Israel retrotrae a su condición de víctima, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

HAMBURGO. Imágenes de niños sangrando, calles en ruinas y casas destruidas. La Franja de Gaza está siendo bombardeada por Israel. Leo a periodistas que están allí, otros que han estado, y denuncian “el genocidio” que Israel está cometiendo, el exterminio de la población palestina, a la que ha dejado sin Estado. Veo también una infografía de cómo el Estado palestino ha menguado. La cifra de muertos, las imágenes de muertos, todo ese dolor, repugna. Algunos periodistas me transmiten cierto odio en sus mensajes al exterior. No es crítica a Israel lo que me transmiten, creo que es más bien odio. Quizá si nosotros estuvieramos allí, o si conocieramos la situación de cerca o vivieramos el sufrimiento, también nos sucedería, no lo sé, si es que es el caso. Pienso en si no es posible ningún mecanismo de resolución de conflicto, el diálogo, un alto el fuego. ¿Es posible la paz o al menos una resolución eficaz para acercarla? Sabido es que las guerras se libran en nombre de la democracia, la libertad y la dignidad. Y al final las guerras destruyen a los de siempre: los ciudadanos de a pie, los niños inocentes que han tenido la desgracia de nacer en ese territorio específico. Y las secuelas permanentes, muy difíciles de borrar.

campo de concentración de Neuengamme

“Vuestros sufrimientos, vuestras luchas y vuestras muertes no pueden ser olvidadas”, sería la traducción de estas palabras que se encuentran a la entrada del conmemorativo del campo de concentración de Neuengamme/ Hamburgo. J.M

¿Qué piensan los ciudadanos que viven en Jerusalén y Tel Aviv sobre las muertes (o asesinatos) de esas personas? ¿Les agrada que eso suceda, o acaso el miedo les nubla la mirada? ¿Existen los que critican esta “operación”? ¿Cómo viven los israelís y los palestinos? He pensado en ellos, si todos apoyarán al Gobierno de Israel en su decisión de bombardear Gaza. ¿Apoyan los palestinos a Hamas? ¿Que les parece que no haya aceptado el alto el fuego? No he leído noticias sobre la reacción de los ciudadanos israelís, me ha llamado la atención, que nadie haya escrito sobre eso. Creo haber leído una noticia, sobre ciudadanos israelís que estaban sentados mirando los bombardeos, pero después me pareció que se desmentía. Incluso en la circulación masiva de supuestas fotos de Gaza, se ha confirmado que no se trata realmente de imágenes de Gaza, sino de Siria. Por lo que hay que tener cuidado.

periódico judío

Me encontré con este periódico que me llamó mucho la atención, dedicado a la política, la cultura, la religión y la vida judía. En la parte superior izquierda puede leerse que en Tel Aviv y Jerusalén los habitantes sienten terror de los bombardeos que provienen de la Franja de Gaza/ Lübeck. J.M

En varias ocasiones he leído las palabras sionita, antisemita. Desde Alemania, la actitud de Israel me retrotae a la de su propio pasado aquí, aquel exterminio que ellos sufrieron. Sé que es una secuencia mental muy recurrente. ¿Cómo puede ser que habiendo sufrido de aquella manera su actitud provoque tanto sufrimiento? Tal vez ellos también sufran o pasen miedo, incluso puede que la actitud de Hamas tampoco sea acertada, no lo sé. Me llama especialmente la atención la propia actitud de Israel. “¿Qué encargado de un campo de concentración, qué verdugo nacional o qué torturador no desciende de un pueblo oprimido?”, se pregunta Fredy Perlman, en su obra “el persistente atractivo del nacionalismo”. Una obra fascinante. También me he acordado de Lederach, que es un profesor de Estados Unidos que ha trabajo de forma fascinante en la resolución de los conflictos, en especial, la violencia estructural y la cultural: los prejuicios entre las personas, la violencia impuesta y la creación de imágenes negativas respecto del otro, que después conduce al consentimiento de la violencia directa.

