Hugo Chávez, figura más que genio, por Míriam Martín (@MiriMartin_)

El pasado lunes tuve la ocasión de sentarme a comer con dos jóvenes: un venezolano y una cubana. Me relataron brevemente sus historias, sus motivos para huir de su tierra en busca de oportunidades, de un futuro mejor, digno. De momento, lo han encontrado aquí. De momento, se aferran a él, anteponiéndolo a banderas, palabrería, utopías…

Puedo estar de acuerdo con que surjan fuerzas y movimientos opositores al imperialismo estadounidense en Iberoamérica (y en cualquier otro rincón del mundo si me apuráis), de hecho, me parece un signo de valentía por parte de la sociedad en general. Pero, ¿acaso es mejor la alternativa democrática que ofrece Hugo Chávez para el conjunto de la población venezolana (y, en extensión, para aquellos países que imitan su modelo)? A nivel personal, considero que, con tal de no sucumbir a la dominación norteamericana y dejarse globalizar, países como Venezuela se han cerrado demasiado en banda. Es decir, que no me parece adecuado el ansia por dominarlo todo (y a todos) que tiene Estados Unidos, pero tampoco apruebo la forma que Hugo Chávez propone para protegerse de ese intrusismo. Como apunta Carlos A. Romero, «el gobierno de Chávez ha utilizado sus diferencias reales y mediáticas con EEUU como una palanca efectista para su proyección mundial y su activismo internacional». Se trata de la típica relación “ni contigo ni sin ti”, de «unas relaciones bilaterales esquizofrénicas, ya que incluyen importantes intercambios comerciales basados en el petróleo y, por lo tanto, se apoyan en intereses difíciles de cancelar», según Romero. Chávez necesita a los Estados Unidos para subsistir –políticamente hablando. Su populismo y su discurso autoritario denotan dependencia (directa o indirecta), además de prepotencia y, en ocasiones, cierto desvarío. En definitiva, considero que, en este caso, se han juntado el hambre y las ganas de comer.

 

hugo-chavez_5074

 

El pensador norteamericano Noam Chomsky valora muy positivamente el chavismo, admiración que no pasa desapercibida para “el boina roja”. Éste llama a las masas para que se unan a la revolución, que es, según él, la forma de conseguir la libertad; pero, a su vez, Chávez limita (e incluso niega) a sus compatriotas derechos tan fundamentales como el de expresión. Chomsky ve a Hugo Chávez como una especie de “abanderado de la libertad” y éste le corresponde con la misma admiración/adoración… Al ver este vídeo no he podido evitar establecer cierto paralelismo con la reinterpretación de las doctrinas nietzschianas que llevó a cabo Hitler. Cosas del subconsciente.

 

Los latinoamericanos quieren ser libres y en los últimos años ha vuelto a resurgir la idea de la unidad latinoamericana con más fuerza que nunca. La ilusión y la confianza la han depositado, nada más y nada menos, que en Hugo Chávez, que se esfuerza por mantener vigente el viejo discurso de su “maestro”, Fidel Castro: «Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes. Pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignoracia… Tampoco pueden matar la justa rebeldía de los pueblos». El actual presidente de Venezuela tiene que mantener viva la llama revolucionaria y anti-imperialista, es decir, de mandar “al carajo” a los “yankees de mierda” que diría él y, de paso, asegurarse el poder. Personalmente considero que los venezolanos erran al elegir a Chávez como abanderado de la revolución y la libertad que reclaman el conjunto de naciones iberoamericanas en general. Quienes lideran el discurso siguen teniendo un toque bananero que les resta credibilidad entre las democracias occidentales.

La muchedumbre bolivariana no debería cegarse en exceso y acabar desatendiendo lo que ya previno en su momento, precisamente, Simón Bolívar: «Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder; el pueblo se acostumbra a obedecer, y él se acostumbra a mandarlo, de donde se originan la usurpación y la tiranía». Mario Vargas Llosa, por ejemplo, está convencido de que «es una equivocación pensar que el populismo es una tendencia irresistible en América Latina. No es una verdad, el populismo representado por Chávez ha sido derrotado en México, ha sido derrotado en el Perú, y digamos que el espíritu democrático está resistiendo y todavía hay tiempo para una toma de conciencia clara de que lo que puede sacarnos del subdesarrollo es solamente la democracia y una economía moderna como las de Chile, España, Irlanda, Estonia, que viven una especie de milagro económico [...]». Aunque bueno, tal y como están las tornas, tampoco estamos para dar lecciones. A este lado del charco nos tenemos que esforzar para no haber dado, al final, un paso adelante y tres para atrás.

Hugo Chávez el Omnipresente, el “perro que muerde la mano del amo”, el comandante de un barco de papel en el que mis compañeros de mesa saben que resulta imposible navegar.

 

 

*Texto: Míriam Martín, @MiriMartin_

 

 

 

Archivado en: Estados Unidos

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*