Inyección de 100 millones en Prisa, por @FeSPeriodistas

La presencia del millonario mexicano Roberto Alcántara Rojas apunta a la concentración mediática en aquel país, propiciada por el presidente Enrique Peña Nieto.

 

Es evidente, desde hace meses, que México es el país donde Prisa quiere implantarse fuertemente en los próximos años. De hecho, hace muy poco su presidente, Enrique Peña Nieto, visitó España siendo agasajado más allá de sus merecimientos por el propio José Luis Cebrián.

Como ya informamos, esto formaría parte de los proyectos del grupo mediático para acceder a las dos licencias de televisión que se abrirán en aquel país y que la criticada ley de comunicación impulsada por Peña Nieta permitirá que tengan un mismo propietario.

Coincidiendo con estas intenciones el Consejo de Administración de Prisa ha aprobado esta semana la inversión de 100 millones de euros del empresario mexicano Roberto Alcántara. Juan Luis Cebrián, se ha mostrado “muy satisfecho de contar con un socio tan relevante como él. Se trata no solo de un gran empresario sino de alguien comprometido con los valores institucionales que nuestra compañía representa”.

Roberto Alcántara Rojas, vinculado al PRI, es empresario del transporte por carretera y fundó en 2006 una línea aérea de bajo coste con el promotor de la irlandesa Ryanair; además es presidente del consorcio Iamsa, que agrupa las mayores empresas de autocares en México y ha sido incluido en la lista de los 100 principales ejecutivos de México que elabora anualmente la CNN.

Dentro de su recorrido empresarial también figura la adquisición, gracias al presidente Salinas de Cortari, de la banca Bancrecer, que quebró en 1999. Bajo el mandato de Ernesto Zedillo, quien también ha formado parte del Consejo de Administración de Prisa, este banco fue rescatado con 9 mil 500 millones de dólares de recursos públicos.

Junto con Alcántara ha entrado en el consejo de Prisa John Paton, consejero delegado y fundador de Digital First Media, una empresa dedicada a diseñar estrategias para la reconversión de los medios impresos.

Su programa más ambicioso era el denominado “Thunderdome”, para centralizar la producción del contenido no local de los medios y que ha culminado en un rotundo fracaso.

The Guardian señala entre los motivos del fracaso “la mala coordinación entre los editores locales y el equipo de sabios digitales con sede en Nueva York. Ken Doctor confirma esta teoría tras hablar con algunos editores, que no veían con buenos ojos que una redacción externa les dijera lo que debían hacer y cuestionaban su capacidad para proporcionarles mejores recursos que los que ellos podían conseguir”.

El desmantelamiento de Thunderdome acarreará el despido de unas 100 personas; incluidos el redactor jefe del proyecto, Jim Brady y el editor Robyn Tomlin.

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