueo a que ha sido sometido nuestro pobre país en todos estos años. Y una cosa más nada desearía más que verles a todos, acompañados por el ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y la presidenta del CNMV, Elvira Rodríguez, sentados en un banquillo y, a ser posible, condenados.
 
 
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