La BBC quiere ampliar su canon obligatorio a los contenidos digitales, por @rogeliodr

La cadena británica quiere luchar contra gigantes tecnológicos como Google y Apple

Fue te : EFE / El País

El director general de la BBC, Tony Hall, defendió este miércoles el modelo de canon obligatorio con el que se financia la cadena pública británica y abogó por ampliar esa tasa a los contenidos que se emiten en diferido por Internet.

El debate sobre el modelo de televisión pública se ha encendido en el Reino Unido dos años antes de que en 2016 caduque el acuerdo entre el Gobierno y la BBC que permite a la cadena cobrar 145 libras (176 euros) anuales a todos los hogares con televisión, con lo que recauda 3.500 millones de libras al año (4.235 millones de euros).

La propuesta del responsable de la BBC abre la puerta a que los poseedores de ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes deban pagar asimismo la correspondiente tasa anual a la cadena británica por los contenidos en diferido de su plataforma online iPlayer.

Ante las diversas voces que en las últimas semanas han reclamado que la BBC comparta ese canon con otras cadenas, o bien que se financie por medio de la publicidad para favorecer la competencia, el director general del ente desde el pasado abril afirmó hoy en una conferencia en Oxford (Inglaterra) que la fragmentación de esa tasa “desestabilizaría” el sector audiovisual británico.

“Ante la ansiedad que hay por privatizar la BBC, esa propuesta lo que sugiere es que se nacionalice el resto del sector”, esgrimió el responsable de la cadena.

Una de las críticas que ha recibido el ente público en los últimos tiempos ha sido la de Michael Grade, expresidente de la BBC, que sostuvo ante un comité parlamentario que la compañía se ha vuelto “inmanejable” y debería compartir lo que recauda con el canon.

Hall respondió hoy a Grade afirmando que la BBC es “conocida y admirada en todo el mundo” -”en muchos países ha arrojado luz en la oscuridad”, dijo-, y sostuvo que, para mantenerse como un medio de referencia, debe volcarse en los contenidos digitales para luchar contra gigantes tecnológicos como Google y Apple.

Hasta ahora, todos los británicos que poseen aparatos que permiten ver o grabar las emisiones de la BBC en directo están obligados a pagar el canon y Hall quiere que a partir de 2016, cuando se renovará el acuerdo con el Gobierno, también deban abonar un importe aquellos que descarguen programas en diferido a través de Internet.

“Todo el mundo en este país que tiene una televisión, una radio, un ordenador o un dispositivo inteligente cuenta con los mejores asientos para ver los Juegos Olímpicos, está en primera fila en los mejores conciertos y cuenta con un palco en el teatro para las obras más afamadas”, argumentó.

La BBC comenzó a cobrar en 1922 una tasa a los británicos por sus emisiones radiofónicas e introdujo en 1946 el canon para las emisiones televisivas.

El actual director general de la cadena, que afronta como uno de los principales retos de su mandato la negociación con el Gobierno para renovar la tasa hasta 2026, afirmó en Oxford que es momento de “modernizar” la legislación para incluir los contenidos digitales.

En 2010 el Gobierno británico congeló el aumento del canon televisivo, lo que estrechó el presupuesto de la BBC y llevó a un recorte de cerca

de 2.000 empleos contra el que los periodistas de la cadena protestaron con una huelga de 24 horas en febrero de 2013. Con la próxima negociación con el Ejecutivo en el horizonte, Hall abogó por hacer de la BBC una compañía “más eficiente”. “En 2006 empleábamos a 635 personas en el equipo financiero. Para 2016, esperamos emplear a unas 280″, señaló el director general, que subrayó que el traslado de parte de las instalaciones de la cadena desde Londres a Salford, a las afueras de Manchester, ha supuesto un ahorro anual de dos millones de libras (2,24 millones de euros).

El director general de la cadena avanzó además que el próximo mes hará público un nuevo presupuesto con el que espera ahorrar cerca de 100 millones de libras (121 millones de euros). En su opinión, la cadena pública puede reducir sus “costes de funcionamiento” al tiempo que mantiene su “valor práctico, su popularidad y su creatividad”.

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