no de La amnistía fiscal, o lo que Rajoy no cuenta, por Ernesto Carratalá

Una de dos. O Mariano Rajoy se entera menos que su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, cosa que, aún siendo difícil es bastante probable conociendo un poco al “registrador”, o este tío es un auténtico estafador que quiere hacernos comulgar con ruedas de molino.

Todo viene a cuento porque dos de sus más polémicas decisiones en sus cien días de gobierno tienen toda la traza de convertirse en un auténtico fracaso para la sociedad española. La reforma laboral no va a crear empleo y la amnistía fiscal no va a captar 2.500 millones tal y como se pretende. Y eso lo saben sus ministros. Repito, o son tontos de capirote o los muy listos han arrimado el ascua a la sardina de sus verdaderos inspiradores. Ni centro derecha ni nada por el estilo. Capitalistas empresariales son los que se van a beneficiar de medidas de semejante calado dejando a un lado a las clases medias. No se extrañen, señores del PP, de que luego se lleven los batacazos que se llevaron en Andalucía y en Asturias.

De la reforma laboral ya se ha hablado lo suficiente. Los resultados se empiezan a conocer. Se inclinan del lado de la patronal, CEOE. A éstos sólo les falta que les rebajen las cotizaciones sociales para sentirse como si estuviesen en el paraíso. Mientras, los datos indican claramente los efectos negativos de dicha reforma. El paro camina a los niveles más altos jamás conocidos. Bruselas empieza a sospechar que la cosa tiene mayor calado y que no se va a resolver con despidos casi libres, y los Eres se han incrementado en el primer trimestre del año de forma alarmante.

En cuanto a la amnistía fiscal, los expertos dicen que es la única salida que le ha quedado al Gobierno tras descartar una subida del IVA imposible por el momento dada la nula actividad económica, que tiene su mayor referente en la práctica paralización del consumo.

Ahora bien, o mucho lo han amarrado Montoro y los suyos, o ese afloramiento de capitales con el que se recaudarían los millones suficientes para ajustar las cuentas, se va a quedar en agua de borrajas. Las amnistías fiscales han sido, herramientas de trabajo utilizadas en infinidad de ocasiones durante la democracia. Unas veces encubiertas, y otras bajo el epígrafe “regularizaciones fiscales”, lo cierto es que este tipo de actuaciones no han logrado aflorar el altísimo volumen de economía irregular existente en España, ni una mayor tributación de las SICAVS, las sociedades que permiten a los más ricos poder evadir de forma legal impuestos, ni el fraude en el IVA y en las tributaciones de profesionales, ni las triquiñuelas que llevan a cabo bancos investigados por evadir dinero al Fisco.

Rajoy y los suyos no se atreven a decir toda la verdad. España es un paraíso fiscal con legislaciones que protegen a sociedades no residentes en el país que apenas pagan impuestos. Son las entidades de tenencia de valores extranjeros, ETVE, que se benefician de una tributación privilegiada. ExxonMobbil Spain, la filial española de la mayor multinacional del mundo, logró 9.907 millones de beneficio “neto” en 2010. Ni un euro para la hacienda española. ExxonMobbil Spain sólo tiene un trabajador. Ni actividad ni nada por el estilo. Está claro de dónde proceden esos “ingresos”.

Dentro de unos meses, cuando se analice el cumplimiento presupuestario, se podrá comprobar que apenas se van a lograr los ingresos previstos por esta “amnistía fiscal”. Eso sí, beneficiará a los más poderosos. Porque, se empeñe como se empeñe, este gobierno del PP no está haciendo otra cosa que beneficiar a los más pudientes, incluso empobreciendo a la clase media.

 

Ernesto Carratalá

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