conmemorativo de campo de concentración de Neuengamme

El conmemorativo del campo de concentración de Neuengamme/ Hamburgo. J.M

La semana pasada visité un campo de concentración, en realidad, un conmemorativo a todas los prisioneros que allí vivieron y (no) sobrevivieron, situado a una hora más o menos de Hamburgo. El lugar conmemorativo del campo de concentración de Neuengamme. Un lugar muy extenso y frío, silenciado. Es el silencio lo que a mí más me impacta en estas situaciones, entrelazado con la naturaleza fascinante que en él se desarrolla: árboles gigantes, verdor bonito, el canto de los pájaros. El problema a veces es hasta qué punto llega la naturaleza humana.

En el conmemorativo no hubo muchos judíos, a diferencia de otros campos como el de Auschwitz, sino más bien intelectuales alemanes que criticaban al régimen o personas que fueron trasladados desde otros países europeos ocupados, la mayoría de Europa del este y Europea central. Entre 1938 y 1945 fueron registrados un total de 80.000 hombres y 13.500 mujeres, según los datos aportados por el propio conmemorativo, que tiene un apartado especial de documentación, consulta y estudio sobre las causas y las consecuencias del dominio nacionalsocialista: muy interesante.

prisiones que provenían de países

Placa en conmemoración a los prisioneros que provenían de los países en ella esculpida/ Hamburgo. J.M

prisioneros

Otra placa con los nombres de los países que procedían los prisioneros/ Hamburgo. J.M

Un total de 42.900 personas murieron a causa de las terribles condiciones, el frío, el hambre o la falta de medicamentos, o el cansancio agotador de tanto trabajo sin apenas sustento. Y aquellas que “fueron ejecutados a golpes, a tiros, ahogados, ahorcados o envenenados con gas tóxico”. Y la dignidad. “Los vigilantes de la SS fueron aleccionados a tratar a los prisioneros sin respetar la dignidad humana”, afirma un documento informativo. “A partir de 1944 era muy frecuente que hasta tres personas compartieran una sola litera. Los alojamientos olían a sudor y excrementos. Las posibilidades de lavarse eran limitadas y las pocas instalaciones sanitarias existentes eran muy precarias (…) Las condiciones de vida de los prisioneros en los campos exteriores fueron marcadas por el: terror a la SS, trabajo extramadamente agotador, asistencia médica insuficiente, desnutrición y alojamiento insuficiente”.

escultura que muestra a un prisionero

Esta escultura creada en 1965 y denominada “el prisionero caído” intenta mostrar a una persona en detrimento absoluto, que puede ser tanto una mujer como un hombre/ Hamburgo. J.M

¿Si no había judíos por qué estaban aquí?, le pregunté a una guía alemana. Me contestó que aparte del racismo o razones políticas, el factor económico había jugado un papel muy importante. “Los prisioneros del campo de concentración de Neuengamme tuvieron que trabajar arduamente. Fueron obligados a trabajar en: la construcción del campo de prisiones, el campo de la SS, la nueva fábrica de ladrillos, así como otros centros de producción”. El campo de concentración resultó un auténtico espacio de esclavitud laboral; los obligaban a fabricar ladrillos en condiciones muy duras, después esos mismos ladrillos sería utilizados en la reurbanización de las ciudades; las empresas lucrándose a costa de esta esclavitud laboral. “Las obras para hacer navegable el rio Dove Elbe y la realización de un canal con una dársena fueron ejecutados bajo las más terribles condiciones de trabajo”. Y se me ha pasado por la cabeza las condiciones laborales en muchas fábricas de China o Bangladesh. ¿Puede asemejarse? Perdona, si me excedo. Si compraramos esos productos, derivados de la pura esclavitud laboral como en Blangadesh, donde hace poco asistiamos al derrumbe de un edificio lleno de trabajadores por las condiciones denigrantes del mismo, nosotros también seríamos responsables de que eso suceda. He pensado en eso.

A veces, da la sensación de que la maldad del mundo se entrelaza.

 

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